Un informe revela que el 83% de los trabajadores ya se desempeña de forma totalmente presencial, aunque cerca de la mitad preferiría un modelo híbrido. Especialistas analizan los factores detrás de este cambio en el modelo laboral.
El trabajo remoto pierde terreno en Argentina y da paso a un regreso cada vez más marcado a la presencialidad. Según un informe de la consultora Randstad, el 83% de los trabajadores se desempeña actualmente de forma totalmente presencial, mientras que solo un 5% mantiene el esquema 100% remoto.
A pesar de este cambio, las preferencias de los empleados muestran otra tendencia: cerca de la mitad optaría por un modelo híbrido que combine días en la oficina con home office, mientras que apenas un 8% elegiría trabajar exclusivamente desde su casa.
Especialistas en recursos humanos coinciden en que la vuelta a la oficina está impulsada por distintos factores, entre ellos la necesidad de fortalecer la cultura corporativa, mejorar la cohesión de los equipos y optimizar la implementación de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial. En este sentido, informes de Adecco Argentina advierten que, en muchos casos, los trabajadores ya manejan más herramientas tecnológicas que las propias empresas.
Cinco años después del auge del teletrabajo durante la pandemia, el modelo no desaparece, pero pierde protagonismo. Las empresas avanzan hacia esquemas más regulados, donde la presencialidad vuelve a ocupar un rol central. Sin embargo, el debate sigue abierto. Estudios indican que el trabajo remoto mejora el bienestar y la productividad: el 86% de los encuestados considera que impacta positivamente en su calidad de vida, mientras que el 78% afirma ser más productivo desde su casa. En contraposición, la presencialidad es asociada a mayores niveles de cansancio.
A nivel internacional, la tendencia también apunta al retorno a las oficinas. Un relevamiento de la consultora Resume Builder señala que una de cada tres empresas planea eliminar el trabajo remoto en 2026, y casi la mitad exigirá asistencia presencial al menos cuatro días por semana. En Argentina, el esquema híbrido sigue siendo el más extendido en grandes empresas con un 69%, según PwC, aunque con reglas cada vez más definidas. El modelo completamente flexible comienza a quedar atrás.
El desafío ahora para las organizaciones pasa por encontrar un equilibrio entre productividad, bienestar y control. La discusión dejó de ser ideológica para centrarse en aspectos prácticos: cómo gestionar equipos mixtos, controlar la asistencia, liquidar horas extras y garantizar resultados sin afectar la calidad de vida.
