En la llanura cordobesa, una silueta arbórea de una guitarra, visible solo desde el aire, rinde homenaje al amor y la memoria de una familia.
En el sur de la provincia de Córdoba, específicamente en General Levalle, miles de árboles forman la figura de una guitarra gigante, un tributo paisajístico único que solo puede apreciarse en su totalidad desde el cielo. La obra fue creada por el agricultor Pedro Ureta en memoria de su esposa, Graciela Yraizoz, quien falleció en 1977 y había soñado con un proyecto similar para su estancia.
Tras la pérdida de su esposa, Ureta, junto a sus hijos, emprendió la tarea de plantar alrededor de 7.000 árboles en un terreno de 25 hectáreas. El proceso, que demandó aproximadamente cinco años, no contó con la intervención de paisajistas profesionales, siendo realizado íntegramente por la familia. Tras varios intentos y siembras perdidas, la figura comenzó a tomar forma.
Casi medio siglo después, los árboles han alcanzado su madurez, dando a la guitarra su máximo esplendor. La figura, de 1.100 metros de largo, combina pinos cipreses californianos de color verde perenne con eucaliptos azules que delinean las seis cuerdas y el puente. El clavijero se apoya en un camino rural. Aunque es un monumento verde que invita a ser visitado, la silueta completa solo es discernible desde el aire.
Pedro Ureta falleció en 2019 a los 79 años y, por su temor a volar, nunca llegó a sobrevolar su obra. Sus hijos son ahora los encargados de administrar el lugar y preservar este legado familiar. La NASA ha fotografiado en múltiples ocasiones esta peculiar formación, que también puede localizarse en Google Earth mediante sus coordenadas.
Ignacio Ureta, uno de los hijos, ha documentado en un blog cómo, tras los días de lluvia, los colores de los árboles se intensifican, revelando la diversidad de tonos verdes que componen la figura.
