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Estrenos de cine: de la crudeza en “Titane” al alma adolescente de “Licorice pizza”

Paul Thomas Anderson sorprendió con una película que es puro descubrimiento. Además llega la ganadora de Cannes 2021 y vuelve Guillermo del Toro.

Alana Haim y Cooper Hoffman enamoran al público como Gary y Alana en “Licorice pizza” (Foto: Universal).

Licorice pizza ★★★★★

La apertura de la película de Paul Thomas Anderson que se estrena hoy es puro descubrimiento. Un plano secuencia con personajes que no se quedan quietos pautará todo el relato en el que los protagonistas se conocen en un colegio secundario.

Los espectadores van a ir entendiendo de a poco qué está sucediendo. Gary y Alana empiezan a conversar en una fila. Chicos y chicas esperan para algo. Hasta que llega el turno de Gary, y por fin queda claro: se trata del día de la foto escolar.

Licorice pizza se parece a las historias de vida contadas sin orden por amigos que se ponen a rememorar en una sobremesa (Foto: Universal).

Lo que sigue son dos horas acerca de esa relación entre una chica judía, la menor de tres hermanas, que no sabe bien para dónde arrancar, y un adolescente con acné, actor juvenil, demasiado chico como para invitarla a salir.

Esta amistad nace, crece y se desarrolla en un cruce de coming of age y comedia romántica diferente. El film es, también, un fresco de un tiempo (los setenta) en un lugar (Los Ángeles, y por ahí). Tiempo con ritmo de buena música (suena Bowie, los Doors, Sony&Cher y Gordon Lightfoot).

Es el retrato de una época en el que las disquerías, como Licorice pizza (pizza de regaliz, esa golosina que acá no se consume), eran espacios de formación.

Licorice pizza es el retrato perfecto de la juventud americana (Foto: Universal).

Además de dos fantásticos actores debutantes como protagonistas, Alana Haim y Cooper Hoffman, encontramos una serie de “grandes nombres” en roles secundarios, como Sean Penn, Tom Waits, Bradley Cooper, acompañándolos en el camino como parte de los estrambóticos adultos.

El director de Magnolia, Embriagado de amor o Boogie Nights, escribe y filma una historia que espera a los protagonistas. En su crecimiento, sus idas y vueltas, buenas y malas ondas, distanciamientos y reencuentros. Al punto que abre subplots, historias subordinadas, con el (otra vez) ritmo de quien cuenta anécdotas de vida.

“Licorice pizza” es un cruce de coming of age y comedia romántica diferente (Foto: Universal).

Licorice pizza se parece a las historias de vida contadas sin orden por amigos que se ponen a rememorar en una sobremesa: ¿te acordás, aquella vez…? De hecho, está basada en los recuerdos de Gary Goetzman, un actor infantil muy cercano al director.

Retrato de juventud americana al fin, se ocupa de los sucesivos impulsos emprendedores de Gary, que monta negocios con sus amigos y hermano, aún menores que él. Colchones de agua y máquinas de pinball recién liberadas al mercado son algunas de sus grandes ideas comerciales, como espejo de un momento social entre luces y sombras.

Se trata de un film entrañable, sensible a la delicadeza y vulnerabilidad de su material (Foto: Universal).

Se trata de un film entrañable, sensible a la delicadeza y vulnerabilidad de su material. Tan lleno de personajes, de climas, de situaciones lindas y feas (¡de acción!, con camiones que bajan de las colinas marcha atrás y sin nafta); tan lleno de vida, que escapa a la tentación de la nostalgia.

Lejos de un enamoramiento estéril del pasado que fue mejor, el film transmite una materia viva, aún en el recuerdo: el olor de ser joven. Un poco tonto, un poco brillante, un poco atormentado, pero siempre seguro del tiempo por delante.

Titane ★★★½

El año pasado, en medios que apenas cubren noticias del cine, mereció espacio Titane, “la película que descompuso a los espectadores” y fue la ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes 2021.

Presidido por Spike Lee, el jurado decidió que una mujer, Julia Doucournau, directora francesa conocida por Raw (el film sobre la vegana que se vuelve adicta a comer carne… humana), merecía el premio mayor del evento.

La historia de una niña que (re) nace de un accidente, gracias a un implante de titanio en la cabeza, deriva en la de Alexia (la enojada Agathe Rouselle) (Foto: Caramel Films).

