Nació en una casilla, marcó el famoso gol de Boca que hizo dejar de relatar a Araujo y hoy es DT: Luis Medero

Debutó a los 19 directamente en un Superclásico. Hoy tiene 50 y sueña con llegar a Primera como entrenador. En el medio las vivió todas. Pasó de solo tener viáticos para viajar a cobrar mil dólares por mes.

Sergio Chiarito

15 de octubre 2023, 05:30hs

Mano a mano con Luis Medero.

Mano a mano con Luis Medero.

El tiempo pasa y Luis Medero no cambia. De aquel pibe que tuvo un debut soñado en Boca contra River, a este que sufre con los sinsabores del duro oficio de ser director técnico. “Mi aspiración es dirigir en Primera pero quiero un logro deportivo con Dock Sud. Dirigí a muchos equipos de la Primera Nacional y ya me siento maduro para conseguir la gloria con el Docke”, asegura.

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Presos o muertos

Como gran parte de los jugadores de fútbol, Luis Medero proviene de lugares humildes. “Soy de la Villa Tesei. Pertenezco a la generación que jugaba en el campito, que gambeteaba los pozos y tiraba una pared con la pendiente. Cuando llegué a La Candela y me probó Pedro Arancibia, ya tenía ese roce que te da el potrero. Lamentablemente varios de esos chicos de mi barrio están presos o los mataron”.

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De la villa a los dólares

A los Medero les costaba mucho hacer pie para llegar a fin de mes. Su papá trabajaba en la fábrica Goodyear y su mamá era ama de casa. Pero una linda noticia les empezó a cambiar aquella dura realidad. “Yo estaba en Boca desde los 10 años y a los 17 dos agentes italianos me ofrecieron jugar en Suiza. Me pagaban mil dólares por mes cuando en las inferiores de Boca solo nos daban viáticos para poder viajar. El fútbol me educó, me enseñó a comer, me abrió la cabeza y me sacó del barrio Mitre”.

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Luis Medero. Una vida de fútbol, ahora como DT de Dock Sud.

Luis Medero. Una vida de fútbol, ahora como DT de Dock Sud.

Boca de mi vida

Su vida en Boca fue una linda película porque Luis Medero debutó con un triunfo sobre River en un partido en el que era un pibe le tocó marcar a Ramón Díaz. “Previo al partido estaba aturdido porque no estaba preparado para enfrentar al periodismo”, reveló a TN.

Pero su pasó por Boca le dejó un sello que le quedará marcado de por vida, el gol antológico a Platense en la cancha de Independiente. “Mis amigos me dicen que deje de robar con ese gol, pero siento que mi gran mérito fue haberme mantenido en Primera. Después tuve que alejarme y buscar otros caminos porque la competencia era bravísima, Estaban Néstor Fabbri, Fernando Gamboa, Jorge Bermúdez y se recuperó Juan Simón. Con tal de estar en el equipo jugué de 4 y de volante central”.

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Los de mucho y los de nada

Medero solamente jugó una vez en el exterior. Lo hizo en una plaza plagada de jugadores argentinos. “Estuve seis meses en Emelec de Ecuador. En la Argentina nos volvemos locos por el dólar y me tocó vivir en un país dolarizado. Conocí a gente que tiene mucho dinero y a muchos que tienen poco”.

Sacando chapa como DT

Como técnico está desarrollando su octavo desafío. Medero debutó en 2009 dirigiendo a la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia, pasando por Patronato, Ferro, Central Córdoba (SDE), Chaco For Ever y Cipolletti. “Fui dirigido por Óscar Tabárez, pero yo era demasiado joven para dimensionar su conocimiento. Ya de más grande traté de sacarle cosas a Manuel Pellegrini, que estaba en pleno desarrollo. Además, pude conversar bastante con Ricardo Gareca y Miguel Ángel Russo, que me dirigieron en Colón”.

Video PlaceholderMano a mano con Luis Medero (Sergio Chiarito/TN)

¿Vivís para el fútbol?

– El fútbol me llena de vivencias. Si no fuera por el fútbol, no hubiera tenido tantas cosas para contar de mi vida. Soy afortunado de poder vivir de una actividad que me apasiona, primero como jugador y luego como entrenador. Al principio las felicidades y tristezas las vivía con mis padres y ahora con mi señora y mis hijos.

¿Cuéndo percibiste que podías ser jugador profesional?

– Cuando estaba en la Sexta división de Boca. Con 17 años me prestan a un club de la Segunda de Suiza, después del Mundial de Italia 90 y era anormal para la época. Recuerdo que tuve que firmar un contrato profesional para poder irme a préstamo. En ese momento dejé a un lado “los permitidos” y me metí de lleno en el fútbol.

¿Extrañabas?

– Vivía en Bellinzona, que está al sur de Suiza, y esa experiencia me hizo crecer un montón. Las comunicaciones en esa época eran precarias, no existía el celular y en mi casa ni siquiera teníamos teléfono de línea. Estuve un año y como era profesional mi deseo era jugar en la Primera de Boca.

¿Cómo fue el regreso?

– Era otra persona desde la cabeza hasta el físico. Incluso tenía otra manera de jugar al fútbol. Yo jugaba con muchos italianos y ellos desde lo táctico son muy rigurosos, de ahí aprendí mucho. En Boca jugué todo un año en la Reserva y tuve como técnico a Rubén “Chapa” Suñé. Como estaba relegado en Primera, jugué varios partidos con Quique Hrabina. También bajaban a jugar a Reserva Antonio Mohamed y Gabriel Amato. Me fue muy bien y me subieron.

