Las locuras de Guido Pella: su fanatismo por los muñecos, propuesta de casamiento en Disney y una dura confesión sobre su carreraDeportes 

Las locuras de Guido Pella: su fanatismo por los muñecos, propuesta de casamiento en Disney y una dura confesión sobre su carrera

Guido Pella sorprendió a todos con su campaña en Wimbledon, donde fue la revelación del torneo al alcanzar los cuartos de final. Al borde de cumplir 30 años, el bahiense atraviesa el mejor momento de su carrera. Se lo ve suelto, muy cómodo. Así se mostró en el programa “Podemos Hablar”, donde reveló su fanatismo por Disney y dio detalles de su propuesta de casamiento con Stephanie Demner. Y también dejó una dura confesión sobre su carrera: “A los 29 años, no sé si me gusta el tenis”.

“No sé si me gusta jugar al tenis. Aun con 29 años, no sé si es lo que a mí me gusta hacer. Lo hago porque lo hago bien y porque me permite vivir de esto, entonces imaginate yo entrenando a los 14 años, solo en Buenos Aires, sin sentir que era lo mío”, dijo el número 25° del ranking ATP, cuando repasaba los inicios de su carrera deportiva.

Las palabras de Pella hicieron recordar la confesión de Andre Agassi en su biografía “Open”: “Juego al tenis para ganarme la vida, aunque odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y siempre lo he detestado”. 

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El bahiense dio las explicaciones sobre por qué mantiene una relación problemática con el deporte. “Perdí amigos, perdí esa edad entera. No sé lo que es sentarse a comer con amigos o si estoy con un grupo grande de gente, me siento incómodo”, expresó el bahiense, que contó cómo fueron los días en que se entrenaba en la Ciudad de Buenos Aires, lejos de su familia.

“Soy de Bahía Blanca, que para el tenis era nulo. Eramos una familia de clase media, mi viejo fue basurero un tiempo. No sobraba nada y el tenis es carísimo”, comenzó. “Veía que mis papás arrancaban con un auto y le ponían gas porque no alcanzaba para el viaje. Por ahí viajábamos de Bahía a Mendoza, que son 1.200 kilómetros, y cada 200 kilómetros había que frenar para recargar el tanque de gas”.

Hasta que a los 14 años llegó el llamado que cambió su vida.

“De un día para el otro me dijeron que tenía que irme a Buenos Aires, porque a un sponsor le gustaba cómo jugaba. Un domingo a la noche me fue a despedir mi mamá a la terminal y vine solo a la Ciudad, a una pensión en Caballito. Yo decía ‘¿Qué hago acá?’, la gente era hostil, era todo atolondrado. Lloré las primeras tres semanas”, relató.

Su fanatismo por Disney

La distancia y el sufrimiento dejaron huellas y le dieron forma a uno de sus fanatismos: coleccionar muñecos y videojuegos. Pero su gran pasión es otra: viajar a Disney.

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“Va todo relacionado. De chico no podía comprar absolutamente nada. Mi sueño era, cuando ganara plata, ir comprando las cosas que de chico me hubieran gustado tener”, sintetizó Pella, antes de desarrollar uno a uno sus fanatismos.

“Arranqué con videojuegos viejos: Family, Sega, Game Boy Color, consolar de 20 o 25 años. Y juegos”, comentó el bahiense.

—¿Y muñecos? ¿Sos de esos, también? —preguntó el conductor del programa, Andy Kusnetzoff.

—Eso cuando me empezó a ir mejor. Soy fanático de todo lo que te imagines: Star Wars, Harry Potter, El Señor de los Anillos. A mí siempre me gustó tener la mejor calidad, entonces empecé a comprar muñecos por Internet. ¿Viste que hay gente que entra a Instagram? Yo entro en una página a ver muñecos.

Como si fuera Toy Story, su casa es también la de esas figuras. “Hay lugares que son inaccesibles porque están todas las estatuas. Se llaman ‘estatuas’. Ahora debo tener 30, 35 estatuas buenas de Star Wars. De Disney deben ser 15, Minnie, Mickey, Pluto, Aladdin…”.

Acto seguido, se zambulló en su fanatismo por Disney.

“Soy muy fanático. A los parques fui entre 25 y 30 veces. Con mi novia, en un año, fuimos 7 veces. Ella también es fanático, si no me hubiera dejado”, dijo Pella, que está comprometido con Stephanie Demner. “¿Tenemos dos días libres en Europa? ¡Vamos a Euro Disney! Si Disney sobrevive, en parte es por mí”.

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—¿Es verdad que tenés más ganas de sacarte una foto con Mickey, que nunca pudiste porque siempre hay mucha gente, que de ganar un Grand Slam? 

—Sí, sí. Yo lo asocio a las faltas de nene que tuve. No tuve infancia…

Propuesta en París

A propósito de su pasión por Disney, Pella recordó cómo le propuso casamiento a su novia en mayo pasado.

“El casamiento nunca fue una prioridad para mí, pero me di cuenta de que ella es la persona con la que quiero estar”, dijo sobre su relación con Demner. Y dio paso al episodio de amor.

“Al momento de preguntarle, no podía reaccionar. Estábamos en el parque (Disneyland París). Hacía frío, tenía el anillo escondido. Los fuegos artificiales son a las 22, duran 25 minutos”, rememoró sobre el momento ideal. Pero hubo algunos problemas.

“Yo tenía miedo de decirle. Y en un momento los guardias empiezan a echar a la gente, se termina la magia de Disney. Dije ‘Es ahora o nunca’, yo había planeado un viaje para eso. En un momento le digo que me dolía el pie. No me arrodillé, me daba vergüenza. Me quedé sentado. Saqué el anillo y le pregunté. Obviamente me dijo que sí. Y en ese momento empezamos a correr al castillo, porque era un sueño. El guardia nos corrió, pero pudimos publicar una selfie, la mejor que sacamos, con el castillo”.

El miedo a volar y una anécdota tremenda

El otro tema que abordó Pella es su miedo a volar. “Lo detesto”, dijo, antes de relatar una anécdota ocurrida una semana después de la caída del vuelo de Air France de Río de Janeiro a París.

“Vuelo de Buenos Aires a París, por Air France. El avión se empieza a mover increíble. Desesperación La gente gritaba. Yo me abracé a mi entrenador, transpirando: ‘No me quiero morir, no me quiero morir’. Pasa la turbulencia, yo me tranquilizo y el pibe que se sentaba al lado de mi entrenador empieza a lagrimear, se puso muy mal”, relató Pella.

“Era francés y mi entrenador, que habla francés, empezó a preguntarle qué le pasaba. El chico le respondió: ‘No, es que yo vivo en Argentina y mi papá venía de París a visitarme en el avión que se estrelló. Estoy yendo a Francia para que me entreguen los papeles, los restos’.”

“Durísimo. Esa fue la peor que pasé”, finalizó el tenista bahiense.

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