La caída de los ingresos complica la meta del déficit ceroEconomía 

La caída de los ingresos complica la meta del déficit cero

Al concluir la tercera revisión del programa con Argentina, en el comunicado del personal técnico, el FMI advirtió que “lograr un déficit primario cero en 2019 requerirá una mayor restricción en el gasto gubernamental”. Aun así, por el efecto de “la débil actividad económica y la alta inflación” y para “mitigar el impacto social de las políticas de estabilización necesarias”, dice el comunicado, el Fondo dio su aval a los “aumentos recientemente anunciados en el gasto social, que se ajustarán al programa a través de un aumento en el gasto de asistencia social de 0.2 a 0.3% de PBI”.

Tan solo unos días antes, el 14 de marzo a través del DNU 193/2019, se incrementó el total del gasto presupuestado en $34.578 millones, los recursos en $13.000 millones, y en consecuencia el resultado financiero desmejoró en $21.578 millones. De ese total, $14.728 millones corresponden al adelantamiento del aumento de la AUH.

A su vez, el 20 de marzo, a través de la Decisión Administrativa 194/19, el Gobierno amplió en $5.733,9 millones el gasto público. Tan solo $180 millones se cubrieron con mayores ingresos, incrementado así en $5.553,9 millones el déficit de este año. Dos modificaciones presupuestarias en tan solo 6 días.

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Por otro lado, el Gobierno no prorrogó la devolución del IVA a los jubilados, pensionados y beneficiarios de AUH que estaba contemplada en el Presupuesto con una estimación de $3.141 millones.

Descontando lo que destinará a la AUH menos el “ahorro” por la no devolución del IVA, quedarían unos $50.000 millones para anuncios sociales en los próximos meses, de cara a las elecciones.

A su vez, los intereses de la deuda obligan a un ajuste mayor del gasto primario. En los dos primeros de este año, aumentaron un 71,1% interanual, mientras los gastos primarios subieron el 23,2%, según el Informe de Ejecución Presupuestaria de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).

Finalmente, luego del fuerte ajuste de salarios, jubilaciones, beneficios sociales y recorte de la obra pública, en 2018, según la OPC, debido a la evolución reflejada en el rubro Intereses de la Deuda que asciende a $532.416 millones (+68,9% a/a), el Resultado Financiero negativo de la Administración Pública Nacional (APN) en términos reales implicó “permanecer prácticamente sin cambios con respecto al año anterior”. Además, por las altas tasas de interés, el déficit cuasi fiscal del Banco Central sigue en ascenso.

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La “mayor restricción en el gasto gubernamental” que alude el FMI se debe a que la recaudación tributaria — por octavo mes consecutivo— viene creciendo por debajo de la inflación y de lo presupuestado, tendencia que se mantendría por la recesión y porque la mayor reducción de las contribuciones patronales, en un marco de caída del salario y del empleo, vienen creciendo casi 20 puntos por debajo de la inflación. En tanto “la dinámica que viene mostrando la recaudación de los Derechos de Exportación dista mucho de la proyectada inicialmente por Hacienda”, según la consultora LCG.

Javier Alvaredo, de la consultora ACM, dice que “el camino de alcanzar un resultado operativo equilibrado del sector público nacional enfrenta algunos desafíos”. Y enumera:

  • Tal vez por la urgencia en que se decidió la reinstauración y ampliación de los derechos de exportación, las estimaciones incluidas en el presupuesto del 2019 se encuentran sobreestimadas en un monto no menor a los $80.000 millones. Este menor desempeño se origina en el hecho de que la reinstauración de las retenciones y la eliminación de reintegros a las exportaciones les han quitado competitividad a las exportaciones con mayor valor agregado.
  • Mayor deterioro del nivel de actividad que el previsto originalmente. Se observa un desempeño de las importaciones más magro que el previsto, lo cual reduce directamente la recaudación por derechos de importación, e indirectamente repercuten en la recaudación de IVA y Ganancias, vía los mecanismos de retención de estos impuestos.

  • Una recesión más profunda de la que se estimaba, en combinación con condiciones financieras mucho más hostiles, también repercuten negativamente en la recaudación de los dos impuestos más importantes en términos recaudatorios, como el IVA y Ganancias. El impacto de la recesión en el mercado de trabajo también repercute negativamente en los aportes y contribuciones a la seguridad social.

  • Evolución de los subsidios económicos, que puede derivarse de una mayor devaluación del tipo de cambio y de medidas paliativas como la implementación de la tarifa plana para el consumo de gas, que tendrá impacto este año.

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Del lado de los gastos se ve una gran rigidez debido a la participación importante que en el agregado presentan los beneficios de la seguridad social y los subsidios como la AUH, que se ajustan automáticamente.

De este modo, el pedido de un mayor ajuste expresado por el FMI esta semana deberá concentrarse fundamentalmente en la obra pública y en las transferencias a provincias, con el riesgo adicional que esto deteriore aún más la dinámica del nivel de actividad, concluye Alvaredo.

Para Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, también, “en términos reales, la recaudación viene peor a lo estipulado por las autoridades, producto de una recesión más intensa que la prevista (el PBI caería sólo 0,5% según el Proyecto de presupuesto 2019 sancionado). Y también la inflación va a superar lo previsto: por caso, la suba de precios va ser mayor a 10% en el primer trimestre, cuando el FMI y el Gobierno preveían una inflación de 20% a 25% para todo el año”.

Además, “pese a que la aceleración de la inflación es nociva para la recuperación de los ingresos reales y para la performance oficial en las elecciones, eleva la recaudación nominal y licua algunos gastos en el corto plazo, caso las prestaciones sociales. Cuando se conoció que por fórmula de movilidad jubilatoria los haberes iban a trepar 11,8% en marzo 2019, parecía que finalmente iban a empezar a recuperar terreno frente a la inflación. Pero la inflación del primer trimestre va a ser mucho más elevada que la esperada ya que estimamos alcance 10,8% —el IPC GBA Ecolatina trepó 3,8% entre la primera quincena de febrero y la primera quincena de marzo—, haciendo que la mejora real sea muy acotada. La AUH va a mejorar más porque al activarse la salvaguarda del acuerdo con el FMI, el Ejecutivo adelantó a marzo toda la suba de la AUH prevista para el año (suba de casi 47% en marzo)”.

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