Una pelota puso al mundo al borde de la guerra de las galaxias: la asombrosa historia del satélite Sputnik

Fue el primer artefacto de esas características lanzado al espacio y sentó las bases del poderío de la Unión Soviética.

04 de octubre 2023, 07:32hs

Satélite Sputnik, Unión Soviética

El satélite Sputnik se lanzó en 1957. (Foto: Reuters)

Muchos años antes de la llegada del hombre a la Luna, la Unión Soviética sentó precedente y dio el primer paso para la instauración de satélites artificiales en la órbita terrestre: el Sputnik fue lanzado el 4 de octubre de 1957 y la Guerra Fría abrió un nuevo flanco. Los Estados Unidos, preocupados por imponer su sistema económico, también veían amenazada la hegemonía espacial.

La prensa norteamericana catalogó esa batalla como la “Guerra de las Galaxias” y el inicio de la nueva era, en la que ambos países buscaban trascender fronteras, comenzó en tiempo récord. El proyecto de construcción del artefacto se presentó tan solo tres años antes y el Ministerio de Defensa de la superpotencia dio el visto bueno.

A 66 años del lanzamiento del Sputnik: los avances de la Unión Soviético que provocaron la reacción de EEUU

En principio, la nación comunista había advertido que el objetivo era obtener datos atmosféricos y, además, capturar información del campo electromagnético del planeta. Sin embargo, la cartera castrense admitía internamente que la puesta a punto del objeto inauguraría una etapa de desarrollo de la tecnología en los cohetes.

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Su frecuencia, de apenas veinte megahercios, permitía que los radioescuchas -por delante de las estaciones de seguimiento de los Estados occidentales- captaran las señales desde sus propios hogares. Aquella era la prueba viviente del poder de la URSS, que incrementó como nunca antes su propaganda pero que también propulsó investigaciones científicas inéditas como efecto colateral.

Video PlaceholderEl Sputnik 1 se lanzó un día como hoy, pero hace 66 años.

El tamaño del satélite sorprendía a propios y extraños: sus proporciones eran muy similares a las de una pelota metálica y contaba con dos antenas de tan solo dos metros de largo. Prácticamente ninguno de los artefactos artificiales que fueron lanzados a posteriori era más pequeño: el Cassini de la NASA medía lo mismo que un autobús escolar.

También en 1957, otra iniciativa soviética provocó la zozobra de EEUU: probaron su primer misil balístico con relativo éxito. Así se desató el denominado efecto Sputnik: el presidente Dwight Eisenhower buscó anticiparse y aceleró los programas armamentísticos, al igual que los vinculados a la exploración espacial.

La puesta en marcha del objeto, para colmo, estuvo muy cerca de fallar. El cohete se desvió de la trayectoria original y generó que se pararan los corazones de los científicos. De todos modos, el movimiento fue apenas imperceptible y pudo continuar su rumbo original casi sin inconvenientes, aunque hubo tensión en la sala de situación.

Las amenazas perpetuas entre los rivales no pararon de crecer y los norteamericanos crearon su propia agencia de gobierno: en 1958, la potencia occidental pobló el territorio aún inexplorado con el Explorer, su primer satélite. La competición propició otros hitos sin antecedentes y, una vez más, la Unión Soviética tomó la posta.

A 66 años del lanzamiento del Sputnik: del primer hombre en el espacio a la perrita Laika

Yuri Gagarin, en 1961, fue el primer hombre de la historia en salir de la órbita de la Tierra y en 1963, Valentina Tereshkova se convirtió en pionera entre las mujeres. A su vez, las perspectivas del Sputnik fueron optimistas y algunas cuestiones operativas terminaron siendo mucho mejores de lo previsto: las baterías de zinc debían funcionar a lo largo de dos semanas, pero duraron 22 días.

Laika estuvo en el vehículo del Sputnik 2.

Laika estuvo en el vehículo del Sputnik 2.

La Unión Soviética dio a conocer, al mismo tiempo, un programa que permitió lanzar cuatro naves homónimas. Un mes después del Sputnik 1, salió el Sputnik 2 con un pasajero inesperado: la perrita Laika falleció en el camino debido al sobrecalentamiento del vehículo, aunque en los planes no estaba previsto el regreso seguro del artefacto.

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