viernes, 20 marzo, 2026

Cada vez más cerca de un conflicto nuclear

El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas sobre no proliferación de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos, más conocido como Nuevo START, expiró el pasado 5 de febrero, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, no diera seguimiento a la propuesta de su par ruso, Vladimir Putin, de prolongar por un año los términos del acuerdo, al considerar que cualquier nuevo entendimiento en este ámbito debería incluir a China.

El Nuevo START, firmado por primera vez en 2010 por los entonces presidentes Barack Obama y Dmitri Medvedev, limitaba el arsenal nuclear de cada parte a 1550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas -una reducción de casi el 30% con respecto al límite anterior establecido en 2002- y los vectores nucleares (bombarderos, submarinos con misiles balísticos y misiles intercontinentales) a 700.

El vencimiento del acuerdo ha dado lugar a que el mundo deje de contar con un pacto para controlar los arsenales nucleares de las mayores potencias. No habría desde ahora límites máximos, ni inspecciones mutuas, ni intercambio de datos. El principal objetivo del acuerdo era evitar que una de las partes se arriesgara a un ataque nuclear, simplemente, por malinterpretar la información sobre la otra.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, describió esta instancia “como un momento grave para la paz y la seguridad internacionales”. Sostuvo que “se advierte que el mundo enfrenta ahora una situación sin ningún tipo de limitaciones vinculantes en cuanto a los arsenales nucleares estratégicos”. Tenemos por delante un panorama caracterizado por la incertidumbre y la posibilidad de una nueva carrera armamentística nuclear, carente de regulaciones.

La OTAN solicitó públicamente responsabilidad y moderación a las principales potencias nucleares, mientras la incertidumbre crece ante la falta de un marco jurídico que regule el tamaño y la disposición de los arsenales. También la Iglesia manifestó su preocupación. El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, monseñor Paul S. Coakley, hizo un llamamiento a los responsables políticos para que emprendan con valentía negociaciones diplomáticas para mantener los límites del Nuevo START.

El punto central de discusión para cualquier acuerdo futuro es ahora la inclusión de China en dichos acuerdos. Tanto Estados Unidos como Rusia han sostenido desde hace tiempo que cualquier tratado sucesor debe tener en cuenta el rápido aumento del arsenal nuclear de Pekín. Sin embargo, Pekín rechaza cualquier limitación de sus armas nucleares, argumentando que su arsenal es significativamente menor que el de las otras dos potencias nucleares.

Con la extinción de las obligaciones del tratado, Estados Unidos y Rusia han acordado restablecer el diálogo militar de alto nivel, claramente determinante para el futuro del control de armas nucleares y la estabilidad estratégica global. Se trata de algo imperioso en las actuales circunstancias internacionales, dominadas por conflictos bélicos como el que tiene lugar en Medio Oriente desde hace escasas semanas o el derivado de la invasión de Rusia a Ucrania, que ya lleva cuatro años.

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