Qué hay detrás de las protestas: golpeados por el covid, por la crisis y por la policía

encrucijada con las elecciones

4 de junio del año 2020

“En tres años y medio, he hecho más por la comunidad negra que Joe Biden en 43 años”, tuiteó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump

Antes de que el fuego devorase miles de propiedades a lo largo y ancho de Estados Unidos, y de que el Ejército ocupase Washington como si fuera Kabul, ya estábamos cansados de ver la Historia desplegarse ante nuestros ojos.

“Señor Jesucristo, por favor, no me enseñes nada nuevo hoy”, dijo la influyente presentadora Oprah Winfrey. Los afroamericanos eran ya la comunidad más afectada por la pandemia y la debacle económica, y el asesinato de George Floyd en Mineápolis solo ha sido el detonante de los miedos y la rabia acumulados.

Una tragedia que ha vuelto a poner en primera línea los pecados del país y las aspiraciones de su minoría más grande.

In 3 1/2 years, I’ve done much more for our Black population than Joe Biden has done in 43 years. Actually, he set them back big time with his Crime Bill, which he doesn’t even remember. I’ve done more for Black Americans, in fact, than any President in U.S. history, with…

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) June 3, 2020

“En tres años y medio, he hecho más por la comunidad negra que Joe Biden en 43 años”, tuiteó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y agregó que quizá fuera el presidente que más ha hecho por esta minoría desde Abraham Lincoln.

A tenor de las cifras de voto del último medio siglo, las palabras de Trump no irán a ningún lado. La adhesión de la mayoría negra al Partido Demócrata se remonta a mediados de los años sesenta, cuando el presidente Lyndon Johnson aprobó la Ley de los Derechos Civiles en 1964 y la Ley del Derecho a Voto el año siguiente. Desde entonces, más del 85% de los afroamericanos ha votado a los progresistas.

Víctimas del covid-19

Muchos ven los disturbios de los últimos días como un capítulo más en la larga lucha por los derechos civiles. Una carrera para superar una desigualdad endémica que se ha vuelto a reflejar en la crisis del coronavirus, que ha castigado más, proporcionalmente, a los afroamericanos.

En Chicago, por ejemplo, pese a que los negros son algo menos que un tercio de la población, han llegado a sumar el 60% de las muertes por covid-19. Una situación parecida a la de Nueva York: los negros y los latinos tienen el doble de posibilidades que los blancos de morir de covid-19.

Los trabajos en primera línea frente al virus, repartidores, cajeros, enfermeros o conductores del transporte público, son ocupados en mayores proporciones por ciudadanos afroamericanos. De ahí que, en la destrucción de empleo que empezó a mediados de marzo, los negros hayan sido más afectados.

Estas diferencias se apilan sobre otras. Como apunta Greg Ip, la comunidad afroamericana ha sido la que ha tardado más en recuperarse de la crisis de 2008. El ingreso mediano del hogar negro ha caído un 5% en los últimos 20 años. El ingreso mediano del hogar blanco, en cambio, ha subido un 6%. El hogar afroamericano ingresa 18.000 dólares anuales; el blanco, casi 10 veces más.

Las desventajas son palpables en prácticamente todos los ámbitos. Según datos de Sentencing Project, un grupo que aboga por la reforma penal, uno de cada 10 treintañeros afroamericanos está en prisión. Los datos del Departamento de Justicia reflejan que el índice de encarcelamiento entre los hombres negros duplica el de los latinos y es cinco veces mayor que entre los blancos.

Víctimas económicas

Las explicaciones de esta disparidad se hunden en la historia de Estados Unidos. En uno de los viejos vídeos de la lucha por los derechos civiles aflorados estos días, el reverendo Martin Luther King culpaba, en parte, a una desventaja original: “Ningún otro grupo étnico ha sido un esclavo en suelo americano”, dijo en 1967.

Cuando Lincoln emancipó a los esclavos, “no les dio tierras ni, en realidad, nada como base para empezar. Al mismo tiempo, América estaba entregando millones de acres de tierra, en el oeste y el medio oeste (…) a los campesinos blancos de Europa”.

Varios estudios han reflejado la persistente discriminación de los negros, por ejemplo, a la hora de buscar un trabajo. El National Bureau of Economic Research comprobó que las personas con nombres asociados a la piel negra, como Lakisha o Jamal, reciben la mitad de llamadas de potenciales empleadores que si su mismo currículo llevase un nombre típico de los blancos, como Greg o Emily.

Desde hace décadas, los demócratas, pese a haber tomado, en el caso de la Administración Clinton, medidas impopulares como el endurecimiento de las sentencias por posesión de drogas, han portado el estandarte de los derechos civiles. Y han seguido disfrutando de la lealtad electoral de los grupos de color.

Paradójico dominio demócrata

El dominio demócrata de los votos, sin embargo, es tan innegable como paradójico. Si bien nueve de cada 10 negros votan progresista, sus valores religiosos y familiares, en conjunto, indican posiciones conservadoras. Según una encuesta de Pew Research Center, el 55% de los negros cree que “para ser moral es necesario creer en Dios”, una proporción cinco veces mayor que entre los blancos. Solo el 29% de los votantes demócratas negros se consideran “progresistas”, frente al 55% de los blancos.

