El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre dejó dos datos de relevancia, uno es que la inflación de 2025 (31,5%) fue la más baja en ocho años, algo muy positivo si se considera la historia financiera reciente, y el otro es que la inflación de 2,8% de diciembre fue la más alta en 9 meses, lo que abre algunas preocupaciones en vistas al año que comienza, que todavía tiene cuestiones pendientes.
No obstante, las perspectivas de inflación para 2026 de los principales analistas siguen siendo a la baja, aunque muy por encima del 10,1% previsto en la ley de Presupuesto e incluso del 20,1% del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. El REM viene acelerando sus correcciones: a principios de 2025, esperaba un 15% para este año, por lo que fue agregando 5 puntos porcentuales a su proyección.
image
El presidente Javier Milei jugó fuerte en este tema y decidió hacer su propio pronóstico sobre la inflación. Aseguró que en agosto el IPC “comenzará con 0″, es decir que el dato mensual estará por debajo del 1%, algo que ningún analista convalida por el momento.
Los pronósticos de las consultoras muestran una desaceleración más lenta de la que prometen Milei y el equipo económico que encabezan Luis Caputo y Santiago Bausili, con un dato anual entre el 20 y el 30%.
La consultora LCG estima una inflación promedio anual del 27% para 2026, con los primeros meses cerca del 2% ya que “es difícil que el nivel de inflación converja rápidamente a tasas por debajo del 1% en el corto plazo”.
image
El próximo IPC traerá una novedad adicional, ya que el Indec pondrá en marcha una nueva metodología para el índice. La actualización dará más peso a algunos rubros subrepresentados, como el alquiler y los servicios públicos, y le quitará ponderación a otros, incluso dentro del rubro clave, alimentos y bebidas.
