Los auténticos orígenes de la conspiración de los Illuminati

misterio

4 de junio del año 2020

Muchos famosos son señalados frecuentemente por pertenecer a esta secta que pretende imponer un nuevo orden mundial. ¿Cuánto hay de verdad en todo ello?

A los seres humanos nos encantan las teorías de la conspiración. Desde los ‘chemtrails’ que nos fumigan sin que nos enteremos a las pirámides construidas por Anunnakis, pasando, por supuesto, porque la tierra en realidad plana, ¿no lo sabías? Pero entre todas ellas, hay sin duda una que por mucho tiempo que pase a la gente seguirá fascinando, no importa lo absurda, ridícula o extraña que suene: la teoría de los Illuminati.

Desde Beyoncé a Donald Trump, pasando por el Papa Francisco, Obama o incluso Rosalía, no hay un personaje popular que no haya sido tachado de Illuminati en algún momento de su carrera. Casi pareciera que da prestigio el simple hecho de ser señalado como tal. Pero, ¿realmente tiene tanto poder este grupo? Y, sobre todo, ¿quiénes son?

Nuevo orden mundial

Históricamente, el término Illuminati se refiere a la organización Illuminati de Baviera, una sociedad secreta de la época de la Ilustración, fundada el 1 de mayo de 1776, la cual manifestaba oponerse a la influencia religiosa y los abusos de poder del estado. Uno de sus lemas decía: «Hay que poner fin a las maquinaciones de los proveedores de justicia, controlándolos sin dominarlos». Tan solo duró 20 años, pues fue disuelta en 1785. Sin embargo, cuando los amantes de las teorías de la conspiración mencionan esta secta, en realidad se refieren a que volvió a reagruparse y, en las sombras, trata de establecer un nuevo orden mundial.

El capítulo ‘Homer el grande’ parodia a los Masones y los Illuminati.

Y si personajes tan ilustres como Obama o Beyoncé forman parte de sus filas es porque se trata de una organización secreta (se supone) conformada por una élite exclusiva que, al estilo de los villanos en las películas, pretenden dominar el mundo. Quizá su símbolo te resulte familiar: una especie de pirámide con un ojo que todo lo ve en la cúspide y que algunos dicen que representa al dios Horus y otros, simplemente, a la omnisciencia del Dios cristiano.

Encima se encuentra el lema ‘Annuit cœptis’ o ‘Favorece nuestras empresas’. En realidad se trata del diseño que puede verse en el reverso del Escudo de Estados Unidos, pero si alguna vez lees algo relacionado con ellos, es probable que venga acompañado de este singular dibujo. Los pentagramas y los dibujos de demonios también son asociados frecuentemente con ellos, aunque su símbolo original era el mochuelo de Atenea.

Los Illuminati han estado detrás de todos los eventos importantes de los últimos siglos. Las Guerras Mundiales, el 11-S o la llegada a la Luna

Como la teoría principal es que se reagruparon en las sombras tras su disolución, al parecer han tenido gran relevancia en eventos fundamentales de la historia desde la Revolución Francesa. Esto quizá se deba a que consiguieron infiltrarse en las logias masónicas europeas e intentaron sin éxito hacerse con su control, y por ello se relaciona a ambos grupos. Se supone que estuvieron detrás de las dos Guerras Mundiales, el 11-S, los conflictos de Irak y Afganistán, las muertes de Lady Di y Kennedy o la llegada a la Luna. En otras palabras, han tenido relevancia en prácticamente todos los eventos importantes de los dos últimos siglos.

La actuación de Beyoncé en los Grammy dio lugar a muchas teorías Illuminati.

Formar parte de todo ello no parece suficiente, aparentemente los artistas famosos que se encuentran entre sus filas suelen dar pequeñas señales en videoclips u otras referencias artísticas.

¿Por qué harían algo así, si se supone que forman parte de una logia tan secreta? Según cuenta el periodista David Bramwell en ‘BBC‘, se trata solamente de una manera de divertirse: «Les entretiene dar que hablar. Es algo muy común, ¿acaso nadie recuerda la popular historia de 1966 que aseguraba que Paul McCartney había muerto en un accidente de coche y que había sido reemplazado por otra persona? Él nunca se pronunció al respecto».

