El fiscal general de Texas presentó una demanda contra Netflix acusando a la plataforma de recopilar datos de menores sin consentimiento y utilizar mecanismos como el autoplay para fomentar la adicción al contenido.
Netflix enfrenta una fuerte demanda en Estados Unidos luego de ser acusada de espiar a menores, recopilar datos sin consentimiento y diseñar su plataforma para generar comportamientos adictivos entre los usuarios. La denuncia fue presentada por el fiscal general de Texas, Ken Paxton, quien sostiene que la empresa utilizó mecanismos tecnológicos para registrar hábitos de consumo, preferencias, dispositivos utilizados y comportamiento digital de millones de personas, incluyendo niños y adolescentes.
Según la demanda, Netflix habría utilizado herramientas de diseño conocidas como «dark patterns» para mantener a los usuarios conectados durante más tiempo. Uno de los ejemplos mencionados es el sistema de reproducción automática o autoplay, que inicia un nuevo episodio apenas termina el anterior, generando un consumo continuo de contenido.
El documento judicial asegura que el objetivo de la plataforma sería mantener a niños y familias frente a la pantalla mientras recopila datos que luego serían monetizados mediante publicidad y tecnología de seguimiento digital. Incluso, la presentación judicial cita declaraciones del ex CEO de Netflix, Reed Hastings, quien en 2020 aseguró públicamente que la compañía no recopilaba información de usuarios.
La fiscalía de Texas pidió que la Justicia obligue a Netflix a eliminar toda la información obtenida de forma presuntamente ilegal y que pague multas de hasta 10.000 dólares por cada infracción comprobada. Por el momento, la empresa negó las acusaciones y aseguró que cumple con las normas de privacidad y protección de datos vigentes.
La demanda contra Netflix se suma a una creciente ola de cuestionamientos judiciales y políticos contra las grandes plataformas tecnológicas por el impacto que generan en niños y adolescentes. Hace pocas semanas, un jurado en Los Ángeles declaró responsables a Meta y YouTube por fomentar la adicción digital en menores en un fallo considerado histórico en Estados Unidos. En paralelo, distintos países europeos avanzan con regulaciones para limitar el acceso de menores a redes sociales y plataformas digitales, especialmente por preocupaciones vinculadas a salud mental, ansiedad y consumo compulsivo de contenido.
