La participación de los argentinos desde la vuelta a la democracia

El padrón oficial para las inminentes Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias identifica 35.394.425 electores habilitados y un total de 104.577 mesas designadas para sufragar, lo que implica un 3,4% de incremento con respecto al mismo evento de 2019. Aunque debe distinguirse a quienes no se encuentran obligados ante la Ley: jóvenes de entre 16-18 años y mayores de 70. Por lo tanto la especulación para estas franjas etarias es sumamente amplia.

Según los registros de la Dirección Nacional Electoral, la diferencia histórica de participación entre primarias y generales presidenciales es de 3,76 puntos promedio, quizás menor a la creencia popular, aunque la brecha se ha acrecentado durante las tres ediciones donde el sistema de internas partidarias se empleó. La primera vez, en 2011 la diferencia resultó mínima, alcanzando entre etapas 0,7% número que se disparó hasta 6,2% cuatro años después.

El ausentismo histórico durante las elecciones municipales de Córdoba, donde solo votó el 60,26% y las provinciales con 68% (ganó Marín Llaryora) solo ratificaron el fenómeno de desafección o rechazo que ya se había percibido en Río Negro (68%), Salta (69,5%) y La Rioja (70,1%). Luego se sumaría Chubut con 69% manteniendo la tendencia.

Si bien Jujuy con 74% tuvo una mejoría con respecto a las jurisdicciones antes citadas, el voto en blanco, otra forma de rechazo también fue protagonista con casi 26.000 emisiones. De hecho la participación se ha reducido notablemente durante los últimos doce años. Siendo que entre 2011-2019 se mantenía por encima del 80% mientras que en el último bienio los comicios provinciales marcaron aproximadamente 72 puntos de concurrencia promedio.

El debate se fue instalando en las 24 jurisdicciones argentinas, las PASO nacionales podrían terminar siendo un reflejo de los eventos locales. Solo podrá constatarse con los hechos consumados del domingo, aunque resulta innegable que el votante padece un síndrome de falta de representatividad, los números resultan irrefutables.

En una revisión histórica de los últimos 40 años en instancias presidenciales se ha podido percibir el descenso en la participación, aunque la comparación con los comicios de 1983 resulta injusta entendiendo el fervor por el regreso de la democracia. La provincia con mayor nivel de asistencia es La Pampa (83,65%) seguido de Buenos Aires (82,64%) y Entre Ríos (82,38%). Mientras que Santiago del Estero ocupa el último lugar (71,70%), mientras que nuestra provincia ocupa la zona media del ranking (79,30%)

La única provincia que ha superado el 90% de concurrencia durante una elección presidencial es Tierra del Fuego, en 1983 alcanzando el 90,56% equivalente 13.900 votantes.

El registro más bajo le pertenece a Santiago del Estero, en las elecciones de 2007 registró 63,48% de participación, es decir 355.134 votantes de un padrón habilitado de casi 560.000. Para dimensionar el desinterés electoral de aquel comicio, el segundo registro más bajo le pertenece a La Rioja, que durante las PASO 2015 contabilizó 66,34%.

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