Con la llegada del 1° de mayo, el locro vuelve a ocupar un lugar central en las mesas argentinas. La versión de Doña Petrona, publicada en 1933, sigue siendo la referencia indiscutida.
Con la llegada del 1° de mayo, el locro vuelve a ocupar un lugar central en las mesas argentinas. Y entre las múltiples versiones que existen, hay una que se mantiene como referencia indiscutida: la de Doña Petrona, la cocinera que logró fijar por escrito una tradición que durante siglos se transmitió de forma oral.
Publicada por primera vez en 1933 en su histórico libro de cocina, la receta de Petrona Carrizo de Gandulfo se convirtió en un punto de partida para millones de hogares. Antes de eso, el locro era un saber popular sin medidas exactas ni pasos definidos, con variantes según cada región o familia.
