Lionel Messi podrá estar renuente a rubricar un nuevo contrato con Barcelona, pero le sigue poniendo su firma a los triunfosDeportes 

Lionel Messi podrá estar renuente a rubricar un nuevo contrato con Barcelona, pero le sigue poniendo su firma a los triunfos


El abrazo entre Messi y Suárez, autor del segundo gol tras una gran jugada del argentino Fuente: AFP – Crédito: JOSE JORDAN

Lionel Messi

pudo haber ordenado frenar la renovación de su contrato porque no le gusta el barullo que hay alrededor de Barcelona, pero

en la cancha no lo abandona la ilusión ni se resigna a que Real Madrid vaya derecho al título.

Es probable que el necesario triunfo 4-1 frente a Villarreal no sea suficiente para conquistar el tricampeonato de Liga. Quedan 12 puntos y el equipo de Zinedine Zidane mantiene los cuatro puntos de ventaja, más el comodín de que un empate en unidades en la última fecha lo consagrará por los resultados entre sí (una victoria y un empate).

El resumen del partido

La prioridad de Barcelona pasaba por reconstituir el tejido interno, por aplanar la curva de rumores, de gestos contrariados, de politiqueo en torno a la formación. El paso por el estadio La Cerámica

frenó esa pandemia, funcionó el protocolo futbolístico.

Después de dos empates consecutivos (Celta y Atlético de Madrid), Villarreal era un examen exigente. Un rival que había ganado cinco encuentros y empatado el restante desde la reanudación. Y solo había recibido dos goles.

Luego de todo lo que dio que hablar su inclusión en tiempo de descuento en el partido anterior,

Antoine Griezmann fue titular, volvió el tridente con Messi y Luis Suárez,

que en realidad fue un triángulo porque el argentino se ubicó de enganche, por detrás del francés y el uruguayo. El entendimiento fue mucho más fluido y productivo de jornadas anteriores. Griezmann se vio favorecido porque no tuvo que jugar tan abierto como otras veces, en una función que lo desconecta del equipo.


Messi intenta de tiro libre; en el cierre del partido un remate de falta dio en el travesaño Fuente: Reuters – Crédito: Albert Gea

Y Messi se olvidó por un rato de su malestar con los dirigentes de Barcelona y se puso a jugar como sabe, que es mucho.

Dio las asistencias para los goles de Suárez y Griezmann,

que recibió un pase de taco y definió con una deliciosa emboquillada. El rosarino acentúa su faceta de constructor de juego: suma 22 pases-gol en esta temporada, la mayor cantidad en los últimos cuatro años.

Messi pudo haber marcado su gol 701, que no fue convalidado por un milimétrico off-side de Vidal captado por el VAR.

Un implemento tecnológico que en Barcelona sospechan que está más al servicio de beneficiar a Real Madrid

-en la sanción de penales a favor y la omisión de los que comete- que de establecer justicia. Inclusive, el gol de Villarreal surgió en una posición adelantada de Paco Alcácer que el árbitro y el VAR dejaron pasar.

Gerard Piqué

, que tiene voz propia y trasciende a lo que pueda decir el club, alertó hace tres semanas: “Viendo las últimas dos fechas será complicado que Real Madrid no sea el campeón”. Y no era un elogio a las virtudes futbolísticas del líder. Este domingo, cuando el árbitro invalidó el gol de Messi, las cámaras captaron al zaguero con una sonrisa sarcástica y gestos irónicos. Cuando le preguntaron por el gesto al final del partido, esta vez Piqué prefirió hacerse el distraído:

“No me acuerdo, la verdad que no me acuerdo.

Cuando estás con la adrenalina al tope, no te das cuenta”.

Taco de Messi para el toque sutil de Griezmann

Bastante se especuló sobre la dificultosa inserción de Griezmann en el esquema y de su

feeling

con Messi y Suárez. El uruguayo le tendió una mano en la semana al señalarle su optimismo en las redes sociales.

Y amplias sonrisas y abrazos reunieron a Messi y Griezmann en el festejo del gol del Principito.

En el segundo tiempo, el francés le dio una asistencia de pecho a Messi, cuya definición fue tapada por Asenjo. Sobre la mejor sincronización del tridente, Piqué expresó: “Estuvieron bien, los tres fueron más por dentro y están más cerca del arco. Que haya convertido Antoine es bueno para su confianza”.

Tras convertir los últimos dos goles de penal (a Leganés y Atlético de Madrid), al rosarino se le está negando el gol de campo. En el descuento, Asenjo le volvió a desviar una entrada y un tiro libre dio en el travesaño.

En una formación inicial que tuvo un promedio de edad de 30,4 años, el cuarto gol lo hizo la gran promesa Ansu Fati, de 17.

A los 33, Messi dirigió el mejor partido de Barcelona desde la reanudación. Puede estar renuente a rubricar un nuevo contrato, pero le sigue poniendo su firma a los triunfos.

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