Pero, ¿cómo un grupo con siglos de antigüedad ha vuelto a estar en el candelero? Todo comenzó a finales de la década de los 50, con dos compañeros de secundaria aficionados a la ciencia fición y la poesía: Greg Hill y Kerry Thornley. De manera totalmente satírica, decidieron crear una nueva religión conocida como discordianismo, que rendiría culto a Eris Discordia, diosa grecorromana de la discordia.

Durante la década de los 60, el movimiento se popularizó por el boca a boca y publicaciones underground como ‘Principia’. En los 70 ganó aún más fama gracias a la novela ‘The Illuminatus! Trilogy‘, de Robert Anton Wilson y Robert Shea, que narraba la lucha de poder entre los Illuminati que gobernaban el mundo desde las sombras y un grupo anárquico de resistencia que luchaba contra ellos: los seguidores del discordianismo. Añadamos en los 80 continuas referencias a ello en juegos de rol, ciencia ficción o internet y ya tenemos la respuesta. Caos y desinformación.

La novela ‘The Illuminatus. Trilogy!’, que narraba las luchas de poder entre Illuminatis y los seguidores del discordianismo, contribuyó a alimentar la teoría

El libro de Wilson y Shea dejaba muchas preguntas en el aire y respondía algunas cuestiones suficientemente intrigantes y jugosas como para que la gente pudiera dudar al respecto. Probablemente la más curiosa de ellas era que Adam Weishaupt, fundador de la orden de los Illuminati, habría asesinado a George Washington y suplantado su identidad como presidente de los Estados Unidos.

Estos bulos o verdades alternativas se propagan con mucha más facilidad en la actualidad gracias a la democratización y el auge de internet. Según una encuesta, el conspiracionismo es un rasgo frecuente en «perdedores radicales«: personas que se presentan a sí mismas como víctimas de una maquinaria urdida por fuerzas oscuras. Desde 4chan a Reddit, pasando por nuestro Forocoches, en miles de páginas web aún se propagan posibles teorías, rumores y evidencias. Al final tú tienes la última palabra y tú decides si creer en ellos o no. La verdad está ahí fuera.

Muchos famosos son señalados frecuentemente por pertenecer a esta secta que pretende imponer un nuevo orden mundial. ¿Cuánto hay de verdad en todo ello?

A los seres humanos nos encantan las teorías de la conspiración. Desde los ‘chemtrails’ que nos fumigan sin que nos enteremos a las pirámides construidas por Anunnakis, pasando, por supuesto, porque la tierra en realidad plana, ¿no lo sabías? Pero entre todas ellas, hay sin duda una que por mucho tiempo que pase a la gente seguirá fascinando, no importa lo absurda, ridícula o extraña que suene: la teoría de los Illuminati.

Desde Beyoncé a Donald Trump, pasando por el Papa Francisco, Obama o incluso Rosalía, no hay un personaje popular que no haya sido tachado de Illuminati en algún momento de su carrera. Casi pareciera que da prestigio el simple hecho de ser señalado como tal. Pero, ¿realmente tiene tanto poder este grupo? Y, sobre todo, ¿quiénes son?

Nuevo orden mundial

Históricamente, el término Illuminati se refiere a la organización Illuminati de Baviera, una sociedad secreta de la época de la Ilustración, fundada el 1 de mayo de 1776, la cual manifestaba oponerse a la influencia religiosa y los abusos de poder del estado. Uno de sus lemas decía: «Hay que poner fin a las maquinaciones de los proveedores de justicia, controlándolos sin dominarlos». Tan solo duró 20 años, pues fue disuelta en 1785. Sin embargo, cuando los amantes de las teorías de la conspiración mencionan esta secta, en realidad se refieren a que volvió a reagruparse y, en las sombras, trata de establecer un nuevo orden mundial.

El capítulo ‘Homer el grande’ parodia a los Masones y los Illuminati.

Y si personajes tan ilustres como Obama o Beyoncé forman parte de sus filas es porque se trata de una organización secreta (se supone) conformada por una élite exclusiva que, al estilo de los villanos en las películas, pretenden dominar el mundo. Quizá su símbolo te resulte familiar: una especie de pirámide con un ojo que todo lo ve en la cúspide y que algunos dicen que representa al dios Horus y otros, simplemente, a la omnisciencia del Dios cristiano.