Algunos políticos y militantes afroamericanos se han apoyado en estas percepciones para reivindicar un conservadurismo negro, más individualista. Una postura escéptica con la retórica de la opresión que vemos desplegada estos días, en grupos como Black Lives Matter, y que también ha logrado hacer algo de ruido.

“Los chicos negros en Chicago son asesinados cada día. ¿Dónde está Black Lives Matter en Chicago? Cuando los negros matan a los negros, ellos no salen a hacer este ridículo”, recriminaba una mujer negra a una manifestante contra la violencia policial. “Está mal que un policía blanco mate a una persona negra, eso es seguro. Pero si importa, debería de importar en todo momento”.

Si bien nueve de cada 10 negros votan progresista, sus valores religiosos y familiares, en conjunto, indican posiciones conservadoras

El vídeo se hizo viral en los círculos conservadores, porque presentaba un relato alternativo al que domina las protestas contra la brutalidad policial y los crímenes racistas. Un relato que cuestiona la retórica de la desigualdad y la opresión estructural, y que pone el acento en la meritocracia. “Soy negra y no estoy oprimida”, decía la mujer. “Soy libre e hice lo que quería hacer. Soy licenciada”.

Negros republicanos

En esta vertiente menos colectivista, la política de Trump hacia los afroamericanos se ha reducido a la pura y dura economía. El motivo por el que presume de haber hecho más por los negros que casi ningún otro presidente es que el índice de desempleo afroamericano bajó al 5,6% el pasado febrero, la cifra más baja desde principios de los años setenta.

Los líderes conservadores negros, vistas las estadísticas de voto y la popularidad de Black Lives Matter, son mucho menos numerosos: la secretaria de Estado republicana Condoleezza Rice, el general condecorado Colin Powell o el neurocirujano Ben Carson son los abanderados de esta sensibilidad minoritaria dentro de una minoría, además de grupos afines al actual presidente.

La más controvertida es Candace Owens, activista ‘millennial’ y líder de Blexit, un grupo que promueve, al estilo del Reino Unido frente a la UE, la salida de los negros del Partido Demócrata.

Owens, que ha llegado a referirse a sus congéneres como “chimpancés entrenados” por su lealtad demócrata, ha visto su cuenta cancelada en Twitter por propagar desinformación y sus comentarios han sido muchas veces desmentidos.

Cuando salió Blexit, dijo que su “amigo Kanye West”, simpatizante de Trump, había diseñado el logo. El rapero lo desmintió al día siguiente.

“En tres años y medio, he hecho más por la comunidad negra que Joe Biden en 43 años”, tuiteó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump

Antes de que el fuego devorase miles de propiedades a lo largo y ancho de Estados Unidos, y de que el Ejército ocupase Washington como si fuera Kabul, ya estábamos cansados de ver la Historia desplegarse ante nuestros ojos.

“Señor Jesucristo, por favor, no me enseñes nada nuevo hoy”, dijo la influyente presentadora Oprah Winfrey. Los afroamericanos eran ya la comunidad más afectada por la pandemia y la debacle económica, y el asesinato de George Floyd en Mineápolis solo ha sido el detonante de los miedos y la rabia acumulados.

Una tragedia que ha vuelto a poner en primera línea los pecados del país y las aspiraciones de su minoría más grande.

In 3 1/2 years, I’ve done much more for our Black population than Joe Biden has done in 43 years. Actually, he set them back big time with his Crime Bill, which he doesn’t even remember. I’ve done more for Black Americans, in fact, than any President in U.S. history, with…

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) June 3, 2020

“En tres años y medio, he hecho más por la comunidad negra que Joe Biden en 43 años”, tuiteó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y agregó que quizá fuera el presidente que más ha hecho por esta minoría desde Abraham Lincoln.

A tenor de las cifras de voto del último medio siglo, las palabras de Trump no irán a ningún lado. La adhesión de la mayoría negra al Partido Demócrata se remonta a mediados de los años sesenta, cuando el presidente Lyndon Johnson aprobó la Ley de los Derechos Civiles en 1964 y la Ley del Derecho a Voto el año siguiente. Desde entonces, más del 85% de los afroamericanos ha votado a los progresistas.

Víctimas del covid-19

Muchos ven los disturbios de los últimos días como un capítulo más en la larga lucha por los derechos civiles. Una carrera para superar una desigualdad endémica que se ha vuelto a reflejar en la crisis del coronavirus, que ha castigado más, proporcionalmente, a los afroamericanos.

En Chicago, por ejemplo, pese a que los negros son algo menos que un tercio de la población, han llegado a sumar el 60% de las muertes por covid-19. Una situación parecida a la de Nueva York: los negros y los latinos tienen el doble de posibilidades que los blancos de morir de covid-19.

Los trabajos en primera línea frente al virus, repartidores, cajeros, enfermeros o conductores del transporte público, son ocupados en mayores proporciones por ciudadanos afroamericanos. De ahí que, en la destrucción de empleo que empezó a mediados de marzo, los negros hayan sido más afectados.

