La AFA y el sindicato de futbolistas acordaron aumentos superiores al 200% para la temporada, pero la diferencia entre los haberes básicos de las ramas masculina y femenina continúa siendo significativa.
La temporada 2026 del fútbol argentino comenzó con una actualización de los haberes básicos para deportistas tras un acuerdo entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA). Los incrementos superan el 200% respecto a 2024. Sin embargo, los montos oficiales revelan una disparidad salarial entre las ramas masculina y femenina.
Actualmente, una jugadora de la Primera División ‘A’ femenina tiene un sueldo básico mensual de $786.000. Esta cifra es igual a la de un futbolista de la Primera C, la categoría más baja del profesionalismo masculino. En la Primera División masculina, el sueldo mínimo se fijó en $1.620.000, más del doble que el piso femenino. La disparidad se mantiene al comparar con la Primera Nacional ($1.032.000) y la Primera B o Federal A ($856.000).
Esta estructura coloca a las mujeres en la base de la pirámide económica del fútbol nacional. A pesar de la profesionalización iniciada en 2019, cerca del 30% de las jugadoras del torneo femenino aún mantienen un estatus amateur. La normativa solo exige a los clubes un mínimo de 15 contratos profesionales por plantel, por lo que en un equipo promedio de 25 jugadoras, muchas quedan fuera del sistema de seguridad social. Para 2026, se estima que solo unas 240 jugadoras en todo el país tienen un vínculo contractual pleno.
Desde la AFA se destaca que los incrementos buscan proteger el poder adquisitivo ante la coyuntura económica. No obstante, desde el fútbol femenino se reclama una equiparación que trascienda los sueldos mínimos, señalando también desafíos en infraestructura, representación dirigencial y premios. La evolución de estos montos en los próximos semestres será clave para determinar si se logra reducir la distancia económica.