Encima se encuentra el lema ‘Annuit cœptis’ o ‘Favorece nuestras empresas’. En realidad se trata del diseño que puede verse en el reverso del Escudo de Estados Unidos, pero si alguna vez lees algo relacionado con ellos, es probable que venga acompañado de este singular dibujo. Los pentagramas y los dibujos de demonios también son asociados frecuentemente con ellos, aunque su símbolo original era el mochuelo de Atenea.

Los Illuminati han estado detrás de todos los eventos importantes de los últimos siglos. Las Guerras Mundiales, el 11-S o la llegada a la Luna

Como la teoría principal es que se reagruparon en las sombras tras su disolución, al parecer han tenido gran relevancia en eventos fundamentales de la historia desde la Revolución Francesa. Esto quizá se deba a que consiguieron infiltrarse en las logias masónicas europeas e intentaron sin éxito hacerse con su control, y por ello se relaciona a ambos grupos. Se supone que estuvieron detrás de las dos Guerras Mundiales, el 11-S, los conflictos de Irak y Afganistán, las muertes de Lady Di y Kennedy o la llegada a la Luna. En otras palabras, han tenido relevancia en prácticamente todos los eventos importantes de los dos últimos siglos.

La actuación de Beyoncé en los Grammy dio lugar a muchas teorías Illuminati.

Formar parte de todo ello no parece suficiente, aparentemente los artistas famosos que se encuentran entre sus filas suelen dar pequeñas señales en videoclips u otras referencias artísticas.

¿Por qué harían algo así, si se supone que forman parte de una logia tan secreta? Según cuenta el periodista David Bramwell en ‘BBC‘, se trata solamente de una manera de divertirse: «Les entretiene dar que hablar. Es algo muy común, ¿acaso nadie recuerda la popular historia de 1966 que aseguraba que Paul McCartney había muerto en un accidente de coche y que había sido reemplazado por otra persona? Él nunca se pronunció al respecto».

Pero, ¿cómo un grupo con siglos de antigüedad ha vuelto a estar en el candelero? Todo comenzó a finales de la década de los 50, con dos compañeros de secundaria aficionados a la ciencia fición y la poesía: Greg Hill y Kerry Thornley. De manera totalmente satírica, decidieron crear una nueva religión conocida como discordianismo, que rendiría culto a Eris Discordia, diosa grecorromana de la discordia.

Durante la década de los 60, el movimiento se popularizó por el boca a boca y publicaciones underground como ‘Principia’. En los 70 ganó aún más fama gracias a la novela ‘The Illuminatus! Trilogy‘, de Robert Anton Wilson y Robert Shea, que narraba la lucha de poder entre los Illuminati que gobernaban el mundo desde las sombras y un grupo anárquico de resistencia que luchaba contra ellos: los seguidores del discordianismo. Añadamos en los 80 continuas referencias a ello en juegos de rol, ciencia ficción o internet y ya tenemos la respuesta. Caos y desinformación.

La novela ‘The Illuminatus. Trilogy!’, que narraba las luchas de poder entre Illuminatis y los seguidores del discordianismo, contribuyó a alimentar la teoría

El libro de Wilson y Shea dejaba muchas preguntas en el aire y respondía algunas cuestiones suficientemente intrigantes y jugosas como para que la gente pudiera dudar al respecto. Probablemente la más curiosa de ellas era que Adam Weishaupt, fundador de la orden de los Illuminati, habría asesinado a George Washington y suplantado su identidad como presidente de los Estados Unidos.

Estos bulos o verdades alternativas se propagan con mucha más facilidad en la actualidad gracias a la democratización y el auge de internet. Según una encuesta, el conspiracionismo es un rasgo frecuente en «perdedores radicales«: personas que se presentan a sí mismas como víctimas de una maquinaria urdida por fuerzas oscuras. Desde 4chan a Reddit, pasando por nuestro Forocoches, en miles de páginas web aún se propagan posibles teorías, rumores y evidencias. Al final tú tienes la última palabra y tú decides si creer en ellos o no. La verdad está ahí fuera.


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