Estas diferencias se apilan sobre otras. Como apunta Greg Ip, la comunidad afroamericana ha sido la que ha tardado más en recuperarse de la crisis de 2008. El ingreso mediano del hogar negro ha caído un 5% en los últimos 20 años. El ingreso mediano del hogar blanco, en cambio, ha subido un 6%. El hogar afroamericano ingresa 18.000 dólares anuales; el blanco, casi 10 veces más.

Las desventajas son palpables en prácticamente todos los ámbitos. Según datos de Sentencing Project, un grupo que aboga por la reforma penal, uno de cada 10 treintañeros afroamericanos está en prisión. Los datos del Departamento de Justicia reflejan que el índice de encarcelamiento entre los hombres negros duplica el de los latinos y es cinco veces mayor que entre los blancos.

Víctimas económicas

Las explicaciones de esta disparidad se hunden en la historia de Estados Unidos. En uno de los viejos vídeos de la lucha por los derechos civiles aflorados estos días, el reverendo Martin Luther King culpaba, en parte, a una desventaja original: “Ningún otro grupo étnico ha sido un esclavo en suelo americano”, dijo en 1967.

Cuando Lincoln emancipó a los esclavos, “no les dio tierras ni, en realidad, nada como base para empezar. Al mismo tiempo, América estaba entregando millones de acres de tierra, en el oeste y el medio oeste (…) a los campesinos blancos de Europa”.

Varios estudios han reflejado la persistente discriminación de los negros, por ejemplo, a la hora de buscar un trabajo. El National Bureau of Economic Research comprobó que las personas con nombres asociados a la piel negra, como Lakisha o Jamal, reciben la mitad de llamadas de potenciales empleadores que si su mismo currículo llevase un nombre típico de los blancos, como Greg o Emily.

Desde hace décadas, los demócratas, pese a haber tomado, en el caso de la Administración Clinton, medidas impopulares como el endurecimiento de las sentencias por posesión de drogas, han portado el estandarte de los derechos civiles. Y han seguido disfrutando de la lealtad electoral de los grupos de color.

Paradójico dominio demócrata

El dominio demócrata de los votos, sin embargo, es tan innegable como paradójico. Si bien nueve de cada 10 negros votan progresista, sus valores religiosos y familiares, en conjunto, indican posiciones conservadoras. Según una encuesta de Pew Research Center, el 55% de los negros cree que “para ser moral es necesario creer en Dios”, una proporción cinco veces mayor que entre los blancos. Solo el 29% de los votantes demócratas negros se consideran “progresistas”, frente al 55% de los blancos.

Algunos políticos y militantes afroamericanos se han apoyado en estas percepciones para reivindicar un conservadurismo negro, más individualista. Una postura escéptica con la retórica de la opresión que vemos desplegada estos días, en grupos como Black Lives Matter, y que también ha logrado hacer algo de ruido.

“Los chicos negros en Chicago son asesinados cada día. ¿Dónde está Black Lives Matter en Chicago? Cuando los negros matan a los negros, ellos no salen a hacer este ridículo”, recriminaba una mujer negra a una manifestante contra la violencia policial. “Está mal que un policía blanco mate a una persona negra, eso es seguro. Pero si importa, debería de importar en todo momento”.

Si bien nueve de cada 10 negros votan progresista, sus valores religiosos y familiares, en conjunto, indican posiciones conservadoras

El vídeo se hizo viral en los círculos conservadores, porque presentaba un relato alternativo al que domina las protestas contra la brutalidad policial y los crímenes racistas. Un relato que cuestiona la retórica de la desigualdad y la opresión estructural, y que pone el acento en la meritocracia. “Soy negra y no estoy oprimida”, decía la mujer. “Soy libre e hice lo que quería hacer. Soy licenciada”.

Negros republicanos

En esta vertiente menos colectivista, la política de Trump hacia los afroamericanos se ha reducido a la pura y dura economía. El motivo por el que presume de haber hecho más por los negros que casi ningún otro presidente es que el índice de desempleo afroamericano bajó al 5,6% el pasado febrero, la cifra más baja desde principios de los años setenta.

Los líderes conservadores negros, vistas las estadísticas de voto y la popularidad de Black Lives Matter, son mucho menos numerosos: la secretaria de Estado republicana Condoleezza Rice, el general condecorado Colin Powell o el neurocirujano Ben Carson son los abanderados de esta sensibilidad minoritaria dentro de una minoría, además de grupos afines al actual presidente.

La más controvertida es Candace Owens, activista ‘millennial’ y líder de Blexit, un grupo que promueve, al estilo del Reino Unido frente a la UE, la salida de los negros del Partido Demócrata.

Owens, que ha llegado a referirse a sus congéneres como “chimpancés entrenados” por su lealtad demócrata, ha visto su cuenta cancelada en Twitter por propagar desinformación y sus comentarios han sido muchas veces desmentidos.

Cuando salió Blexit, dijo que su “amigo Kanye West”, simpatizante de Trump, había diseñado el logo. El rapero lo desmintió al día siguiente.


Noticias Relacionadas

Leave a Comment