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Censistas sin cobrar: por qué se demoran los pagos y cuándo se van a hacer

Simbolizada en el hashtag #paguenElCenso, hace unos días se siente la protesta de los reclutados para el operativo del Censo 2022, por no haber cobrado el trabajo que hicieron para el Indec el 18 de mayo. Acá, los detalles de una historia que exhibe los desbalances de gestión entre las provincias, la -en ocasiones- pobre comunicación de ciertos organismos públicos y el concepto en boca de todos por estas horas: la inflación.

Es que este jueves se cumplen 50 días del operativo censal, un tiempo de sobra para corroer la zanahoria por la que muchos habían aspirado al puesto de censista. Esos pesos, 6.000 en la mayoría de los casos (en los menos, 50.000), que tentaban con su aparentemente liviana contraprestación: solo un día de trabajo

Un día, por cierto, frío. De las quejas sobresale la referencia a cierto destrato el 18 de mayo (“ni un café“, “ni algo de comer“), algo desparejo entre las jurisdicciones. Porque, conviene remarcarlo para entender el tema “pagos”, el Indec manejó el trazo grueso del censo, pero la puesta en práctica, la bajada a tierra del operativo dependió de las direcciones provinciales de estadística.

Y por eso, adelantando el final de esta historia, no hay ni habrá un único día de pago. Algunas personas quizás cobren esta semana. Muchas otras, no. 

Un censo con inflación

Buena parte de la irritación tiene que ver con la inflación. Si bien el propio Indec informará a mediados de este mes la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio, el dato seguramente iguale o supere el de mayo, lo que, cuando se cumplan dos meses, redundará en una pérdida del poder adquisitivo del 10%.

Dos censistas en Palermo el día del Censo 2022. Por el operativo deben cobrar $ 6.000 que la mayoría aun no recibió. Foto Fernando de la Orden

No es poco para quienes, como Karina, precisaban ese dinero cuanto antes. Es una de las 750.000 personas que trabajaron el 18 de mayo para concluir, por ejemplo, que los argentinos somos 47,3 millones de personas. “Me anoté por necesidad”, resumió.

Tiene 44 años. Es auxiliar de enfermería, pero no trabaja full time porque está sola a cargo de su hija y de su padre, en sus noventas, postrado, con cáncer. “Te da bronca. Iban a pagar los primeros días de junio. Yo pensé, tipo el 10 o el 15”.

Con un hilo de voz, agregó: “Uno lo hace para sumar. Le dijimos a la coordinadora, pero se lavó las manos. Dijo que está como nosotros. No tenemos ni un mensaje, ni nada. Estamos en el aire”.

Fecha de cobro del Censo 2022

No es fácil encontrar dos versiones iguales sobre el momento de cobro adecuado.

Muchos aseguran que la fecha nunca les fue informada. Parece por lo menos injusto, considerando las exigencias del puesto: puntualidad, rapidez y precisión.

El operativo del Censo 2022 en el barrio Ex Club de Planeadores de Los Hornos, La Plata. Foto Mauricio Nievas

Unas mellizas adolescentes que en esta ronda fueron censistas urbanas dijeron que, según les habían informado, no cobrarían antes de los 60 días corridos. No se mencionó una fecha específica, pero si fuera así, habría tiempo hasta el 18 de julio.

En tanto, una pareja de adultos de zona sur aseguró que la promesa fue cobrar “los primeros días de julio”.

Lo mismo, un Jefe de Fracción (el puesto más alto de la estructura censal). Por Whatsapp le informaron desde la Ciudad de Buenos Aires (la jurisdicción para la que trabajó) que estimaban que los censistas cobrarían esta semana. Pero no todos: una primera tanda de más de 51.000 personas.

También está la versión de Karina y el grupo de censistas con ella. La coordinadora les informó que cobrarían “los primeros días de junio”. Hacia el 8 de ese mes, el chat, explotado de quejas, llevó a la mujer a reconocer errores. Días después explicó que se intentaban agilizar los pagos.

Y está también la versión del Indec.

Qué dice el INDEC sobre los pagos

El 16 de junio, el mismo día en que salió en el Boletín Oficial la última modificación del presupuesto nacional con un párrafo, entre los “considerandos”, que asentaba la necesidad de prever para “el Indec (…) los créditos necesarios para continuar con las actividades propias del censo”, el propio Instituto mandó, a las 4 de la tarde, un mail a todos los censistas.

Lo más importante está en los primeros párrafos: explicaban que estaban trabajando con las provincias para completar el circuito administrativo y depositar con rapidez, y aseguraban que contaban con los fondos para abonarle a todas las personas que realizaron las tareas censales y (sic) “que no se demorará el pago”.

