La fe de Agustín Creevy: “Sabíamos que podíamos lograr cosas imposibles”Deportes 

La fe de Agustín Creevy: “Sabíamos que podíamos lograr cosas imposibles”

Firmó allá por febrero la renovación con Jaguares, convencido de que lo mejor para él estaría en el país pese a las no pocas ofertas que lo aguardaban para cruzar el océano y llevar su juego a Europa. A los 34 años, con más de una década de recorrido y pasos por Francia e Inglaterra, para Agustín Creevy era hora de asentarse en Argentina, donde ya venía defendiendo la camiseta negra y naranja desde el nacimiento de la franquicia. Selló el contrato hasta 2021, pensando tal vez que todo lo que se venía construyendo tuviera, quizás, algún día, una coronación. Menos de medio año más tarde, se encuentra a 80 minutos de la gloria máxima, del golpe mayor de un rugby argentino que no ha parado de crecer. Hoy, el hooker se embarcará con el resto del plantel a Nueva Zelanda, donde enfrentará al gran candidato, el bicampeón Crusaders. Pero antes, charló con Clarín sobre lo que pasó y sobre lo que vendrá.

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-¿Qué creés que llevó al equipo a este pico de rendimiento justo en una instancia definitiva?

-Todo lo aprendido durante cuatro años. La cabeza del equipo está muy madura; la unión es muy grande, nos queremos mucho, estamos muy juntos. No tenemos nada que envidiarle a ningún equipo de la URBA, somos como un club.

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-¿En qué lugar de la historia del rugby argentino ponés el triunfo del viernes?

-Uff, no sé… Fue muy lindo. Lo que pasó y lo que estamos viviendo. En mi opinión personal, será uno de los grandes momentos del rugby argentino: nos marcó un antes y un después.

Creevy, ante Inglaterra, en su primer Mundial: Nueva Zelanda 2011.
(Foto: Lucia Merle)

-Habitualmente se destaca el grupo en los equipos exitosos. ¿Es tan difícil armar un grupo homogéneo, al punto que cuando se logran cosas es lo primero que se resalta?

-Sí, es muy, muy difícil. Cuando un equipo no tiene onda, no tiene conexión entre sus integrantes, las cosas no salen, porque no se defiende dentro de la cancha como 15 hermanos, sino como 15 individuos. Nos conocemos hace mucho, vivimos muchas cosas juntos, imaginate la cantidad de horas que tenemos en hoteles, viajes… Nos vemos más que con nuestros familiares. Nos tenemos confianza, amor y compañerismo.

-¿Por dónde pasaron las claves para el salto de calidad definitivo?

-Cada año fuimos dando un paso, y otro, y otro. Por el conocimiento del campeonato, de los rivales, a quienes no les perdimos el respeto pero sí el miedo, y siempre con la humildad de saber que nosotros podíamos lograr cosas imposibles como lo que venimos logrando. Esto no es casualidad, es un trabajo del que estuvimos siempre convencidos.

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-Cuando debutaste, Jaguares ni existía. De todas las cosas que te pasaron en tu carrera, ¿esta era la que menos imaginabas?

-Uno sueña con jugar en Los Pumas, pero que haya un equipo profesional en el país, que te permita vivir de eso en Argentina, viviendo cerca de tu familia, de tus amigos, de tu club, no lo soñaba porque no lo veía posible, y sin embargo pasó.

-Difícilmente haya algo más grande que esto en términos de rugby de clubes. ¿Cómo se sigue?

-Superándose día a día, año a año como lo venimos haciendo. Sería un error estancarnos. Tenemos que consolidarnos y tratar de ser potencia mundial.

Gonzalo Quesada y Juan Fernández Miranda, dos destacados por Creevy. (Foto: AFP)

-¿Qué le aportaron Gonzalo y su staff al equipo?

-Gonzalo es muy profesional, sabe mucho a la hora de analizar rivales y sobre todo es un gran hacedor de grupos. Jugué con Manasa (Fernández Miranda) y él da una impronta de amateurismo, de pasión; y el Dogo (Andrés Bordoy) laburó mucho en Francia, también jugué con él y es una persona que sabe mucho y escucha a los jugadores, es clave.

Creevy contra los All Blacks, en septiembre del año pasado. (Foto: Reuters)

-Hubo momentos en que lo hecho por Jaguares no se llevó a Los Pumas. ¿Qué se puede esperar ahora?

-Obviamente estamos enfocados en esto, pero nos alegra que venga un Mundial y pase esto porque nos da la ilusión de seguir con la misma inyección anímica. Llegaremos con el ánimo muy alto, el juego es muy parecido, que es algo que veníamos buscando, así que estoy seguro de que nos va a ir muy bien.

La final ante Crusaders: “50 y 50”

Jaguares no la tendrá nada fácil en la final del Super Rugby: será ante Crusaders, que se sacó de encima a Hurricanes por 30 a 26 para meterse en la final con la esperanza de defender el bicampeonato. Se trata de la gran potencia del torneo, el que está un escalón por encima del resto.

Con el apertura Richie Mo’unga (anotó 20 puntos en la semifinal), una de las tantas figuras de los All Blacks con los que cuenta la franquicia, Crusaders alimenta una ilusión de bases solidísimas y antecedentes que invitan a posicionarlo como la banca para la definición ante los argentinos. Ganó el Super Rugby nueve veces, fue al menos semifinalista en 18 de sus 23 participaciones y lleva 30 partidos invicto en su estadio, en el que jamás perdieron en una eliminatoria.

Jaguares y Crusaders, en un choque de 2018. (Foto: EFE)

Al margen de ello, lo que sucedió en la semifinal le permite soñar a Jaguares: Hurricanes se puso a tiro de Crusaders e, incluso, estuvo al borde de dar el golpe con un scrum a pocos metros del ingoal en la última jugada. Pero prevaleció la defensa local. Para Creevy, “las finales son finales y en esta ocasión sin dudas las chances serán 50 y 50. Sabemos con quién nos cruzamos, pero también quiénes somos nosotros. Vamos a darles batalla”. Y lejos de lamentar que no sea en Vélez, saca pecho: “También nos hicimos fuertes de visitantes y sacamos grandes resultados”.

Una curiosidad: Crusaders tiene 14 All Blacks en su plantel y si alguno de ellos es elegido entre los 23 que enfrentarán a Jaguares, no debutarán en el Rugby Championship frente a Los Pumas, el 20, en Vélez (la disposición tiene que ver con el descanso obligatorio que impone Steve Hansen, entrenador de Nueva Zelanda). Eso significa que habrá bajas de peso en Liniers, lo que le abre la puerta a la ilusión de vencer a los All Blacks por primera vez.

JCh.

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