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La sospechosa operación que investiga el Central y que les permite a los bancos ganar 59% en dólares

Los bancos argentinos recurrieron a un negocio lucrativo que produce ganancias casi aseguradas y, al mismo tiempo, permite a las compañías locales vender bonos en dólares pagando tasa cero.

Las entidades financieras aprovecharon una “zona gris” de las complejas regulaciones monetarias de Argentina que están destinadas a evitar la salida de dólares del país.

Compraron bonos locales denominados en dólares y luego los vendieron por pesos en el mercado no oficial, donde el precio del dólar es mucho más alto. Luego, canjearon esos pesos por dólares al tipo de cambio oficial y resultaron favorecidos por la brecha cambiaria.

Algunos bancos sacaron tajada recientemente de la oportunidad y se han convertido en los mayores compradores de estos bonos en las últimas semanas, según dijeron personas familiarizadas con el asunto, que pidieron no ser identificadas por tratarse de información confidencial.

El Banco Central dice que tal operación no está permitida y que iniciará una investigación si detecta que los bancos compraron y vendieron bonos haciendo este tipo de transacción, según dijo un vocero. Las dos asociaciones de bancos privados del país no respondieron a una solicitud de comentarios.

Casos

La operación se hizo tan popular que impulsó la demanda de ventas de bonos corporativos e hizo que empresas como el Banco Hipotecario emitiera deuda con cupones del 0% (esto es, que le prestaran dólares sin pagar ninguna tasa).

Las compañías un poco más riesgosas pueden incluso vender títulos con rendimientos inferiores al 3%, una tasa ridículamente baja para los emisores de un país considerado defaulteador serial, especialmente en un momento en que los bonos basura que cotizan en Estados Unidos tienen un rendimiento del 7,5%.

El Banco Central envió la semana pasada una advertencia informal a las asociaciones bancarias para que no participen en ese arbitraje cambiario, según dijo otra persona.

“No hay una regulación que condene estas operaciones, y todo lo que no se prohíbe está permitido”, dijo Carlos de Nevares, analista senior de Moody’s en Argentina. “El sector financiero cree que se puede, pero el Banco Central dice que no”.

Todo es parte del salvaje mundo de la inversión en Argentina, un país cuyos bonos tienen una calificación de “basura”, con altos niveles de gasto público, una inflación anual superior al 50% y un historial de tres defaults desde principios de siglo. En un esfuerzo por estabilizar su economía, Argentina se ha apoyado en controles de cambio cada vez más estrictos.

Aquellos que buscan aprovechar las distorsiones del tipo de cambio han impulsado la demanda de nuevos bonos. Banco Macro, calificado nueve niveles por debajo del grado de inversión por Moody’s Investors Service, vendió US$ 17 millones en Obligaciones Negociables a dos años el 27 de abril con un rendimiento de 1,45%.

Banco Hipotecario vendió casi US$ 16 millones en títulos con un cupón de 0% el 2 de mayo.

Cómo es la operatoria

En medio de los estrictos controles, los bancos se encuentran entre los pocos jugadores que tienen cierto acceso al mercado de divisas oficial, ya que pueden comprar dólares para su cartera propia.

La transacción funcionaría de este modo: un banco compra US$ 1 millón en bonos denominados en dólares emitidos por una empresa local. Luego los vende con un descuento modesto, habitualmente alrededor del 10%, en el mercado secundario, en donde el dólar se valora en 206 pesos, recibiendo 186 millones de pesos.

Luego, el banco puede convertir esos 186 millones de pesos nuevamente a dólares a una tasa de 117 pesos por dólar, dejándolo con US$ 1,59 millones, es decir, una ganancia rápida del 59% con un mínimo esfuerzo.

El mayor perdedor en estas transacciones es el Banco Central porque la operación supone un drenaje de reservas, que disminuyen en momentos en que el Gobierno lucha por reforzarlas para cumplir los objetivos establecidos en su reciente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

De todas maneras, los montos involucrados son bastante pequeños con relación a los casi US$ 42.000 millones de reservas brutas del país.

Para Paula La Greca, analista de renta fija corporativa de TPCG Valores en Buenos Aires, la capacidad de las empresas argentinas para vender bonos en dólares a rendimientos tan bajos es una señal de que la brecha cambiaria está distorsionando el mercado.

“La emisión de dólares del Banco Hipotecario en el mercado local muestra cuán disruptivo es el régimen de tipo de cambio paralelo de Argentina”, dijo.

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