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La riqueza per capita de los argentinos se achicó y el país pierde terreno frente al resto de la región

En la Argentina hay 47.327.407 habitantes. Más allá del número informado el jueves por el INDEC, la novedad es que la cifra resultó mayor a la última proyección del INDEC previa al censo. El organismo de las estadísticas calculaba que para este año la población sería de 46.234.830 habitantes.

Esa diferencia de algo más de un millón de personas tiene un efecto directo. Los argentinos somos más pobres, si se toma en cuenta el PBI per cápita en dólares. Con los últimos datos oficiales se calcula que el PBI per cápita de 2021 es de 10.502 dólares por habitantes, unos 250 dólares menos que lo esperado. En otras palabras, es una torta que debe repartirse entre más personas.

Lo importante tal vez no sean esos 250 dólares, sino una ratificación, por si hacía falta, que en términos de riqueza por habitante, estamos casi al mismo nivel que en 2010, es decir, 12 años atrás. Una década (con yapa) perdida.

El estancamiento es retroceso. Argentina, históricamente, tuvo el PBI per cápita más alto de la región, cabeza a cabeza con Uruguay. Los datos actuales son desalentadores. Chile está arriba de los 16.000 dólares por habitante y Uruguay arriba de los 15.000 (ver infografía).

El PBI per cápita de 2021 de la Argentina está casi 30% por debajo del pico máximo, que según las estadísticas del Banco Mundial se alcanzó en 2017, con 14.613 dólares por habitante. Luego vino la crisis económica del 2018, la devaluación y todo lo que se conoce. El piso de la pandemia -8.579 dólares- es una rareza, pero igual queda en evidencia que será difícil recuperar el nivel de 2017 y más aún achicar distancias con los países líderes de la región.

Conocidos los datos de población, diversos economistas alertaron por el impacto de la cifra en relación al PBI per cápita.

“47,3 millones de personas según datos preliminares del Censo 2022. Es más que cualquier estimación de la población existente. Es decir, el PBI per cápita cayó todavía más de lo que se pensaba durante la última década. Las porciones de torta para cada uno son cada vez más chicas.” señaló Ivan Carrino.

En el mismo sentido, Eduardo Levy Yeyati dijo. “Si estas proyecciones se verifican, en los últimos 10 años el PBI per cápita habría caído aún más de lo que pensábamos.

Emiliano Anselmi señaló: “Creíamos que el PBI per capita de 2021 era 12,8% inferior al de 2011. Resultó ser 14,4,% menor”.

Lo que queda en evidencia, además, es que en la última década Argentina tuvo una de las peores performances de la región, solo superada desde ya por Venezuela y también por Brasil y Colombia. En comparación con 2010, el PBI per cápíta de los argentinos creció apenas 1,1%. Los chilenos crecieron 25% y Uruguay 28%. Brasil sorprende -con datos de 2020- con una caída del 33%, que seguramente se recortó con el rebote e 2021.

Es cierto que el atraso cambiario que cíclicamente se observa hace que los argentinos seamos tal vez artificialmente más ricos o -cuando hay una fuerte devaluación- más pobres que la realidad. Pero la tendencia al estancamiento es clara.

Desde la caída de la convertibilidad, la economía argentina se destacó por cerrarse cada vez más, castigando tanto las exportaciones como las importaciones.

El mundo tomó nota de ello, del “desacople” de la Argentina. Un ejemplo: La inversión extranjera directa. 

En la década de los 90 la Argentina captaba anualmente cerca del 20% de los dólares que venían a “hundirse” a América del Sur y México. Los datos que volcó año tras año en sus informes la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) hablan por sí solos.

En 1999, es decir en el final del gobierno de Carlos Menem e inicio del de Fernando De La Rúa -y con la promesa de continuar con la convertibilidad- se registró el ingreso de 23.579 millones de dólares, sobre un total para la región de 85.571 millones de dólares. Cifra nunca vista. Ni antes ni después. Es decir que ese año el 27,6% de los dólares que ingresaron a la región aterrizaron en la Argentina.

El desplome de la inversión extranjera directa en lo que va del siglo 21 es, mirando hacia adelante, más que preocupante. En la última década la Argentina debió conformarse con captar, en promedio, apenas el 5% de la IED que llegó a la región. En esa variable el país, que siempre estaba en el podio de los más favorecidos, hoy quedó detrás de Brasil, México, Chile, Colombia y Perú.

Los datos del estancamiento económico están a la vista. Pero todavía hay que esperar el resto de la información recogida por los censistas. Por ejemplo, si creció o no la cantidad de la población con acceso a redes de agua corriente y cloacas. Qué pasó con el acceso al gas por redes y a la electricidad. Cómo está hoy la situación del acceso a la vivienda y de qué calidad son las viviendas. El nivel de años de escolarización de la población.

La performance económica que está mostrando la Argentina desde el último censo -2010- deja poco espacio para el optimismo.

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