Natalia Cáceres, de Perico, festejó junto a sus amigas la firma del divorcio tras 20 años de matrimonio. El video se viralizó en redes sociales.
En la ciudad de Perico, Jujuy, un trámite judicial que suele ser amargo para muchos se transformó en una fiesta de liberación. Natalia Cáceres, tras estar legalmente casada durante dos décadas, decidió celebrar la firma de su divorcio con un despliegue que incluyó música, brindis y una llamativa bengala de humo rosa, rodeada de sus afectos más cercanos.
La historia cobró notoriedad luego de que Natalia compartiera en su cuenta de Facebook el video del festejo, donde explicaba que este paso era fundamental para «cerrar un ciclo». La jujeña detalló que, si bien el matrimonio legal duró 20 años, en realidad estuvo casada «de contrabando» (separada de hecho pero con papeles vigentes) durante los últimos cinco años y medio.
Pese a lo efusivo del festejo, Cáceres se tomó un momento para reflexionar sobre los años compartidos con su exmarido, Ramón Ángel Clemente. Lejos de guardar rencor, expresó su agradecimiento por los años de convivencia y los frutos de esa relación. «Me quedo con lo mejor: mis hijos, las mascotas, la casa y los mejores recuerdos vividos en familia», señaló la mujer, aclarando que el festejo no era una burla a su pasado, sino una celebración por la libertad legal recuperada.
En diálogo con Radio City, Natalia explicó: «Para mí era muy importante cerrar este capítulo y ameritaba el festejo con las amigas que me apoyaron desde el día uno». El video no tardó en volverse viral, generando una ola de comentarios que Natalia asegura tomar con humor. «Me llegaron muchísimos mensajes, buenos y malos, pero no me molesta. Muchos no conocen la historia completa», afirmó.
Tras cerrar este trámite en el registro civil, la protagonista de esta historia viral aseguró sentirse «como una reina». Respecto a su futuro sentimental, fue contundente al aclarar que, aunque ahora tiene la libertad legal para iniciar una nueva relación «como corresponde», por el momento prefiere disfrutar de su soltería y de la tranquilidad de haber concluido una etapa de 20 años de historia legal.
