El evento, que combinó exhibiciones históricas y homenajes, convocó a una multitud en los bosques de Palermo para ver a Franco Colapinto.
Más de 600.000 fanáticos desbordaron los bosques de Palermo para presenciar el regreso de la Fórmula 1 a Buenos Aires. El piloto de Alpine, Franco Colapinto, aceleró un monoplaza en un circuito callejero de 2 kilómetros montado sobre las avenidas Libertador y Sarmiento.
El momento más esperado fue cuando Colapinto salió a pista con el Lotus E20 (2012), decorado con los colores actuales de su escudería. El monoplaza, con motor Renault V8, hizo delirar a la multitud con su característico sonido, alcanzando velocidades cercanas a los 300 km/h en las rectas y realizando trompos y «donas» frente al Monumento a los Españoles.
La emoción llegó a su punto máximo cuando Colapinto se subió a una réplica exacta de la «Flecha de Plata» (Mercedes-Benz W196), el auto con el que Juan Manuel Fangio conquistó sus títulos en 1954 y 1955. Con un casco y antiparras de época, el piloto homenajeó al «Chueco» en una vuelta que quedará para la historia del automovilismo nacional.
El evento no fue solo automovilismo. La previa estuvo cargada de mística argentina. Tras este baño de masas, Colapinto —quien ya confirmó su asiento en Alpine para 2026— vuelve a la competición oficial. Su próxima parada será el GP de Miami, que se disputará del 1 al 3 de mayo.
