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Julia Zenko y Guillermo Fernández: ”Es momento de caminar por el barro hasta que el barro se vaya, por eso somos artistas”

El tiempo pasa rápido cuando no hay urgencias. A fines de marzo ya estaremos hablando del año transcurrido desde el comienzo de una cuarentena que tomó los recaudos necesarios para enfrentar la pandemia de Covid-19. Pero no pasó rápido para tantos médicos que llevan casi un año peleando en un frente de batalla no convencional, o para todos aquellos que tuvieron que enfrentar la enfermedad de la manera más dura, o para los que se dieron cuenta de que el modo de ganarse el pan, día a día, había dejado de ser viable.

Para los músicos y para todos aquellos que trabajan para la industria de la música, volver a subir a un escenario despierta una sensación de esperanza mezclada con la incertidumbre frente al hecho de que, hasta que no haya un alto porcentaje de la población vacunada, las cosas no serán como eran antes y, sobre todo, como se quiere que sean en el futuro. Porque no se trata de volver la vista atrás para añorar los logros pasados sino de salir del túnel para lo que venga. Seguramente, una cantante como Julia Zenko espera volver a pisar el escenario de la ópera de Oslo en 2022, para una función que el año pasado se canceló por la pandemia. Y un cantor como Guillermo Fernández , que acaba de publicar el disco Crimen pasional (una versión en castellano de la ópera unipersonal de Astor Piazzolla y Pierre Philippe), querrá volver a hacer giras europeas que quedaron suspendidas, como aquellas que hizo durante los dos años previos al coronavirus.

Julia y Guillermo tienen muchos años de escenarios y las mismas necesidades que el resto de las personas del ambiente musical. Subir a un escenario juntos, como lo hicieron el último jueves, y como lo harán pasado mañana, en el Torquato Tasso“>en el Torquato Tasso, para compartir un repertorio de tangos, solo con sus voces y una guitarra, es una manera de expresar esa necesidad, que no es solo artística.

“Cantamos juntos hace tres años. Lo que hacemos ahora es parecido aunque en aquel momento tuvimos pianistas invitados y en esta oportunidad somos los dos sobre el escenario. Algunos lo piensan como un show íntimo, pero tanto Guille como yo tenemos una forma muy visceral para cantar y de light o sin fuerza no tiene nada. Puro tango y con una especie de homenaje a Piazzolla en el centenario de su nacimiento”, dice Zenko.

“Tango pero a nuestra forma –agrega Fernández–. Con interacción permanente. A mí me quedan siempre los shows de Vinícius, Toquinho y María Creuza cuando estaban solitos sobre el escenario. Me parece que, por un lado, tiene intimidad, y por otro, la fuerza para cantar le da un equilibrio.”

Los ensayos fueron por WhatsApp y, en los días previos, presenciales. “Pero eso no es un problema. La conozco mucho a Julia. Conozco sus repertorios, sé cómo canta. No necesito tanto. Solo que me diga qué es lo que tiene ganas de cantar. Ninguno de los dos se mueve mucho de la casa. Ella ya subió al escenario, para mí es la primera vez desde que comenzó la pandemia.”

Julia Zenko y Guillermo Fernández en la prueba de sonido del espectáculo tanguero que realizan juntosPATRICIO PIDAL/AFV

-¿Qué pasó en sus vidas este último año?

Guillermo Fernández: -Yo venía de cantar en Europa los dos últimos años. Fueron 59 conciertos. Hacía base en Madrid y por supuesto, cada tres o cuatro meses volvía a Buenos Aires. Llegué el 24 de diciembre para hacer el espectáculo Tango en Rose, con Andrea Ghidone e Ivana Rossi y un grupo de músicos muy buenos. Estábamos prácticamente llenando todos los fines de semana desde el 6 de enero y todo se paró de golpe. Teníamos para seguir y después de julio yo también tenía treinta conciertos en Europa. A veces lo siento como una posguerra. Acomodarnos y estar lo mejor posible en el peor de los episodios.

Julia Zenko: -Creo que todavía no llegamos a la posguerra. Yo grabé mi último disco a mediados de 2019. Había comenzado a presentarlo en diferentes lugares. Cambié de representante y comencé a armar una gira. Bueno, tenía un show agendado justamente en el Torquato Tasso dos días después del comienzo de la cuarentena.Fue una cosa muy loca. En 2020 gané un premio Gardel y también me operaron de cáncer de mama.

–Un año agridulce. A esto se suma que ustedes son gente de escenario. Han cantando mucho, desde muy jóvenes. Un día hacen teatro; otro, presentan un disco propio; otro, participan en un musical. ¿Qué sintieron durante el último año con esa falta de escenario?