Se trata de la historia de otra mujer, Alexia, que tiene sexo apasionado con autos y hasta se embaraza de uno. Más allá de la anécdota acerca de si Titane es capaz de bajarle la presión al espectador, la película que este viernes se estrena en la plataforma cinéfila Mubi recoge el guante de la metáfora sexual de Ballard, entre humano y automóvil. Ya vinculada al accidente, la sangre y el dolor, como en Crash, sino al erotismo y la pasión sexual, satisfactoria y literalmente fecunda.

Leé también: Titane, la perturbadora película por la que varios espectadores se retiraron con náuseas en el Festival de Cannes

Lo que empieza como la historia de una niña que (re) nace de un accidente, gracias a un implante de titanio en la cabeza, deriva en la de Alexia (la enojada Agathe Rouselle). El personaje hace danza erótica tipo pole dance en salones del automotor y acumula asesinatos a sangre fría porque sí, en plan La naranja mecánica, antes de volver a dormir a la casa familiar.

En “Titane”, Alexia, que tiene sexo apasionado con autos y hasta se embaraza de uno (Foto: Caramel Films).

La película se convierte en otra cuando las cosas se complican y Alexia consigue escapar hacia otra identidad, la de un chico desaparecido al que ya sólo busca su padre, un veterano jefe de bomberos, triste y solitario (Vincent Lindon: lo mejor, lo real, lo conmovedor de la película).

La manifiesta búsqueda de impacto de Titane, sobre todo en su primera parte, impresionará por la crudeza de algunas escenas. Quizá con ánimo de potenciarlo, de transmitir un “frenesí”, la directora echa mano de movimientos de cámara y secuencias vistosas, con una estética cool que parece tomarse demasiado en serio.

Es el segundo tramo más pausado, con las escenas más convencionales que exploran la relación entre “padre e hijo”, el que construye de algún tipo de emoción.

La influencia de Cronenberg puede verse en “Titane” (Foto: Caramel Films).

Como esa literatura que enuncia y enumera, en lugar de hacernos sentir lo que les pasa a sus personajes, Titane hace estallar sus fuegos artificiales, pero tiene problemas para atravesar la pantalla. Como nuevo paso de un linaje cinéfilo, con Cronenberg como padrino evidente, Titane es hija de esta época. Es en su actualidad donde se encuentre, seguramente, la explicación de su éxito.

Una película que refleja la violencia en la imposición de género desde las más literales entrañas. Con personajes que dan vuelta, mostrando el revés de los arquetipos patriarcales y una trans humanización que sienta postura. Sexo con máquinas, en un mundo que no está preparado para aceptar a criaturas tan diferentes. Aunque sólo necesiten un poco de amor, como todas las demás.

El callejón de las almas perdidas ★★★

Una película de monstruos en la que los monstruos son personas. Así suele definir Guillermo del Toro a Nightmare Alley/El callejón de las almas perdidas. El film toma como fuentes la novela de 1946, de William Lindsay Gresham, y la película noir del año siguiente, con Tyron Power.

En plena Depresión, principios de los cuarenta, Stanton Carlisle, el antihéroe interpretado por Bradley Cooper, ambiciona convertirse en un gigante del showbiz con pretensiones. De armar parques de atracciones plenos de sensacionalismo, el hombre y su “socia” Molly (Rooney Mara) se lanzan hacia la conquista de, digamos, públicos más selectos.

“El callejón de las almas perdidas” presentó un elenco con grandes figuras (Foto: Disney).

Su impulso está en el corazón de esta fábula oscura, que con un gran despliegue visual, y un diseño de producción impresionante, recuerda a una cruza entre Freaks y El gran truco, desembocando en el cine negro del Hollywood clásico.

El universo de freaks, mentalistas, carnaval y circo va como anillo al dedo de los gustos de Del Toro. Después de la mediocre y oscarizada La forma del agua el director vuelve al terreno del cuento espeluznante con un protagonista acorde: moralmente turbio. Por cierto, el film de terror estrenado en 2021 con Del Toro como productor, Antlers, de Scott Coopers, es mucho más interesante.

El lujo visual de esta película está diseñado para producir placer (Foto: Disney).

El elenco, con Willem Dafoe, Toni Colette y David Strathairn termina de lucirse con Cate Blanchett, como una misteriosa psicóloga. En contra del poderío visual de todo el asunto, sin embargo, vuelven a la carga las alegorías y los “mensajes” no demasiado pulidos que ya enturbiaban el atractivo de El laberinto del fauno.

De todas formas, el lujo visual de esta película está diseñado para producir placer y que la oscuridad de sus callejones dialogue con un mundo que caminaba hacia una negritud aún mayor: la guerra mundial.

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