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Stranger Things Temporada 4 en Netflix: mejor, sangrienta y entretenida

“No me lastima / ¿No quieres sentir como se siente?”, canta Kate Bush en Running up That Hill (1985), algo así como el leit motiv de esta cuarta temporada de Stranger Things, que acaba de estrenar Netflix, que es un bienvenido salto hacia adelante, que profundiza la historia de Eleven y sus amigos, y no se queda empantanada, como se temía tras la Temporada 3.

Un salto adelante o hacia arriba, o hacia abajo, porque el Upside Down o el Otro lado está muy, pero muy presente en los siete episodios del Volumen 1, que ya están disponibles de esta cuarta temporada. Los dos capítulos restantes que la complementan vendrán más adelante.

Y vaya que el final del Capítulo 7 viene con sorpresas, revelaciones varias y nos dejan con ganas de que esas cinco semanas que faltan para el viernes 1º de julio pasen rápido.

Se armó. Eleven (Millie Bobby Brown), en una escena del episodio final, el séptimo de los que están disponibles desde hoy. Fotos Netflix

Este Volumen I de la Temporada 4 tiene muchos, muchísimos arcos en su historia. Hay tantas subtramas, que por momentos cuesta hasta enumerarlas.

Hay personajes, como Eleven –Millie Bobby Brown-, que ya vimos que perdió sus poderes y está con la familia Byers, o sea Joyce (Winona Ryder), Jonathan (Charlie Heaton) y Will (Noah Schnapp) viviendo en Lenora Hills, en California; otros en Hawkins -bah; el resto-; y alguno perdido en alguna prisión rusa, que ya se imaginarán quién es. Pero pronto tanto en el pueblito donde se inició la serie y en la patria del vodka, las historias se diversifican, los personajes se separan y las acciones se agitan y agigantan.

Vecna, una entidad endemoniada, pero que no salió de un repollo. Hay que estar atentos.

Y antes de pasar a detallar por dónde sigue la trama, debemos decir que los creadores, los hermanos Duffer, Matt y Ross, han hecho bien en tomarse su tiempo -pandemia de coronavirus mediante- para concebir cómo seguiría la historia.

No es que no la tuvieran en la cabeza, pero el armado y la ilación de tantas situaciones cambiantes hablan de una dedicación y un esmero full time.

Max, en el aire y en el cementerio. Es en el cuarto episodio, dirigido por Shawn Levy (“El proyeto Adam”), el mejor de toda la serie.

Y desde el sillón y este lado de la pantalla, se les agradece.

Entretenimiento puro

A no confundirse, que Stranger Things sigue siendo un entretenimiento adolescente, nadie ha perdido el sentido del humor ni siquiera cuando enfrenten situaciones de vida o muerte. Muerte: los Duffer parece que maduraron, si cabe, junto a sus personajes, que ya no son niños de escuela primaria, sino adolescentes, y como tales, y transcurriendo las acciones a mediados de los años ’80 apelan más aquí que antes al slasher, el género de terror acunado, mecido en los ’80.

Atrapada. Eleven había perdido sus poderes. ¿Los recuperará?

Decíamos que las historias se bifurcan, pero hay algo que las une: Vecna, ese ente endemoniado que habrá que ver qué relación guarda con el Otro Lado, el Laboratorio, Eleven o vaya uno a saber con qué o con quién.

Lo cierto es que hay nuevos personajes, cuyas vidas corren riesgo, lo mismo que un par de los ya conocidos, de caer bajo Vecna.

Vecna y los portales hacia el Upside Down…

“¿Qué hiciste?”

Y la pregunta ronda a Eleven, que a los primeros minutos del primer Episodio recibe en el Laboratorio la intrigante inquisición de Papá (Matthew Modine), muchos años antes de lo que veíamos en la primera temporada. “¿Qué hiciste?”, le dice, y ella está rodeada de cadáveres ensangrentados de sus “hermanos” numerados.

Eleven al comienzo del primer Episodio, más chica y ensangrentada. “¿Qué hiciste?”, le pregunta Papá.

Eleven, ¿es un monstruo o una superheroína, como la define Mike (Finn Wolfhard)?

Varios personajes asumen roles más importantes aquí, desde Max (Sadie Sink), que lamenta la muerte de su hermano Billy, o Nancy (Natalia Dyer), que es la periodista, o Robin (Maya Hawke), que trabaja con Steve (Joe Keery).

El círculo se ha agrandado, y para mejor, por cierto.

Jim Hopper no murió (lo sabíamos desde que vimos el teaser hace un par de años), pero no la pasa nada bien.

Por otro lado, los personajes adultos (Joyce, Jim Hopper -David Harbour- y hasta Murray -Brett Gelman) van por su lado, uno más serio o jugado a la acción, el otro par más virado a la comedia.

Ganas de ver más

Hay algo en estos siete episodios que elevan las ganas de ver más. El motivo es fácil de distinguir: hay pasión en lo que se está contando, hay enriquecimientos en la trama, no se gira sobre lo mismo y no se siente, como sí sucedía en la Temporada 3 que, salvo el último capítulo, y tal vez el anterior, era como que nos servían la comida -el programa- recalentado en el microondas.

Las historias se bifurcan, y el protagonismo tambièn se abre a otros personajes, como Max y Nancy.

Ni siquiera en el horno, que le da otro sabor, otro gustito y un aroma diferente al plato principal, aunque sea más de lo ya probado.

Aquí, no. Hay varias constantes que consiguen la aprobación, como la utilización estilística del color rojo, las bienvenidas referencias a la cultura pop, desde las videocaseteras a latas de Mountain Dew, preguntas sobre qué es Internet y, por supuesto, la inclusión de los temas musicales que cruzan los episodios.

Mike (Finn Wolfhard) se reencuentra con Eleven, pero descubre algo que no sabía.

Hay uno que, desde que se lo escucha en el primer Episodio, y vuelve en varios, por necesidades de la historia, créanme que esta vez es así, no los abandonará hasta la última imagen del Episodio 7 -el más largo de todos, 98 minutos-.

Es -se acabó el embargo- Running Up That Hill, de Kate Bush-. Y esperen a ver cómo el director Shawn Levy lo reutiliza en el Episodio 4 (Querido Billy), el mejor capítulo, me atrevería a decir, no sólo de esta temporada, sino de toda la serie.

Robert Englund, que fue Freddy Krueger en “Pesadilla en lo profundo de la noche” (1984), un par de años antes que cuando transcurre esta Temporada.

Hablando de terror, por eso la aparición -no spoileo nada, porque se sabía que lo habían llamado- de Robert Englund, de Pesadilla en lo profundo de la noche como cierto personaje (ven que no spoileo), cuando esta temporada tiene puntos de contacto con la saga de Wes Craven. Y no sólo por el slasher y los adolescentes acosados por cierta entidad…

También hay guiños, o afanos, a Minority Report, con un personaje, femenino, de pelo corto o rapado en un tanque. ¿Se acuerdan de Agatha, en el filme con Tom Cruise y Samantha Morton? Aunque la película de Spielberg cumpla 20 este año, y en Stranger Things se respire más aires ochentosos.

En fin, que Stranger Things quizá haya llegado en el momento oportuno para que Netflix deje de sangrar suscriptores. Tiene con qué entusiasmar, y habrá mucho más para descubrir hasta la quinta y última Temporada.

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