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Mafalda, la niña rebelde que sedujo a intelectuales como Umberto Eco

El 15 de marzo de 1965 fue una fecha trascendental para la historia de Mafalda, el famoso personaje creado por Quino” class=”com-link” data-reactroot=””>Mafalda, el famoso personaje creado por Quino. Ese día, por intermediación de Brascó, las reflexiones de la niña rebelde son aceptadas en el diario El Mundo. Sin embargo, Mafalda tenía ya un camino transitado, aunque con menor trascendencia pública.

“El problema es que hay más gente interesada que gente interesante”

La jovencita irreverente y de pensamiento avanzado era un fiel exponente de la clase media argentina. Su familia pertenecía a ese estrato social y estaba atravesada por las vicisitudes que envolvían al país y al mundo en los años sesenta. Una década definida por fenómenos sociales como el Mayo Francés, la construcción del Muro de Berlín, el primer vuelo del Concorde, la explosión de The Beatles y la cultura hippie proponía mayores libertades en la vida sexual.

Sus ideas progresistas y pacifistas desafiaban a su madre y a los niños de su edad. Para Mafalda todo tenía que ser puesto a consideración. Sus mil y una preguntas sobre cualquier tema podían sorprender o irritar a sus interlocutores. No daba nada por hecho. Y no se atenía a las imposiciones arbitrarias. Tensionaba la idea del statu quo del mundo. Reprochaba a sus mayores la falta de igualdad en la sociedad, la violencia, las guerras y el rol de la autoridad. “La vida es linda, lo malo es que muchos confunden linda con fácil”. Touché, Mafalda en estado puro.

En San Telmo, muy cerca de donde vivía Quino, la figura de Mafalda se convirtió en un lugar ineludible para los fanáticos que desean homenajearlaHernán Zenteno – LA NACION

La pequeña se preocupaba por un mundo mejor y si bien esa era una actitud esperanzada, no dejaba de ser una niña pesimista y apocalíptica a la que sus amiguitos no lograban entender del todo. Vibraba en una frecuencia más madura y con intereses que se alejaban del común de los demás niños, aunque odiaba tomar sopa, como todos ellos. Mafalda se conducía desde una suerte de nihilismo doctrinario. A tal punto llegaba su escepticismo que consideraba que, tal como estaban dadas las cosas, la especie humana podría desaparecer.

Mafalda tenía un hermano de nombre Guille, ambos hijos de un matrimonio típico con mamá ama de casa y padre empleado de oficina. El cuarteto armónico se descolocaba ante algunos planteos de la niña inquietante. El padre tenía la afición de cultivar plantas de interior y la madre esperanzada y feliz, había claudicado a su deseo de tocar piano debido a sus compromisos como madre, esposa y responsable de la organización de la casa.

“¿Mandamos todos los días un padre para que esa maldita oficina nos devuelva esto?”

Niña de avanzada en su pensamiento, no era del todo empática con sus congéneres. Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito y Libertad, niños que de tan normales, eran sideralmente diferentes a Mafalda.

Si Susanita tenía como único objetivo casarse y tener hijos, a Mafalda lo único que le interesaba era su realización personal en un mundo al que interpelaba en sus mandatos. Manolito representaba a toda una cultura inmigrante. Su padre, de origen gallego, tenía un almacén, emprendimiento barrial del cual Manolito había tomado algunas máximas en torno al ahorro, el poder del dinero y las virtudes del capitalismo, ejes con los que Mafalda, obviamente, estaba en total desacuerdo.

Felipe representaba al típico niño de su edad, leía El llanero solitario, se agobiaba con las tareas escolares y se conformaba con las pequeñas satisfacciones de un niño de su edad. Al constante inconformismo de Mafalda, Felipe oponía una vida más simple y plana. Libertad fue el último personaje en ingresar a la historia. La niña superaba a Mafalda en sus ansias de cambiar el mundo. Coherente con su nombre, sus ideales buscaban generar una profunda revolución social que cambiase las injusticias imperantes.

“Hola Año Nuevo, qué alegrón tenerte con nosotros. Y espero que en julio podamos decir lo mismo. ¿Estamos?”

Quino y la entrañable Mafalda en una escena conmovedoraArchivo

Mafalda es creación de Joaquín Salvador Lavado Tejón, un genio mendocino conocido como Quino. Lo suyo fue el humorismo gráfico, creador de notables historietas y, sobre todo, padre de Mafalda, su creación más famosa y virtuosa.

En 1954 se estableció en Buenos Aires y comenzó a publicar en una gran cantidad de medios como TV Guía, Vea y Lea, Rico Tipo, Panorama y Atlántida, entre otros títulos de gran circulación en la época.

Corría 1963 cuando le pidieron una campaña para la marca de electrodomésticos Mansfield, de Siam Di Tella. La consigna de la empresa era que aparecieran electrodomésticos en la historia. Quino ideó Mafalda pensando en ese ofrecimiento. El nombre lo tomó de un personaje de la película Dar la cara. Aquella campaña gráfica no tuvo buen destino y nunca vio la luz.

En 1964, Mafalda y los suyos llegan a Primera Plana y el 15 de marzo de 1965 la historieta debuta en el diario El Mundo, acontecimiento que marca el comienzo de la niña en el jardín de infantes.

Siete Días Ilustrado albergó la última etapa y el 25 de junio de 1973, Quino decidió discontinuar su notable creación. Lo hizo con la misma austeridad y perfil bajo con el que se manejó en toda su carrera. Habían pasado 1928 historias en blanco y negro.

Mafalda había sido traducida a a más de 35 idiomas, incluyendo el inglés, italiano, francés, hebreo, alemán, guaraní y coreano. En 2014, cuando Mafalda cumplió 50 años de su creación, recibió el Premio Príncipe de Asturias. Mafalda, la contestataria había sido editada por Umberto Eco, lo cual habla de la raigambre que generó el personaje en los más diversos países y culturas.

Las famosas encuadernaciones rectangulares con la obra completa del personaje hoy ocupan un lugar destacado en el acervo de la literatura nacional.

“El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta”

Quino falleció el 30 de septiembre de 2020, en medio de la pandemia del coronavirus que azota al mundo. Tenía 88 años. En aquel día aciago para el humorismo inteligente del mundo, la RAE publicó: “Nos ha dejado Quino, creador de la inolvidable Mafalda y uno de los dibujantes en español más internacionales. Sus certeras palabras viajaron a ambos lados del Atlántico gracias a sus viñetas y su peculiar sentido del humor”.

Había fallecido un creador notable. El padre de uno de los personajes gráficos más trascendentes en todo el mundo. Un hombre que jamás hizo gala de sus virtudes y se enfocó en las ideas inteligentes propias, puestas en boca de sus personajes. Un día como hoy, hace 56 años, Mafalda se comenzaba a publicar en el diario El Mundo, luego de su paso por otros medios. Aquel 15 de marzo de 1965, las ideas trascendentales de Mafalda apostaban por un mundo más ecuánime, menos arbitrario y con diferencias sociales menos escandalosas. Mucho del pensamiento de la niña rebelde sigue siendo una asignatura pendiente de la humanidad.

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