Hace escuela: el club que contrata técnicos jóvenes, ofensivos, novatos en primera y que duran menos de un semestre


Gabriel Heinze, Lucas Bernardi, Jorge Almirón y Martín Palermo, todas apuestas del presidente Mansur en Godoy Cruz

Omar Asad

asumió el 30 de diciembre de 2009 como entrenador de

Godoy Cruz,

logró escapar de la zona de descenso y obtuvo la clasificación para la Copa Libertadores por primera vez en la historia. Un hito en Mendoza. Durante 2010, hace diez años, dirigió 38 encuentros, con una eficacia de 57,89 por ciento.

Jorge Da Silva

-otro número 9 con clase y potencia-, asumió en el Tomba en 2011; seguido por

Nery Pumpido,

un año después. El arquero campeón del mundo duró un suspiro, reemplazado de modo interino por

Daniel Oldrá,

hasta el fugaz regreso del Turco, que en 2012 dirigió 23 partidos.

La nómina de Godoy Cruz en la última década es asombrosa:

asumieron el cargo 23 entrenadores; el último, Diego Martínez,

ex conductor de Estudiantes de Caseros, un auténtico desconocido en el juego de primera. En el trayecto, hubo cinco interinatos de Oldrá -uno se convirtió en oficial, en la temporada 2014-2015- y uno de Javier Patalano en 2019. No solo Asad se desempeñó en dos períodos: el otro caso fue el de Lucas Bernardi.

El promedio de trabajo es de cinco meses por entrenador.

Toda una declaración: no hay proyectos personales. Otro dato: 13 técnicos hicieron en Godoy Cruz su bautismo en la primera división de nuestro fútbol. El despegue es veloz: los triunfos los motivan a alejarse demasiado pronto y los tropiezos los desbarrancan demasiado rápido. La idea global es de

José Mansur,

el presidente desde marzo de 2013. Christian Bragarnik, el empresario, también tiene influencia.


Mario Sciacqua fue despedido hace unas semanas; al presidente Mansur no le gustaba el estilo de juego del equipo; el ex DT de Colón y Patronato dirigió muy poco a Godoy Cruz Fuente: FotoBAIRES

Godoy Cruz moldea entrenadores jóvenes -por lo general, menores a 45 años-, con un gusto elegante y audaz,

que con el tiempo traspasan la barrera, conquistan otros mercados y se consagran en clubes poderosos. Trabajan en un paraíso alejado de las luces, se sustentan en estructuras confiables y potencian su carrera. El Tomba les da visibilidad. Una prueba:

Diego Cocca, Martín Palermo, Jorge Almirón, Gabriel Heinze, Diego Dabove.

Hay muchos más. Sin embargo, el largo plazo no existe en nombres propios: la línea del Tomba no se bifurca, siempre tiene la misma tónica, pero las caras se suceden, unas a otras.

En los últimos 16 meses, entre enero de 2019 y junio de 2020, Godoy Cruz tuvo seis técnicos. El Tomba mantiene la ideología, pero extravió el rumbo deportivo, ya no lucha por el título local ni aspira al plano internacional.

En la Superliga pasada acabó último, con 18 puntos, a 30 unidades de Boca, el campeón.

El último conductor quebró la tendencia histórica:

Mario Sciacqua

(49 años y “defensivo”, según la imaginación popular), dirigió 8 encuentros, con apenas tres triunfos. Asumió para evitar que el descenso sea un peligro real, pero al cambiar el cuadro de situación, fue despedido. Había asumido en diciembre pasado.

El primero de esta lista de seis es

Marcelo Gómez,

que condujo 6 partidos: un triunfo, cinco derrotas y una rápida despedida. Lo que siguió fue un exceso de cambios bruscos, que continuó con la segunda parte de

Lucas Bernardi

(33.33% de efectividad),

Javier Patalano

(duró un mes),

Daniel Oldrá

(tres meses) y

Sciacqua,

con un portazo en medio de la pandemia.


Diego Martínez, de 41 años, el flamante elegido por Manzur; nunca dirigió en Primera y viene de Estudiantes de Caseros; sorprendió gratamente en la Copa Argentina 2019, aunque su equipo fue eliminado por el River de Gallardo Crédito: Prensa /EstiantesBA

El cambio, de la mano de Mansur

A principios de 2001,

Godoy Cruz se caía del mapa de la Primera B Nacional, tenía una deuda de 3 millones de pesos, 119 juicios y le habían cortado el agua:

las boletas impagas se acumulaban. Primero, como gerenciador y luego, como presidente, Mansur transformó la escena. “En Godoy Cruz no se gasta más dinero del que entra. El día que traigamos un jugador de renombre, una figura fuera de nuestro alcance, que la gente se empiece a preocupar porque vamos a empezar a tener problemas económicos y financieros”, suele afirmar el empresario que tiene influencia en el club desde 2001.

Se salvó del descenso y se transformó.

Cambió su fisonomía, convertido en una empresa en la gestión, y con una renovada pasión en la cancha. Y empezó a participar en torneos internacionales.

Copa Libertadores: 2011, 2012, 2017 y 2019. Copa Sudamericana, 2011 y 2014.

El último logro: fue subcampeón de la Superliga 2018, a dos puntos de Boca, el ganador, con Santiago García, el Morro, como goleador del certamen, con 17 tantos. El uruguayo sigue, por ahora: es la bandera.

Sustentado, siempre, en audaces, jóvenes y (algo) desconocidos DT. Y no todos despegaron. Algunos casos:

Mauricio Larriera

estuvo cuatro meses. El uruguayo había dirigido en Paraguay, Uruguay y Qatar. Hoy trabaja en Wanderers. En su primera etapa,

Lucas Bernardi

estuvo siete meses; solo había dirigido antes a Newell’s y Arsenal. Hoy está desocupado.

Sebastián Méndez

trabajó una temporada, durante 2016; venía de dirigir en el ascenso, a Atlanta y Platense. Al menos, por ahora, es parte del grupo de trabajo de Diego Maradona en Gimnasia.

Gabriel Heinze

fue DT en Mendoza durante tres meses en 2015, en su primera experiencia. Recientemente, fue la cara de Vélez, la revelación, y logró la vuelta a primera de Argentinos.

Diego Dabove

es el respetado entrenador del conjunto de la Paternal, que peleó el torneo con Boca y River hasta un puñado de fechas antes del electrizante final.

Diego Cocca

(campeón en Racing, hoy en Rosario Central) aparece más atrás, durante 2008.

El 1° de junio de 2021 Godoy Cruz va a cumplir su centenario. Su “refundación” tiene mes y año: mayo de 2009, cuando se decidió la venta de Leandro Caruso a Udinese, en 4.000.000 de euros. La tesorería cambió para siempre. Y a partir de 2010, se construyó una década con liderazgos jóvenes, inexpertos, audaces. Pero

el plan Mansur da oportunidades y también es exigente:

es que los entrenadores permanecen, en promedio, menos de un semestre.

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