Un hombre de 44 años fue hallado muerto en su vivienda, donde se encontraron más de 50 ampollas de propofol y fentanilo, sustancias de estricto control médico. La investigación busca determinar las circunstancias del hecho y su posible vinculación con un caso de desvío de fármacos.
Un enfermero de 44 años, oriundo de la provincia de Entre Ríos, fue encontrado sin vida en su departamento. El hallazgo se produjo luego de que su familia perdiera contacto con él. Al ingresar al domicilio, los investigadores encontraron más de 50 ampollas de propofol y fentanilo, anestésicos de uso hospitalario, distribuidos en la cocina.
El cuerpo del hombre, localizado en el living, presentaba múltiples rastros de pinchazos en los brazos. Estas sustancias son de control estricto y no se comercializan en farmacias, lo que indica que serían insumos robados de centros de salud.
Uno de los puntos clave de la investigación es determinar si el enfermero se encontraba acompañado en el momento del deceso. Expertos señalaron que, debido a los efectos del propofol, es sumamente difícil autoadministrarse tales dosis sin asistencia para realizar técnicas de ventilación que eviten un paro respiratorio. Por el momento, no hay señales claras de la presencia de terceras personas en el lugar.
La Justicia busca establecer si existe un nexo entre este caso y la investigación por desvío de fármacos que involucra a otros profesionales de la salud, y si las ampollas halladas provienen del mismo lote de medicamentos sustraídos.
