La aplicación de dosis de refuerzo experimentó un fuerte repunte en vacunatorios privados, impulsada por el inicio de la campaña antigripal, mientras que en el sistema público se mantiene focalizada en grupos de riesgo.
A cuatro años del inicio de la pandemia, la vacunación contra el Covid-19 muestra un comportamiento diferenciado en Argentina. Según datos del sector privado, la demanda de dosis experimentó un incremento del 500% en las últimas semanas, pasando de un promedio de 200 aplicaciones mensuales a cerca de 1.200.
Este fenómeno está directamente vinculado al inicio de la campaña antigripal. Muchas personas que acuden a vacunatorios privados para recibir la vacuna contra la gripe aceptan la sugerencia de los profesionales de aplicarse también el refuerzo contra el coronavirus, consolidando un esquema de protección anual.
En el ámbito público, la dinámica es diferente. El Ministerio de Salud de la Nación mantiene un ritmo pausado y focalizado exclusivamente en grupos de riesgo: mayores de 65 años, personas con comorbilidades y personal sanitario. De acuerdo con el Monitor Público de Vacunación, durante marzo y abril de 2026 las aplicaciones en centros estatales se mantuvieron estables.
Expertos del sector explican que el crecimiento en el sector privado sugiere un cambio de tendencia: el paciente ya no busca la vacuna por «miedo» a un brote, sino como parte de una rutina de cuidados preventivos anuales. El personal de salud insiste en la importancia de los refuerzos, ya que la coexistencia del virus SARS-CoV-2 con el de la influenza hace que la aplicación conjunta sea una estrategia eficiente para reducir las internaciones durante el invierno.
