La debacle de Real Madrid: Santiago Solari y la paradoja de estar en el mejor lugar en el momento menos adecuadoDeportes 

La debacle de Real Madrid: Santiago Solari y la paradoja de estar en el mejor lugar en el momento menos adecuado

Ser el DT de Real Madrid es el sueño de la mayoría de los entrenadores. Y Santiago Solari, el Indiecito, ex futbolista exquisito, lo alcanzó casi sin quererlo. En medio de una tormenta futbolística, con Julen Lopetegui dejando la Casa Blanca por la puerta chica, el argentino se sentó en el banco de uno de los clubes más grandes del mundo tras dar el salto desde la filial.

Tenía una misión complicada por delante. Real Madrid, tricampeón de Europa, trataba de surfear las salidas de Zinedine Zidane -el entrenador que se cansó de ganar y, como algún precandidato presidencial, algo malo vio venir- y de Cristiano Ronaldo, el megacrack que metía goles imposibles en partidos imposibles mientras jugaba ese mano a mano aparte con Lionel Messi, su némesis futbolístico.

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Pero eso no era todo para Solari. También tenía que administrar un plantel muy rico, con figuras como Modric, Kroos, Benzema, Sergio Ramos, Marcelo, Varane, Isco, Courtois y Navas, entre otros, pero erosionado por el paso del tiempo y, sobre todo, por haberse quedado sin su as de espadas.

Dio la sensación de que Solari lograba encauzar al gigante y que iba a esquivar el iceberg. La conquista del Mundial de Clubes en Emiratos Árabes y la remontada en la Liga de España disimulaban las broncas internas por las exclusiones de Marcelo, Navas e Isco. Ya casi nadie hablaba de las decisiones polémicas del DT (¿o de los mandados de un ultracuestionado Florentino Pérez?)

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Todo parecía volver a la normalidad. Sin embargo, el imperio se desmoronó en menos de una semana, entre febrero y marzo. En una doble función en el Bernabéu y con Messi curiosamente apagado, un Barcelona terrenal lo sacó de la semifinal de la Copa del Rey y lo dejó casi sin chances de luchar por la Liga. Y eso no fue todo. Simplemente el preludio de lo peor. Ajax, con el argentino Nicolás Tagliafico entre los titulares, lo aplastó y lo eliminó en los octavos de final de la Champions League, esa de la que había sido dueño por más de un millar de días. Desde la temporada 2005-06 no vivía una temporada tan mala. Se trata de un cachetazo tremendo para un Real Madrid acostumbrado a ganar (casi) siempre.

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Así fue cómo el sueño se transformó en pesadilla para Solari, quien en los últimos días convivió con los rumores sobre la vuelta de José Mourinho y con las críticas por la falta de respuesta de sus jugadores.

Pero, sobre todas las cosas, le tocó convivir con resultados que poco tienen que ver con la rica historia del Merengue. En esta temporada Real Madrid sufrió siete goleadas en siete meses -en cuatro de ellos estuvo el argentino en el banco–. Nunca había caído por más de tres o más goles en el Bernabéu por copas europeas (le pasó en sus últimas dos presentaciones en Chamartín). Y alcanzó el triste registro de perder cuatro partidos consecutivos en casa, algo que no sucedía desde hace 15 años. Las estadísticas también le dieron una golpiza.

Dicen que para tener buena fortuna hay que estar en lugar justo y en el momento indicado. Parece que estuvo lejos de ser el momento adecuado para el Indiecito. Sólo resta saber si alguna vez podrá tener revancha.

MFV

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