Una docente detectó el arma en la mochila de un estudiante y activó el protocolo de seguridad. El hecho generó preocupación en la comunidad educativa, en un contexto de alerta tras incidentes recientes.
En la escuela Alberdi de Rafaela, provincia de Santa Fe, se registró un episodio de tensión cuando un alumno llevó un arma de aire comprimido al establecimiento. Según informaron testigos, una docente advirtió que el estudiante ocultaba el objeto en su mochila con actitud sospechosa, procediendo de inmediato a activar el protocolo correspondiente y a dar aviso a la Policía.
Los efectivos policiales confirmaron que se trataba de un arma de aire comprimido calibre 4.5, accionada a gas, que poseía su cargador pero no municiones. Según relató Jorge, padre de una alumna, desde la escuela indicaron que el progenitor del estudiante reconoció que el arma le pertenecía y que estaba guardada en un placard en un lugar alto.
«Los padres estamos muy preocupados y nuestra hija de ocho años también manifiesta una preocupación e inquietud ante esto», expresó el hombre. «Nos contaba que desde que pasó lo de San Cristóbal mira los ventanales y puertas para ver dónde puede escaparse. Le tuve que explicar que ante algo se tire al piso. Es una escuela del nivel primario, es doloroso y preocupante», agregó.
Jorge también señaló que se mantiene una guardia policial y municipal en la zona, y que muchos padres decidieron no enviar a sus hijos al colegio tras el incidente, manifestando un clima generalizado de temor.
Este hecho ocurre a una semana del tiroteo ocurrido en un colegio de San Cristóbal, donde falleció Ian Cabrera. En aquel caso, si bien inicialmente se manejó la hipótesis de que el autor pudo haber sido víctima de bullying, la abogada defensora, María Oroño, lo desmintió. La letrada afirmó que su defendido, G.C., comprende sus actos pero no ha podido asumir las consecuencias, sin haber revelado los motivos del hecho.
Respecto a un video que circuló mostrando a G.C. siendo molestado por un compañero, docentes de la institución aclararon que la grabación estaba editada y no reflejaba la situación completa, explicando que ambos estudiantes eran amigos y que la situación terminó en risas.
