El secretario de Seguridad, Ariel Gil Urquiola, y el jefe de la Policía de Jujuy, Joaquín Carrillo, expusieron en un programa televisivo los principales ejes de trabajo en materia de seguridad, incluyendo capacitación, infraestructura, salarios y tecnología.
En una nueva edición del programa Detrás de las Noticias, el secretario de Seguridad de Jujuy, Ariel Gil Urquiola, y el jefe de la Policía provincial, Joaquín Carrillo, analizaron la situación actual en materia de seguridad y anticiparon las principales líneas de trabajo que se implementarán en el corto y mediano plazo.
Carrillo destacó la necesidad de fortalecer la institución policial a través de la capacitación: “La institución policial a la cual represento ya la venía conduciendo en la gestión anterior, por lo que conozco perfectamente las necesidades, que es fortalecer la profesionalización de las fuerzas de seguridad”. En ese sentido, agregó: “Sabemos que en este último tiempo hemos recibido armamento y dispositivos tecnológicos, pero es necesaria la preparación para ello. Los operadores deben estar acordes”.
Además, reconoció problemas estructurales en las dependencias: “Otro tipo de necesidad son las comisarías, la infraestructura es una cuestión que estamos resolviendo. Es cierto que no están en óptimas condiciones, pero vamos trabajando con la logística”, y mencionó como ejemplo la renovación de la Seccional Sexta.
Por su parte, Gil Urquiola se refirió al reclamo salarial del sector: “Cuando me hice cargo ya había negociaciones iniciadas, por lo que se pudo ir cumplimentando lo acordado”. Y añadió: “Se está haciendo el máximo esfuerzo presupuestario para mejorar los salarios de la Policía y del Servicio Penitenciario”. El funcionario también brindó datos sobre el personal: “La planta de la Policía es de 8.500 agentes y en el Servicio Penitenciario hay 1.500. En distintas regionales se está logrando bajar el ausentismo, y en algunos servicios se alcanza hasta un 92% de presencia”.
En relación a las amenazas de tiroteos en escuelas, Carrillo fue enfático: “Para nosotros esos avisos no son una travesura, sino un alerta. Al tomar conocimiento se deben activar los protocolos de seguridad, por ende es un delito”. Indicó que los casos se incrementaron desde el 16 de abril y que se trabaja de manera coordinada con distintas instituciones. Sobre el costo de estos operativos, explicó: “Cuando se activa el sistema de emergencia, se movilizan los móviles más cercanos mediante un sistema inteligente con GPS, cámaras del 911 y comunicación. Eso permite economizar recursos, aunque en el interior los gastos pueden variar”.
En cuanto al mapa del delito, Gil Urquiola aseguró: “Podemos afirmar que la zona caliente es Alto Comedero”, y detalló que los principales problemas son “delitos contra la propiedad y violencia de género”. También alertó sobre el narcomenudeo: “Se hicieron más de 200 allanamientos y se cerraron alrededor de 54 bocas de expendio”.
Respecto a la videovigilancia, Carrillo precisó: “En el Gran Jujuy hay 654 cámaras instaladas, de las cuales 544 están en funcionamiento”, y adelantó que “está prevista la implementación de 1.000 cámaras más en toda la provincia este año”. Finalmente, Gil Urquiola remarcó que también se trabaja en reforzar la seguridad en el interior: “Estamos en proceso de adquirir más móviles, camionetas y motocicletas, además de equipamiento de protección personal”. Y agregó: “Se evalúa incorporar armas no letales como las Taser y dispositivos químicos para evitar la letalidad”.
