El expresidente de Estados Unidos advirtió sobre graves consecuencias si no se cumple su ultimátum a Irán, mientras se reportan ataques en una isla clave para las exportaciones petroleras del país persa.
Horas antes de que venciera el plazo de un ultimátum dirigido al gobierno de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, el expresidente norteamericano Donald Trump emitió una serie de declaraciones en las que advirtió que «una civilización entera morirá esta noche», en referencia a posibles ataques estadounidenses a infraestructura energética y civil iraní si no se alcanzaba un acuerdo.
«Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá», escribió el líder republicano en su cuenta de Truth Social, en un momento de alta tensión en el conflicto de Medio Oriente.
El mensaje marca un punto álgido en su retórica hacia Teherán, tras 39 días de guerra, y parece preparar el terreno para concretar su amenaza de «arrasar» infraestructura del país. En la misma publicación, Trump también expresó la posibilidad de un cambio «revolucionario y maravilloso» bajo un nuevo régimen, finalizando con un «¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!». El plazo expiraría a las 20 horas de Washington de este martes.
Paralelamente, medios estatales iraníes reportaron ataques en la isla de Kharg, un punto neurálgico para la exportación de petróleo y clave para el control del estrecho de Ormuz. Funcionarios estadounidenses, citados por The Wall Street Journal, confirmaron los ataques y señalaron que Estados Unidos atacó más de 50 objetivos en la isla.
En conferencias de prensa previas, Trump había detallado un plan para atacar puentes y centrales eléctricas de Irán, afirmando que el país «volvería a la Edad de Piedra». Sostuvo que existían negociaciones en curso, pero que, de no prosperar, se ejecutarían los ataques.
Como respuesta, Irán, a través de un comunicado de la Guardia Revolucionaria, advirtió que su reacción «irá más allá de la región» si Estados Unidos «cruza líneas rojas», amenazando con privar de petróleo y gas a los aliados norteamericanos «durante años».
Mientras tanto, mediadores internacionales continuaban con los esfuerzos para lograr un posible alto el fuego de 45 días, aunque se informó sobre escasos avances en las negociaciones.
