El gobierno chileno deportó a 40 personas con órdenes de expulsión vigentes hacia tres países de la región, en el marco de una política migratoria más estricta.
El gobierno de Chile, encabezado por el presidente José Antonio Kast, realizó su primer vuelo de deportación de migrantes en situación irregular. El operativo incluyó la expulsión de 40 personas hacia Bolivia, Ecuador y Colombia, utilizando un avión de la Fuerza Aérea chilena con escalas en La Paz, Guayaquil y Bogotá.
Según informaron las autoridades, todos los deportados contaban con órdenes de expulsión vigentes, ya sea por delitos como robo, tráfico de drogas o porte ilegal de armas, o por haber ingresado al país de manera irregular. Desde el Gobierno adelantaron que este sería «el primero de muchos» operativos y que se incrementará la frecuencia de los vuelos en las próximas semanas. Además, se evalúa implementar expulsiones por vía terrestre para agilizar los procesos.
Si bien este tipo de medidas no son nuevas, ya que durante la gestión anterior se realizaron múltiples vuelos de deportación, la actual administración busca ampliar su alcance y endurecer los controles migratorios. En ese sentido, se frenó la regularización de miles de extranjeros iniciada por el gobierno previo.
Según datos oficiales, más de 44.000 personas estarían en condiciones de ser expulsadas y existen unas 75.000 órdenes pendientes. Sin embargo, uno de los principales desafíos se presenta con los migrantes venezolanos, ya que la falta de relaciones consulares con ese país dificulta su repatriación.
En paralelo, el Ejecutivo avanza con otras medidas de control en la frontera norte, en un contexto donde se estima que más de 330.000 extranjeros se encuentran en situación irregular en Chile.
