jueves, 27 febrero, 2025

Gago fue una apuesta de Riquelme

Difícilmente Juan Román Riquelme apresurara una eyección de Fernando Gago antes del partido de este viernes en el que, sin el entrenador que capitaneó el fracaso, habría mucho mayores chances de que la ira popular se descargara sobre el palco del ídolo.

Aquí debe estar la mayor responsabilidad del presidente de Boca, quien se esforzó por concretar un buen mercado con refuerzos que parecían a la altura de los desafíos de un año pleno de competencias. Gago fue una elección de Riquelme. Lo fue a sacar de un club mexicano donde tenía contrato y del que tuvo que salir de un modo poco elegante, y controversial.

Él se jugó por que este DT encontrara el fútbol al que Román siempre aspiró y le dotó el plantel de nombres llamativos, aunque sin mucho tiempo para armar el rompecabezas y con exigencia de resultados casi inmediatos.

Pero Boca cayó en esta situación porque el equipo, ya con Gago en la parte final de la temporada anterior, no consiguió clasificarse a la fase de grupos y estuvo hasta la última fecha para asegurar la chance de estas fases previas. Y en esa etapa, ya había síntomas que en el arranque de 2025 sigue arrastrando el equipo.

Falta de identidad, desorientación, desconcierto y escasa confianza entre los jugadores, ausencia de ascendiente natural de un entrenador que cambia piezas todo el tiempo, que les altera la brújula a los jugadores moviéndolos de lugar y función en la cancha, poniéndolos un día de titular y al otro en la platea.

Está por verse si todos los que llegaron estarán a la altura de Boca; a esas figuras las tiene que gestionar el cuerpo técnico, que no consigue que parezcan un equipo y que es mirado de costado hasta por cómo se le lesionan a cada rato.

El final de Gago el martes, distraído y sorprendido con el cambio de arquero y la designación de pateadores y con un discurso y hasta un lenguaje corporal muy poco empáticos con la amargura y la bronca de la gente minutos después de la eliminación, lo empujan al borde de la cornisa y ponen en entredicho la lucidez de la apuesta que hizo Riquelme por él.

Gago consuela a Velasco, después de que tuvo que patear el último penal (REUTERS / Gonzalo Colini).

El DT, durante la tanda de penales (Instagram).

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