En su bendición Urbi et Orbi, el pontífice denunció la «globalización de la indiferencia» ante los conflictos y exhortó a quienes tienen poder a optar por el diálogo.
El Papa León XIV hizo un llamado a «elegir la paz» y denunció la «indiferencia» del mundo ante las guerras y sus víctimas, durante su primer mensaje de Pascua como pontífice, pronunciado desde la Basílica de San Pedro ante miles de fieles. El Papa convocó además a una vigilia de oración por la paz para el próximo 11 de abril en el Vaticano.
«Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas», afirmó León XIV desde la logia central, retomando la expresión «globalización de la indiferencia» acuñada por su antecesor, el Papa Francisco. Subrayó que esta actitud se extiende también a las consecuencias económicas y sociales de los conflictos.
«¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo», exhortó el pontífice de 70 años, primer Papa nacido en Estados Unidos.
En su bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo), León XIV rompió con la costumbre de sus predecesores al no citar específicamente ningún país o región en conflicto, como la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán o el conflicto en Ucrania. El Vaticano no ofreció una explicación inmediata sobre este cambio.
En su homilía, el Papa advirtió que «la muerte siempre acecha» y se manifiesta en «egoísmos partidistas», la opresión de los pobres y la «idolatría del lucro». Frente a este panorama, destacó el mensaje de esperanza de la Pascua como una «fuerza imparable».
Antes de retirarse, anunció la vigilia de oración del 11 de abril e invitó a todos a participar: «¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!». Con este mensaje, León XIV concluyó su primera Semana Santa al frente de la Iglesia Católica, durante la cual retomó algunas tradiciones litúrgicas que Francisco había modificado.
Al finalizar, felicitó la Pascua en diez idiomas, incluidos árabe, chino y latín, reviviendo una práctica que su antecesor había dejado de lado.
