Licuados detox, alimentos prohibidos y recetas mágicas: los mitos de la nutrición se expanden en las redes

Delfina Schoenfeld, licenciada en nutrición, trabaja en el Hospital Rivadavia, donde se especializa en oncología. Dentro de su práctica, Schoenfeld cuenta que se enfrenta con “un mundo de mitos” relacionados a la alimentación y que causan confusión en sus pacientes. La creencia de que los lácteos o las harinas causan ciertos tipos de cáncer o que el azúcar alimenta a los tumores malignos son comunes.

En ocasiones, los pacientes recurren a licuados detox promovidos por celebridades que les impiden subir de peso cuando esto es necesario para su tratamiento. “Primero debo trabajar con estos mitos que se ven en las redes, que se ven en Internet, para poder luego dedicarme de lleno en la terapia nutricional que voy a hacer. Es un desafío«, dice la nutricionista.

Para Lorena Gallegos, que también trabaja como nutricionista en el Hospital Rivadavia, la desinformación relacionada a los alimentos ha crecido notoriamente con el avance del Internet y las redes sociales.

“Cada vez creo que es peor porque tenemos mucha más información. Hoy en día en todos los lugares se habla de alimentación porque es algo muy cotidiano. La gente no lo ve como una ciencia”.

Páginas dedicadas a la nutrición manejadas por personas sin una educación formal frecuentemente transmiten consejos que pueden ser peligrosos para los pacientes. Dietas extremadamente restrictivas que eliminan por completo ciertos alimentos como los carbohidratos o los vegetales y prácticas que son vendidas como “la receta mágica” para lidiar con todas las dolencias de una persona pueden derivar en serios problemas de salud. Estos incluyen deficiencias nutricionales, daño a los riñones, o incluso pueden contribuir al desarrollo de desórdenes alimenticios como la anorexia o la bulimia, especialmente en jóvenes y adolescentes.

El fenómeno tiene un nombre: «intrusismo médico». Y hace tiempo que los profesionales están advirtiendo de sus riesgos. Famosos o influencers que dan consejos y recomendaciones como si fueran especialistas a una audiencia masiva que los lee, escucha y toma al pie de la letra.

María Natalia Forneris sí es licenciada en Nutrición y tiene una cuenta con casi 100.000 seguidores en la que pública recetas y contenido médico. Ella sostiene que la popularidad de la desinformación está frecuentemente ligada a la apariencia de las personas que la comparten, que en muchas ocasiones ha sido distorsionada.

La nutricionista insiste en que los mitos alimenticios pueden ser extremadamente peligrosos para los pacientes: “Podés tener problemas intestinales, anemia, decaimiento, fatiga, falta de energía, irritabilidad, disminución del rendimiento deportivo o intelectual, pérdida de masa muscular, ausencia de la menstruación en mujeres, entre muchos otros más”.

En su práctica, Forneris ha presenciado una variedad de productos ineficaces y peligrosos que van desde pastillas hasta planchas para causar dolor en la lengua y provocar una disminución de apetito.

Incluso cuando la desinformación no resulta en un daño directo a la salud de las personas, sí puede llevar a otros problemas, como gastos innecesarios. Paula Mendive, que se dedica a la investigación y a la consulta nutricional, recuerda el caso del Satial, supuesto suplemento dietario para adelgazar.

Pese a ser promovido por famosos, la Secretaría de Comercio Interior imputó a los laboratorios que lo fabricaban por supuesta publicidad engañosa en 2021. Incluso en casos menos dramáticos, el comprar sustitutos para ciertos alimentos como la leche de almendras en lugar de la leche común puede no ser recomendable considerando la información científica disponible.

Mendive señala que uno de los principales problemas con la divulgación de consejos nutricionales en Internet es la generalización. Las prácticas que pueden hacerle bien a una persona pueden ser peligrosas para otras debido a diferencias en edad, estilo de vida, y condiciones de salud.

“Hay muchos coaches nutricionales que hicieron algo para adelgazar en determinado momento y quizá a esa persona le sirvió, pero en el tema de la alimentación nosotros sabemos que hay que hacer recomendaciones individualizadas para situaciones que pueden ser muy distintas”, dice.

Existen prácticas como el ayuno intermitente, que si bien tienen sustento académico, podrían causar malestar para personas que padecen condiciones como el hiperinsulinismo.

Como Forneris, cada vez más nutricionistas y otros profesionales calificados utilizan redes sociales para compartir información con soporte científico y contrarrestar el avance del intrusismo.

Ivana Lavanda, nutricionista integrativa que trabaja en Brasil, ve a las plataformas virtuales como “algo diferente, no negativo” que puede amplificar la voz de los expertos. Con el objetivo de difundir información correcta, también insiste en la necesidad de que los nutricionistas estén al tanto de los nuevos avances científicos en el campo para que no ofrezcan información desactualizada y puedan mantener la confianza de los pacientes. «Las nuevas estrategias en redes sociales han expuesto el alcance que tenemos, por un lado positivo”, dice.

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