Uruguay registró este viernes la primera eutanasia legal de su historia tras la aplicación del procedimiento a una paciente oncológica de 69 años en el Hospital Policial de Montevideo.
Uruguay registró este viernes la primera eutanasia legal de su historia luego de que una paciente oncológica de 69 años recibiera muerte asistida en el Hospital Policial de Montevideo, en el marco de la ley que regula este procedimiento y que fue sancionada en octubre de 2025.
La mujer atravesaba un cáncer de páncreas terminal y había sido internada diez días antes debido al agravamiento de su estado de salud. Ante la irreversibilidad del cuadro, el pasado miércoles firmó el consentimiento formal para acceder a la eutanasia, que finalmente se concretó en el centro médico.
El caso marca un hito para el país sudamericano y se convierte en el primero desde que la legislación entró oficialmente en vigencia el 21 de abril de 2026, tras la firma del decreto reglamentario por parte del presidente Yamandú Orsi.
Uno de los impulsores de la norma, el diputado oficialista Federico Preve, calificó el momento como «un día simbólico muy importante para Uruguay. Esta persona pudo decidir morir con tranquilidad, pudo decidir fallecer según sus propias convicciones», expresó ante la prensa.
Qué dice la ley uruguaya de eutanasia
La ley uruguaya establece una serie de requisitos estrictos para acceder al procedimiento. El paciente debe ser mayor de edad, ciudadano o residente, encontrarse psíquicamente apto y padecer una enfermedad terminal e incurable que le provoque sufrimientos insoportables y un deterioro severo en su calidad de vida.
El protocolo indica que la solicitud debe presentarse ante un médico tratante, que dispone de hasta tres días para pronunciarse. Luego interviene un segundo profesional, ya sea internista o especialista, y si ambos coinciden en que se cumplen las condiciones legales, el procedimiento puede avanzar.
En caso de desacuerdo entre los profesionales, la decisión queda en manos de una junta médica. La normativa también garantiza que el paciente pueda revocar su decisión en cualquier etapa del proceso, sin necesidad de brindar explicaciones.
Con esta legislación, Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar la eutanasia mediante una ley específica y pasó a integrar el reducido grupo de naciones que permiten esta práctica, entre ellas Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, España, Nueva Zelanda y Portugal.
