Cómo es Caio, el primer mozo robot que atiende en un restorán de Punta del Este

Lo vieron en la ciudad española de Valencia, en una feria gastronómica y entendieron que «un bicho como éste» no puede faltar en Puntal del Este. «Queríamos ser los primeros y que no se nos adelantara nadie». Invirtieron 20 mil dólares en la compra y su programación y en la última semana de diciembre Caio llegó a Muelle 3, el restorán que se encuentra en la parada tres, mirando a la Mansa, y resulta un atractivo para el cliente.

Caio es el primer robot con inteligencia artificial en llegar a un salón gastronómico de Sudamérica. «Está cumpliendo sus primeras funciones y nosotros estamos aprendiendo, también, cómo usarlo. Por ahora cumple las tareas típicas del runner, es decir el que recibe a los clientes en la puerta, lleva los platos de comida a las mesas y levanta la vajilla usada que traslada a la cocina», explica Joaquín Jafif, uno de los dueños de Muelle 3.

Empresario gastronómico, Jafif (29) está convencido de que «la tecnología es un instrumento clave para ayudar a atender la alta demanda en estos tiempos de temporada a tope y, sobre todo, asistir al personal. En este caso es una apuesta para ofrecer un servicio de calidad a los visitantes de Muelle 3, que tiene dos salones que están a pleno y a veces los camareros no dan abasto»..

Bautizado Caio en homenaje a un querido ex empleado que realizaba las funciones del robot, Jafif deja en claro que «no se trata de una novedad para reemplazar al personal, sino para colaborar, para complementarlo porque aquí el camarero y los asistentes de mozo están sobrecargados. Caio cuenta con tres bandejas en las que se pueden cargar un montón de platos y vasos que una persona no podría hacer en un solo viaje», aclara.

Advertido sobre la novedad, Clarín llegó a Muelle 3 y en la puerta esperaba este simpático robot de ojos azules que da la bienvenida con una sonrisa. Salvo que llegue un malón de gente al mismo tiempo, Caio recibe a todos cuando está programado en función crucero, que es el estado en el que se encuentra la mayor parte del tiempo. «Significa que hace un recorrido por las distintas mesas, un mapeo y -programación previa- lanza algunas frases como ‘La pesca del día es corvina’, por ejemplo, para que los comensales que están leyendo el menú estén al tanto», aporta el Chino García Ríos, otro de los socios del lugar.

Caio cuenta con tres bandejas en las que se pueden cargar un montón de platos y vasos que una persona no podría hacer en un solo viaje.Caio cuenta con tres bandejas en las que se pueden cargar un montón de platos y vasos que una persona no podría hacer en un solo viaje.Los camareros están más en la atención personalizada del cliente y los commis -asistentes- programan la función rápidamente y Caio actúa de manera expeditiva. Este cronista se sentó a unos veinte metros del chiche nuevo y en una mesa a la que había que zigzaguear para llegar. Desde la cocina le colocaron un plato, cubiertos, copa y panera y quince segundos después llegó a destino. Puede estar un camarero esperando o el mismo cliente estira un brazo y recoge las cosas.

El futuro desembarcó en la gastronomía y la inteligencia artificial dio un paso más en el mundo de la robótica. ¿Preocupa al gremio de los mozos? «La verdad que no, en absoluto. Estamos tranquilos porque sabemos que todavía nuestro trabajo no ser suplantada por un robot. Nosotros tenemos otra dinámica, una intensidad que un robot como estos no podría llevar a cabo y los clientes se nos irían todos», dice Maxi, quien -divertido- va siguiendo el periplo de Caio.

Pasaron diez minutos del pedido de una porción de rabas y desde la cocina depositan la fuente junto a una botella de agua mineral. Enrico, «runner», manipula el monitor y lo direcciona a la mesa quince. Y agrega la función «sopa» que, por haber un líquido (el agua) en el pedido, aminora la velocidad para evitar vuelcos que podrían suceder por el serpenteante recorrido. Demora 17 segundos desde que aprietan enter hasta que los calamares rebozados llegan a destino.

Enrico, un Enrico, un «runner» humano que carga a su colega tecnológico para que lleve unas papas fritas a la mesa diez.Es una tentación tener a un empleado «siempre sonriente, que nunca se queja ni pide aumento. También es silencioso y educado», opina una clienta que acompaña a su pequeño hijo a que lo toque.

Por su parte, Antonia, otra camarera, remarca que «es una atracción del local. Los chicos se sacan selfies y los grandes nos piden que algún plato o alguna bebida la lleven a sus mesas el robot. Creo que todavía es prematuro pero en un futuro cercano muchos restoranes recurrirán a esta tecnología, que permitirá acelerar el trabajo. A veces nos lo llevamos por delante, pero entendemos que Caio es nuevo y debe buscar su lugar»..

El monitor del robot Caio con algunas de las funciones que puede desarrollar.El monitor del robot Caio con algunas de las funciones que puede desarrollar.Joaquín y el Chino están convencidos de que «es una estrategia de marketing que está funcionando». «Día por medio los clientes vuelven con hijos para sacarse una foto o que le lleve una bebida. La verdad es que estamos sorprendidos con lo que está pasando, porque la gente no está acostumbrada a ver robots o a trabajar de esta forma», desliza Jafif. «Si bien se viene avanzando en cuanto a desarrollo e innovación y nuevos sistemas de gestión, faltaba un bonus track, como es tener un robot en la piel de un ayudante de mozo», completa García Ríos.

Jafif define la adquisición de Caio como «una de las mejores inversiones de los últimos tiempos porque no pasa desapercibido, imagina, es algo diferente porque en nuestro país los robots casi no aparecen en nuestros quehaceres rutinarios». Si bien es el inicio de una nueva etapa, «ahora estamos experimentado cómo podría funcionar, es una prueba piloto para esta temporada y qué mejor que hacerlo en nuestra nave insignia, que es Muelle 3″, dice el dueño de los bares Casa Proa, Betis, Little John y Oveja Negra.

Como estrategia de marketing funciona con eficacia para captar a los más chicos.Como estrategia de marketing funciona con eficacia para captar a los más chicos.Dueño de un local en Valencia, y muy conectado con la cocina del Viejo Continente, Jafif pretende «ir de a poco con la inteligencia artificial, pero a la vez teniendo en cuenta que los iré incorporando en mis otros locales. No podemos no estar a la altura de una cocina de altísimo nivel y ojalá que trabajemos mancomunadamente los argentinos y los uruguayos».

Sin preocuparse por la reacción de su personal, Jafif habló con el personal para dejar en claro que «no hay de qué preocuparse, el personal está cómodo, unido y tranquilo. Esto es Punta del Este y es aquí la ciudad donde tiene que funcionar este tipo de herramientas. Y nos enorgullece ser los pioneros».

Punta del Este. Enviado especial

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