Deuda: el Gobierno pagará un extra a los bonistas que adhieran al canjeEconomía 

Deuda: el Gobierno pagará un extra a los bonistas que adhieran al canje

El Gobierno trabaja en ultimar los detalles formales de la presentación de la nueva oferta para los acreedores privados de deuda y que será la que oficializará ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés).

Como anticipó Clarín, la oferta estará vigente hasta fines de agosto, confirmó el presidente Alberto Fernández en declaraciones a la radio FM Milenium.

Los detalles económicos y legales de la nueva oferta ya están cerrados. Según pudo saber este diario, hay una novedad que intenta actuar de zanahoria en la estructura que armó el equipo de Martín Guzmán. Con la intención de conseguir mayor adhesión, se pagará un “extra” a los bonistas que ingresen al canje, por lo que esos tenedores de deuda recibirán un valor presente neto mayor que lo que hará el resto.

Al existir las cláusulas de acción colectiva (CAC), conocidas como “antibuitres”, existen porcentajes mínimos de adhesión para cada una de las series de bonos. Una vez que se alcanzan estos umbrales, el resto de los tenedores de bonos están obligados a ingresar a la operación y deben, entonces, canjear sus títulos por los nuevos que se ofrecen.

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De esta manera, entre los bonistas habrá dos grupos: los que manifiesten su intención de participar del canje y los que no. Los primeros recibirán un papel por un valor mayor, de en torno a 53,5 dólares por cada 100, mientras que los del segundo grupo no tendrán el “bonus extra” y, por lo tanto, obtendrán un valor de 52,2 dólares.

No obstante, para que el canje que está llevando a cabo la Argentina se instrumente, el Gobierno fijará además un umbral mínimo de aceptación en el nivel general (este es, el que surge de la sumatoria de todos los bonos). Es decir, el país se impone llegar a determinado porcentaje de aceptación de la propuesta para el total de los bonos.

El número de ese porcentaje se estaba terminando de definir en el Gobierno, pero según confiaron fuentes con conocimiento de la negociación, estará por debajo de lo que establecen las CAC (en torno a un 66%).

A su vez, el piso que evaluaban surgirá de lograr un número que asegure que, una vez concretada la operación, exista suficiente cantidad de nuevos bonos en circulación mayor a los que queden sin canjear.

Al incorporar el umbral mínimo de aceptación el Gobierno agrega un condimento que tiene un doble filo: el hecho de tener una zanahoria (consent fee, como se lo conoce en inglés) con la que se busca atraer a los bonistas, pero a su vez se autoimpone cumplir ahora con un porcentaje de aceptación de la oferta, punto que hasta ahora no estaba.

Una vez que se se reciben las adhesiones, el equipo de Martín Guzmán deberá identificar quiénes aceptaron el canje y quiénes no y, en base a esto, pagará con títulos a un valor mayor o menor, según corresponda.

Cuando se agrega a la estructura de la oferta el “umbral mínimo de aceptación”, la “estrategia Pacman” impulsada por el Gobierno queda atenuada.

Según esa estrategia, que fue resistida por algunos grupos de acreedores, la Argentina iba a poder dejar afuera algunas series de bonos por lo que daba la posibilidad de cerrar canjes parciales.

Es que al tener que alcanzar la mayoría de alguna serie y también llegar al umbral mínimo de aceptación queda limitada la posibilidad de hacer uso de esa estrategia, algo que fue criticado desde algunos sectores pero que al mismo tiempo novedoso en la arquitectura financiera.

En este capítulo de las negociaciones por la deuda, la Argentina busca reestructurar los bonos bajo legislación extranjera por US$ 64.800 millones.

Pero esta no es la única “pata” de la cuestión: además está la deuda también en dólares pero bajo legislación local y los vencimientos con el Fondo Monetario Internacional.

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