¿Quien era el técnico?

– El Maestro Tabarez, que luego me hizo debutar porque se lesionó Juan Simon. Me puso como titular relegando a jugadores de experiencia como Victor Marchesini y Carlos Moya. Siendo un pibe, con un banco de suplentes me conformaba.

Y tuviste un debut impensado…

– Había jugado un miércoles contra Estudiantes por la Supercopa con un equipo alternativo. Juan Simón se lesionó al día siguiente en una práctica y el sábado, cuando el Maestro Tabárez definió el equipo, me terminó poniendo como titular. Esa noche me tocó concentrar con el Mono Navarro Montoya y no pude dormir. Era mi debut oficial, el equipo iba primero y el rival era River. Se me pasaba toda la película de lo que yo siempre busqué.

Luis Medero. En su paso por Boca.

Luis Medero. En su paso por Boca.

¿Sentiste la banca de tus compañeros?

– Era un equipo consolidado y me ayudaron un montón. Encima River ese día vino a la Bombonera con Ramón Díaz y el Burrito Ortega como delanteros. Por suerte predominó la inconsciencia del pibe de 19 años y cuando empezó el partido me olvidé de todo lo previo. En ese largo camino del fútbol empecé muy bien.

¿Cómo fue el regreso a casa?

– La ebullición no bajó porque tenía a todo el barrio en la puerta. Nos volvimos con mi familia y mi viejo dijo “compremos algo para comer”. No pudimos comer nada porque me cansé de saludar a la gente del barrio. Fue una de las noches más largas de mi vida. A pesar del impacto mediático, mis viejos supieron marcarme el camino.

¿Boca te “rompió” la cabeza?

– Yo no había tocado la pelota y la gente empezó a cantar “Medero corazón”. Pero estaba tan metido que se me acercó un compañero y me dijo “es para vos, saludá a la gente”. A partir de ese momento cada partido que jugué fue emocionante. Jugar en Boca es una locura y no existe un jugador que haya estado en el club que se quiera ir. Y si se fue por su decisión, luego se arrepintió.

¿La baja de Blas Giunta les pegó duro?

– Ya estaba Jorge Habegger y le comunicó que no lo iba a tener más en cuenta. Blas Giunta era un referente del equipo y su alejamiento desestabilizó al plantel. A la semana nos vino a visitar “La 12″ al Hindú Club, pero con nosotros no se metían sino que querían hablar con el entrenador. Eso desde lo deportivo nos quitó fortaleza y no hicimos un buen campeonato. Habían tocado a un tipo querido por la gente y los compañeros.

¿El gol a Platense es producto del potrero?

– Son cosas que sin darte cuenta las vas incorporando desde muy chico. Cuando recibí la pelota hago un medio giro y quiero dar un pase pero Raúl Cascini me obliga a enganchar hacia adentro. Y lo que vino después terminó saliendo instintivamente por jugar en los potreros. Son cosas que solo Diego Maradona y Lionel Messi pueden explicar. Tomó repercusión porque lo hizo un defensor y porque Marcelo Araujo dejó de relatar después del ya famoso “si lo hacés me voy”.

¿Maradona fue otro regalo del fútbol?

– Le estoy muy agradecido a Diego Maradona porque tuve la fortuna de compartir una concentración, una comida, un vestuario y un partido de fútbol. Yo compartí una cancha con el Maradona del mechón rubio en China. A pesar de su magnetismo, él se consideraba uno más. Lo disfruté mucho en cada uno de sus entrenamientos.

Pasaste del fútbol a la Facultad, algo raro de por sí…

– Me puse a cursar en la Facultad de Morón porque no tenía continuidad en el fútbol. Estaba en Boca con 23 años y ni siquiera me concentraba. Hice un cuatrimestre de enero a junio porque no sabía qué hacer con mi vida. Me puse a estudiar Relaciones Humanas y Públicas. Después dejé porque logré pasar a Colón de Santa Fe, donde me fue muy bien. Hasta conocí a mi señora. Pero si podés, en Boca hay que quedarse a vivir.

Luis Medero marca al Chelo Delgado en un Colón vs Boca de 2000 (DYN).

Luis Medero marca al Chelo Delgado en un Colón vs Boca de 2000 (DYN).

¿Como surgió el “Luis Medero Concejal”?

– Fue una propuesta que me hizo Luis Contigiani que en ese momento era diputado nacional. Luego de varias entrevistas me motivó la propuesta para ver diferentes situaciones pero desde más adentro. Teniendo en cuenta que yo no tenía la ambición desmedida por ser político. Saqué la conclusión de que si no venís preparado con una buena gestión, te va a costar poder hacer pie. Ojo que en política no alcanza con tener un título universitario.

¿Estabas para la política?

– Yo creo que no, pero no me arrepiento de haber hecho el intento. Me puse a disposición de una agrupación llamada Primero Santa Fe y fui el primer concejal en la lista. Lo hice básicamente por curiosidad. La gente está muy necesitada y me pedía de todo, desde un bolsón de comida hasta que le mejores su casa.

Y vos sabías bien de qué se trataba la nada misma…

– Si bien yo nací en una casilla donde la calle era de tierra y nos costaba todo, la realidad de hoy es otra. Mi viejo se mataba laburando y metiendo horas extras a lo loco. Él solo dormía cuatro horas porque el objetivo era cambiar la cocina porque la que teníamos no funcionaba bien. Y mirá cómo son las cosas: su esfuerzo valía y hoy no podés vivir ni con dos laburos.

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