¿Que no se demorará respecto de cuándo?

Por lo pronto, desde el Indec informaron a Clarín que “ya se firmaron las resoluciones y las órdenes de pago”, y que “el Banco de la Nación Argentina está haciendo algunas transferencias, y otras órdenes están en Tesorería General de la Nación, que tiene que dar la orden final para que el Banco Nación pueda transferir”.

Sin embargo, no hay una fecha específica de cobro porque el Indec no maneja la totalidad del proceso, que en parte está en manos de las jurisdicciones.

Según opinaron varias fuentes consultadas, esta predecible circunstancia se podría haber comunicado con más solvencia de entrada. 

Por lo pronto, se ponen de relieve las singularidades jurisdiccionales que generan un escenario nacional desparejo: mientras provincias como Salta, San Juan y Tucumán ya empezaron a pagar, la mayor parte del país no lo hizo.

Desde el Indec se esboza un pedido de comprensión: “Son 750.000 personas a las que hay que pagarles y previo el pago se debía certificar el cumplimiento de las tareas para asegurar el pago a las personas que correspondan. Ya hay censistas que han recibido el pago, pero no deja de ser una cantidad enorme que se tiene que habilitar”.

El meollo: por qué se demoraron los pagos

Sea que algunas provincias son reacias a que Nación se meta en sus asuntos, sea que Nación descansa en las provincias, varias fuentes de las distintas áreas de Estadística remarcan que este tipo de operativos terminan dependiendo de la lentitud o celeridad de las provincias.

Y, para que los censistas pudieran cobrar, el ida y vuelta Nación-provincias (encarnado ahora en Indec-direcciones provinciales de Estadística) vino siendo central.

Es que, el montaje del operativo censal es realmente complejo. Mucho más que montar elecciones, por ejemplo. Vale la pena detallarlo.

1) Los interesados en ser censistas se anotaban; 2) algunos (750.000) quedaban seleccionados (por las provincias, hay que aclarar); 3) se diseñaban las estructuras piramidales y el operativo, por zonas. Se los capacitaba.

4) Los coordinadores de los distintos grupos consignaban en planillas quiénes habían ido a la capacitación y quiénes, no.

Los cordinadores del operativo censal debían completar este tipo de información.

5) Durante el proceso, era fundamental obtener (y asentar en planillas) el CBU de cada censista (Clave Bancaria Uniforme), de modo que el Banco Nación pudiera pagarles, terminado el censo, con explícita aclaración de que no sería válido el CVU (Clave Virtual Uniforme). Es decir, ninguna billetera virtual.

6) El día del censo, los censistas debían estar en tiempo y forma en su puesto de trabajo. 7) Los coordinadores responsables debían informar -el día del censo- qué censistas se presentaron y cuáles, no, en nuevas planillas

Lo que sigue es, 8) las direcciones de estadística debían enviar al Indec listados de todos los censistas que definitivamente participaron del censo, sus datos personales y CBU para cobrar.

Las planillas que debieron completar los encargados de los censistas.

9) El Indec debía cotejar todos esos nombres con su propio sistema de registros. Luego, 10) devolverlos a las provincias para que, 11) las provincias corrigieran errores y, 12) volverlos a mandar al Indec en forma definitiva.

Un proceso no aceitado que, sin tiempo o coordinación adecuada, fácilmente podría demorarse, fallar o tener demasiadas idas y vueltas. 

CBU y no CVU

Según explicó una fuente oficial que pidió anonimato, uno de los grandes problemas fue que muchos censistas no tenían cuenta bancaria y, por lo tanto, CBU (por ser, por ejemplo, muy jóvenes), o sencillamente se equivocaron e informaron el número de su billetera virtual (CVU), lo que habría hecho mucho más engorroso el ida y vuelta.

Esa demora hizo que en algunos casos -por ejemplo, en CABA- recién el jueves 30 el Indec mandara las planillas a la jurisdicción (ya revisadas por el organismo), para la rectificación final. 

Ese ida y vuelta precedió la segunda parte del trámite administrativo, que es el punto en el que están ahora los pagos, y que consiste en que el Indec informe al Banco Nación a quiénes hay que transferir qué montos.

El Banco, entonces, debe pedir autorización a Tesorería General de la Nación para girar el dinero.

Una vez que Tesorería autoriza (Clarín no obtuvo una respuesta de ese organismo sobre los tiempos que manejan), el Banco finalmente hace los giros. El cobro sale en cuestión de horas, a medida que, por tandas, todo se va destrabando.

MG

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