Las salas de escape, la última moda en el mundo corporativoEconomía 

Las salas de escape, la última moda en el mundo corporativo

El furor de las salas de escape, el divertimento del momento, concentra cada vez más el interés de las compañías. En rigor, esos múltiples usos corporativos (coaching, eventos, marketing y gratificaciones para empleados, entre otros) representan una gran oportunidad para los impulsores de los “escape rooms” del país, todos aquejados por la baja del consumo. “El público de empresas representa el 20% de la ocupación y el 35% de la facturación”, resume Jerónimo Aliaga, socio de Enter the Exit, una de las 20 firmas del rubro.

El dato corrobora la fenomenal expansión mundial de esta clase de entretenimientos. Las salas de escape tienen variantes diversas, basadas en un eje común: los participantes deben resolver enigmas, acertijos y seguir toda clase de pistas para hallar la salida en menos de 1 hora. Como son juegos de equipos (entre 2 y 6 personas), las empresas los utilizan con fines diversos. “Como parte de un programa de beneficios para empleados, para fortalecer las relaciones laborales o eventos de fin de año, o para lanzamientos de nuevos productos, por ejemplo”, enumeró Aliaga.

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Enter the Exit fue inaugurada en 2017. Tiene un local en Recoleta, con 3 juegos habilitados y otros 2, que lanzarán próximamente. Entre sus clientes corporativos destacan Mercado Libre, Danone, Telecom, Exxon, Accenture, Globant y Swiss Medical. “Las empresas se inclinan por usar las salas en días de semana y en horario laboral, lo que se complementa con el público común, que prefiere el horario nocturno, sábados y domingos”, finalizó.

El género “escape room”, como se dice en inglés, está inspirado en los videojuegos de aventuras para PC, como los recordados Monkey Island, King’s Quest, Full Throttle, The Walking Dead o Maniac Mansion. Trasladados al mundo físico, el objetivo es básicamente el mismo: en una sala existen pistas, palancas y botones ocultos y enigmas, que los jugadores deben resolver contra reloj para pasar a la etapa siguiente. Cada sala tiene su escenografía: bunkers militares, el despacho presidencial, cárceles, vagones de subte, laboratorios, hospitales o castillos y mansiones medievales.

Cada sala es como una película. Los participantes siguen un guión y deben seguir pistas y arreglar problemas para poder avanzar. Puede ser una movida de ajedrez, desbloquear un teléfono y escuchar un mensaje o descifrar un código morse”, ejemplifica Alejandro March, uno de los 4 socios fundadores de Logic Games. La empresa hoy tiene un solo local con 3 juegos: Los Templarios (ambientado en la Edad Media), Purgatorio (terror) y Rey Negro (policial). Cada juego demanda tiempo de producción visual y creativa de los acertijos y la promoción en cartelera.

March comenta que los “escape rooms” nacieron en Japón, se expandieron por Europa y los Estados Unidos y que causan furor en personas de todas las edades. A tal punto que en algunos países se organizan partidas en estadios, con asistencia de público, y que muchos fanáticos conforman comunidades para intercambiar información y recomendar nuevos juegos. La movida es tal que muchas empresas arman sus propias salas de escape con fines promociones, para divertimento o difusión de marcas y nuevos productos.

Como salida alternativa a los cines, se multiplican las opciones de los Escape rooms.

Recientemente Audi lanzó una cuyo objetivo “es descubrir el presente y el futuro de la conducción de los autos eléctricos”, todo basado en los modelos “e-tron” de la automotriz. También ingresaron en el negocio clubes de fútbol como el Barcelona y el Arsenal, “con la intención de ampliar su imagen de marca y ganar nuevos adeptos en todo el mundo”. Y empresas ligadas al mundo del entretenimiento, entre ellas Disney y la empresa de cruceros Royal Caribbean, lo sumaron a su oferta de sus parques temáticos y en barcos de placer. Las que están de moda en todo el mundo son las salas inspiradas en Games of Thrones, la serie de HBO que está a punto de estrenar su última temporada.

Juegos Mentales es una de las empresas pioneras en el país dentro del rubro. Fundada por Danil Tchapovski, un siberiano que llegó a la Argentina hace 20 años, la empresa armó una red de 12 locales, 3 propios y el resto franquiciados. “Hoy trabajamos al 50% de ocupación y estamos reacomodando la estructura para bajar los costos y mejorar la experiencia en las salas que tenemos”, relató el joven empresario al Económico.

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Danil arribó al país en 2000 junto a su madre y un hermano, cuando tenía 14 años. Conoció la movida, según recuerda, en un viaje a Rusia. Después de probar en varios oficios (lavacopas, cadete y albañil), en 2015 decidió inaugurar su primera sala de escape junto a su esposa. “En total abarcamos más de 30 temáticas con cárceles, en ambientes medievales, un hospital siquiátrico, templo samurai, bunkers, castillos, museos y bancos”, detalló. Por otro lado, su empresa propició la primera sala de escape con realidad virtual, donde los jugadores deben “meterse” en la mente de un asesino serial para salvar a la próxima víctima. Tchapovski admite que la recesión frenó los planes de expansión. Y que la prioridad hoy es “mantener el caudal de clientes y fomentar su uso para el marketing y la publicidad”.

Se calcula que ya son más de 20 las empresas dentro de este particular mundillo de juegos. Una de ellas es Eureka, que abrió su primer local en 2014 y hoy ya cuenta con tres locales propios, “dos en Palermo y el otro en Recoleta”, remarca Cristian Buono, uno de sus 3 socios fundadores. Si bien reconoce que “es una época complicada”, Buono comenta que el emprendimiento es rentable porque “cada vez se lo conoce más”.

Por otro lado, dice que los planes de la marca para este año es abrir entre 3 y 4 franquicias, principalmente en el interior del país. Sobre el tráfico de gente, el empresario cuenta que los fines de semana son los de mayor ocupación y que “lunes y martes son los más flojos, pero se complementan con el público corporativo”. Y que existen varios segmentos (escuelas, grupos de amigos, familias y empresas), “cada uno con su horario”.

Existen opiniones diversas sobre el futuro del negocio de las salas de escape. Para Buono, no es una moda a corto plazo como los parripollos, los paddle, los locutorios y los cibercafés. “Esto es distinto porque a mucho público le gusta pasar de sala en sala”. Tchapovski discrepa: “Es una salida alternativa al cine, pero se corre el riesgo de que el mercado se sature, como ocurrió con los parripollos, el paddle y ahora con las cervecerías”.

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