Londres reafirma su soberanía sobre las islas Malvinas tras versiones de que Estados Unidos podría revisar su postura histórica en el Atlántico Sur.
Un portavoz del gobierno británico afirmó hoy que «la soberanía sobre las Falkland sigue estando en manos del Reino Unido y la autodeterminación es fundamental», en respuesta a informes sobre un posible cambio en la postura de Estados Unidos respecto a las islas Malvinas. La declaración se produce en medio de tensiones entre Washington y Londres, luego de que la agencia Reuters revelara un plan del Pentágono para «castigar» a aliados de la OTAN.
El vocero, que evitó referirse directamente a los correos filtrados, fue tajante al señalar que «nuestra postura no podría ser más clara, firme e inmutable. Los isleños han votado de forma abrumadora a favor de mantener su estatus de territorio británico de ultramar». La respuesta busca bajar el tono de la confrontación directa con Washington, según informó la agencia ANSA.
El malestar de la Casa Blanca se origina en la negativa británica a conceder derechos de acceso, base y sobrevuelo para la ofensiva estadounidense en Medio Oriente. El secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, había advertido que Trump no tolerará aliados que se comporten como un «tigre de papel». En ese contexto, un memorándum del Departamento de Guerra incluyó la opción de reconsiderar el apoyo a las «posesiones imperiales» europeas, colocando a las Malvinas en el centro de la negociación geopolítica.
La relación personal entre los mandatarios también influye: Trump ha calificado al primer ministro Keir Starmer de «cobarde» y ha ridiculizado el poderío naval británico, llamando «juguetes» a sus portaaviones. Por su parte, el Reino Unido intenta equilibrar su alianza con EE.UU. permitiendo solo «misiones defensivas» para proteger ciudadanos en la región, una medida que Washington considera insuficiente.
Mientras el Departamento de Estado de EE.UU. mantiene en su web que las islas son administradas por el Reino Unido pero reclamadas por Argentina, el mundo observa si este cruce diplomático terminará por romper un apoyo que Londres consideraba garantizado.
