Un hombre de 44 años fue hallado muerto en su vivienda de Palermo. En la escena se encontraron más de 50 ampollas de propofol y fentanilo, sustancias de estricto control médico.
Un enfermero de 44 años, oriundo de la provincia de Entre Ríos, fue encontrado sin vida en su departamento del barrio de Palermo. El hallazgo se produjo luego de que su familia perdiera contacto con él el pasado lunes. Al ingresar al domicilio, los investigadores encontraron más de 50 ampollas de propofol y fentanilo, anestésicos de uso hospitalario, distribuidos en la cocina.
El cuerpo del hombre, localizado en el living, presentaba múltiples rastros de pinchazos en los brazos. Esto refuerza la hipótesis de que se habría suministrado las drogas mediante jeringas. Estas sustancias son de control estricto y no se comercializan en farmacias, lo que indica que serían insumos robados de centros de salud.
Uno de los puntos clave de la investigación es determinar si el enfermero se encontraba acompañado en el momento del deceso. Expertos señalaron que, dado que el propofol genera una sedación profunda e inmediata, es sumamente difícil autoadministrarse tales dosis sin asistencia para realizar técnicas de ventilación necesarias para evitar un paro respiratorio. Fuentes de la investigación advirtieron que «es muy complejo pensar que haya estado solo», aunque por el momento no hay señales claras de terceras personas en el lugar.
Este caso presenta similitudes con la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar. La Justicia busca determinar si existía un nexo directo entre este hombre y el dúo Lanusse-Boveri, y si las ampollas halladas provienen del mismo lote de fármacos desviados que dieron origen a la causa principal por la red de sedación clandestina.