Fernández: -Yo, por suerte, no tengo una necesidad imperiosa por el escenario. Me gusta, pero hoy me gusta más el estudio, escribir y componer. Tengo un estudio dentro de mi casa. Y después de haber viajado mucho, de acá para allá, durante dos años, tener que quedarme en casa no me golpeó tan fuerte. Escribí un montón de cosas. Hasta un proyecto sinfónico; una misa tango que hicimos con Cristian Zárate [su socio en otros proyectos, como Crimen pasional]. Me gusta estar solo en casa. Lo disfruto. Leo, escucho y escribo música. Estoy escribiendo en la computadora los arreglos para orquesta típica de mi próximo disco.

Zenko: – Para mí, el escenario es todo. Tengo la necesidad fisiológica de cantar y estar en contacto con el otro. No me molesta estar en mi casa, lamentablemente mucha gente vive en lugares oscuros. Yo, por suerte, no. Cociné, miré series, comencé a meditar, di clases de interpretación por Zoom, pero en determinado momento me comencé a angustiar. Porque económicamente no estoy mal pero no puedo dejar de trabajar un año.

–¿La perspectiva a futuro es lo más inquietante?

Fernández: -Totalmente. Estoy haciendo radio en Nacional Folklórica, un programa que se llama De criollos y tangueros, donde elijo la música. Eso es un gusto, un placer y un trabajo. Bajé los gastos. Me di cuenta de que vivo igual.

Zenko: -Claro. Yo afortunadamente no soy de ir shopping. Pero ya comencé a trabajar. Canté en el Teatro Auditorium de Mar del Plata y gané un premio Estrella de Mar. ¡Gané dos premios en pandemia, un Gardel y un Estrella de Mar! Y ya estoy armando otras cosas.

Fernández: -De todos modos, no crean que con volver a los escenarios se gana dinero porque son pocas las entradas que se pueden poner a la venta.

–Pero reactiva todo lo que está detrás de los músicos.

Zenko: -Sí, totalmente. Y no sé como seguirá. En abril de 2020 tenía que ir a cantar a la Opera de Oslo con Per Arne Glorvigen y eso se reprogramó recién para enero de 2022. Ahí seguramente aprovecharé para organizar algo más por allá. Todo esto es día a día. La intención es, para este año, girar por el interior. Si están las condiciones dadas, comenzaré a viajar.

Fernández: -A mí me gusta escribir canciones, grabar y luego ir al escenario como trabajo último. Por eso sigo aprovechando este tiempo para seguir con la radio, trabajando en mi estudio y hacer shows pequeños, aunque esto no rinda, porque no se gana más de lo que uno podía ganar hace tres años. Pero es momento de arremangar el pantalón y caminar por el barro, hasta que el barro se vaya. Somos artistas por eso. Si no, seríamos abogados.

Julia Zenko y Guillermo Fernández.PATRICIO PIDAL/AFV

-Además de la cantidad de público que indican los protocolos, otra limitación es la actitud de la gente al momento de animarse a ir ver espectáculos

Zenko: -Eso me pone mal. Hay una frase que viene de nuestros padres. “Lo importante es el plato de comida sobre la mesa”. Pero los artistas decimos que la comida te alimenta el cuerpo, y la música, el alma. El arte en general. Son cosas que hacen bien. El otro día fui a ver [el espectáculo] Brujas, me invitó Sandra [Mihanovich, una de las protagonistas]. Me tocó ser público. Fui con el barbijo y el alcohol. Y alguna gente me quería saludar o sacarse una foto conmigo. Y pensé qué era lo que yo tenía que hacer en ese momento. Comprendo, entonces, ese miedo. Pero creo que la música es necesaria y nosotros también somos esenciales, aunque sea cantando en un lugar para poquita gente, y aunque ganemos mucho menos de lo que podríamos ganar. Somos parte de la necesidad que el ser humano tiene. Me preocupa el futuro, y también el hoy.

Fernández: -Somos conscientes de que estamos en una pandemia. Sabemos que estamos sin trabajo y que mucha otra gente también lo está. Nosotros al menos estamos en ese 18 por ciento del mundo que tiene un techo, una cama y un plato de comida. Pero hay gente que no come. Y en pandemia tenemos todos que subirnos al mismo colectivo. Y si alguien no come tendrá que tener la misma ayuda del estado que el resto; el músico la misma ayuda que el albañil.

Zenko: -Tenemos que comprender a todo el que tiene miedo y se cuida. Pero también hay gente que si escucha música levanta sus defensas.

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