Bonos indexados, a tasa alta o dólares: los caminos del dineroEconomía 

Bonos indexados, a tasa alta o dólares: los caminos del dinero

Las inversiones en tiempos de incertidumbre potencian los riesgos y las posibilidades de ganancias y sobre eso se explayaron dos informes de bancos de inversión de los Estados Unidos.

Los especialistas del JP Morgan y de Morgan Stanley opinaron sobre como tomar decisiones en el marco de la Argentina preelectoral en el que definieron dos características comunes: el alto grado de volatilidad de las variables y el riesgo inflacionario.

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En saldo de los análisis es que uno recomendó bonos en dólares para aprovechar una posible valuación en el mediano plazo ante los bajos precios actuales. Y  otro se inclinó claramente por los atados a la inflación y por el denominado TJ 2020 que paga la tasa de interés de las Letras de Liquidez (Leliq) que ahora arañan 67% anual. A esa tasa, con la excepción de ese título, sólo pueden acceder los bancos.

La sugerencia de estos expertos, en el caso de las tasas, se circunscribe a los próximos tres meses y todo rodeado de un marco de advertencias sobre el delicado sendero de estabilidad por el que transitan las finanzas argentinas.

Por ahora, los especuladores se mueven en el entendimiento de que el Banco Central profundizará la contracción monetaria y la política de tasas de interés altas.

Guido Sandleris, titular del Central, está en la mira de empresarios, sindicalistas, analistas y hasta funcionarios del Gobierno. Lo responsabilizan por poner la tasa en 67% anual y ahogar así cualquier posibilidad de repunte de la actividad económica.

La pregunta obvia es qué pasaría con el dólar si la tasa de interés, por ejemplo fuese de 50% frente a una inflación que superaría 33% y cuando la estabilidad cambiaria no aparece consolidada.

En la semana hubo dos noticias importantes que el mercado pareció digerir con velocidad: el FMI anunció el desembolso de US$10.870 millones y la segunda, y destacada, fue que el organismo le permitió al Gobierno vender US$9600 millones para hacerse de pesos pero, a la vez, para abastecer al mercado cambiario.

El Fondo había dicho siempre que no daba préstamos para mantener quieto al tipo de cambio en el entendimiento de que esos dólares se destinarían a atesoramiento o a financiar viajes al exterior o más consumo. Pero en esta oportunidad los desembolsará.

Es muy claro que el FMI quiere que al Gobierno le vaya bien en las elecciones y este, a su vez, está convencido de que sin estabilidad cambiaria todo lo demás que pueda hacer no rendirá frutos.

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Más allá de vaivenes, el dólar está prácticamente en el mismo nivel desde septiembre. Y, a pesar de eso, febrero y marzo demuestran que los índices de precios necesitan algo más para estabilizarse.

Son las tarifas de gas y transporte, los peajes, las expensas o el aumento de la carne. Siempre hay y, seguramente habrá, argumentos para explicar un mal resultado inflacionario. La inercia de los precios es potente y la contracción de la cantidad de dinero con tasas de interés altas no se mostraron hasta ahora eficientes para combatirla.¿ No sería necesario algo más o el Gobierno seguirá apostando a que la inflación baje sólo a costa de recesión?. Esa decisión se basa, seguramente, en la imposibilidad de proyectar un acuerdo de precios y salarios en tiempo de elecciones.¿Será imposible?.

En lo que va del año el dólar subió 8%, la carne 16%, el colectivo 40% y la luz 43%. Además, el Tesoro avanza en su camino a bajar el déficit mientras el Banco Central asegura que la base monetaria no crece desde hace meses. Todo eso subió y hay menos pesos para convalidad subas.

Los salarios son una variable retrasada que podría ponerse en línea para ensayar algún corte en la inercia de los índices de precios. De lo contrario, los analistas, al igual que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, apuestan a que el índice de mayo tenga un aumento menor a 2%, todo un objetivo.

Pero, como sucedió el viernes, siempre puede aparecer algún cisne negro para explicar otra suba del dólar. 

En ese caso fue que el dólar se fortaleció a nivel mundial  a pesar de que la Reserva Federal anunció que no tiene pensado subir la tasa en lo que resta del año. El dólar subió contra el euro y a las monedas de los países emergentes. El real brasileño se devaluó y el peso argentino no quedó al margen.

Un dólar mayorista de $42 subiendo 2,3% volvió a demostrar que, a pesar de no estar retrasado, lleva consigo una alta dosis de sensibilidad  como reflejo de la incertidumbre política y económica que se proyecta para todo el año.

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