Una mujer de 75 años fue víctima de un estafador que, utilizando la modalidad «cuento del tío», se hizo pasar por un conocido de su marido, el empresario Filiberto Braida, y la convenció de entregarle 400 mil dólares en efectivo con la excusa de que debía cambiarlos por billetes más nuevos. La secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad de la zona y de la propia casa de la jubilada, en Santa Fe. Según la investigación, el asaltante llegó y se fue del lugar en un monopatín eléctrico.
Todo ocurrió este martes en una vivienda ubicada sobre calle 10 al 400 de la localidad santafesina de Avellaneda. Según pudo reconstruir la investigación, cerca del mediodía un hombre se presentó en el domicilio de la mujer diciendo que venía de parte de su marido, quien los estaba esperando en el banco y necesitaba que le entregue sus ahorros.
La excusa de la que se valió el ladrón fue que los billetes de la jubilada eran de una serie vieja y que si no los cambiaba antes de las 12 y media, perderían la mitad del valor. Por eso, debían ser reemplazados cuanto antes por una serie nueva. El hombre insistió en la urgencia de hacer el trámite y la mujer le permitió entrar.
Dentro del domicilio y acompañado por la jubilada, el hombre se dirigió a la habitación y rompió el placard en el que ella y su esposo guardaban sus ahorros y sustrajo el dinero que, según la denuncia, ascendería a unos 400 mil dólares. Acto seguido, colocó en una bolsa violeta y se fue caminando, a cara descubierta y frente a las cámaras del domicilio.
En las imágenes que trascendieron del suceso se puede ver el momento en el que el estafador entra a la casa con la confianza de la víctima que estaba acompañada de cuatro perros chihuahua y, mientras ella está de espaldas, incluso llega a robarse algo de arriba la mesa, que esconde dentro de su pantalón.
Más tarde, se lo ve saliendo de la habitación con el dinero ya embolsado, que marca un bulto dentro de la bolsa. Finalmente, y casi sin mediar palabra con la jubilada, el hombre sale por la puerta. Del mismo modo en que había llegado, se subió a su monopatín eléctrico y se retiró del lugar.
Según los medios locales, se trata de uno de los golpes más importantes bajo la modalidad ocurridos en la región bajo la modalidad «cuento del tío».
Entre tanto, la policía provincial informó que continuaba este miércoles intentando identificar al sospechoso, un hombre de más de 30 años, robusto, con pelo castaño enrulado, quien actuó a cara descubierta y habría sido registrado también por cámaras de seguridad la zona.
La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Reconquista, que investiga el hecho bajo la figura de robo. Sin embargo, no se descarta que el encuadre pueda cambiar al de estafa agravada, debido a la modalidad empleada por el ladrón.
La palabra del marido de la jubilada
Filiberto Braida, el esposo de la víctima, es un empresario de 80 años y muy reconocido en su ciudad que desde hace décadas está al frente de Rectificaciones Avellaneda, una empresa dedicada a la compra, venta y reparación de tractores.
Tras el robo, Braida contó que por escasos minutos no se cruzó con el ladrón, pero que se retrasó porque, al salir de la empresa, tuvo que volver tras extraviar su celular. «En casa siempre estoy doce menos cinco, doce y cinco. Hoy salí para venir a casa y vuelvo adentro y me demoré 15 minutos más buscando el teléfono», contó.
«Qué hubiese pasado si yo llegaba doce y cinco, doce y diez como estoy todos los días, iba a estar el chorro adentro, yo desarmado, con la impotencia del tipo con la bolsa, si yo reacciono capaz que el tipo me liquida«, consideró además.
El hombre explicó además que el engaño habría iniciado a partir de un llamado al teléfono fijo de la casa que sirvió como un primer contacto para convencer a su esposa. «Yo creo que le lavan la cabeza», sostuvo.
Braida contó además que el dinero «estaba en un lugar imposible» de hallar y que sólo su esposa y él sabían del escondite. Y, afirmó que el estafador le habría dicho que los billetes perderían valor si no eran depositados en el banco antes de las 12 y media. Y que la mujer le entregó el dinero porque creyó que él estaba esperando en el banco.
