- Ocurrió el robo de una motocicleta en un tramo de la colectora de la Ruta 66 en Alto Comedero.
- Tras hacer la denuncia, los damnificados se encontraron con muchas trabas en la policía para intervenir.
- Finalmente y por sus propios, indicaron, pudieron recuperar el vehículo por sus propios medios.
Un nuevo caso de inseguridad volvió a demostrar que, en muchos barrios de Alto Comedero, los vecinos deben actuar por su cuenta ante los robos, mientras la Policía y la Justicia demoran en actuar.
El hecho ocurrió durante la madrugada del lunes, cuando un hombre regresaba del trabajo y delincuentes le robaron la motocicleta sobre la colectora de la Ruta 66, a la altura del un reconocido local bailable.
Tras la denuncia policial, la familia y los vecinos empezaron a rastrear a los responsables gracias a grupos de WhatsApp barriales y mensajes entre familiares, logrando identificar el domicilio donde estaba la moto en pocas horas.
“Nos quitaron algo que con mucho esfuerzo habíamos comprado y conseguido. A pesar del miedo, tomamos la decisión de afrontar la situación”, relató la mujer damnificada. Según contó, los ladrones eran jóvenes: “Eran chicos, calculo que no tenían más de 25 años, y eso quizás nos hizo pensar que podíamos ir a hablar. Ya habíamos pasado varias veces para asegurarnos de que la moto estaba ahí, y mi marido reconoció al delincuente.”
Cuando volvieron a la comisaría, el panorama no mejoró: “Un oficial nos dijo que no podía acompañarnos sin una orden de allanamiento o captura. Yo le dije que no podía esperar a que un juez se levante para dar una orden cuando ya sabíamos dónde estaba el culpable. Ahí entendimos que teníamos que actuar nosotros mismos.”
Con determinación, la mujer junto a su padre y su esposo se presentaron en la vivienda donde estaban los delincuentes: “Fuimos tranquilos, hablando bien, porque ya habíamos visto la moto y estábamos seguros. Les pedimos que nos entreguen la moto. Al principio se negaban, pero al ver que sabíamos quiénes eran y que habíamos hecho la denuncia, uno aflojó y finalmente nos la devolvió.”
El procedimiento, completamente autogestionado, permitió que la moto regresara al domicilio familiar alrededor de las 10:30 de la mañana, sin que mediara pago ni violencia física. Sin embargo, la sensación de inseguridad persiste: “Es una desgracia con suerte. No sabemos qué podría haber pasado si alguno estaba armado. Me da mucha bronca que el Estado no se ponga firme, porque estos chicos hacen lo que quieren y salen a los pocos meses a seguir delinquiendo”, expresó la mujer.
Según la entrevistada, los delincuentes son conocidos en el barrio y cuentan con antecedentes de robos similares, lo que genera temor entre los vecinos: “¿Cómo convives con delincuentes a pocas cuadras de tu casa? Hay muchas personas, abuelas, chicos, que viven con miedo. Nosotros no, pero muchos no se animan a denunciar porque saben que después salen y hacen lo mismo.”
Finalmente, la mujer hizo un llamado crítico a las autoridades: “El Estado tiene que actuar más rápido, poner leyes más fuertes y que la seguridad no dependa de que nosotros nos hagamos justicia por nuestras propias manos.”
