El Gobierno nacional evalúa eliminar la Ley de Etiquetado Frontal, vigente desde hace cuatro años. Profesionales de la salud advierten sobre un posible retroceso en información alimentaria.
La posibilidad de que el Gobierno nacional elimine la Ley de Etiquetado Frontal generó debate en sectores vinculados a la salud y la alimentación. La normativa, implementada en Argentina hace cuatro años, obliga a que los productos alimenticios exhiban sellos negros de advertencia cuando presentan exceso de azúcares, grasas, sodio o calorías.
La nutricionista Brunella Giordano (MP 256) explicó que la ley permitió a los consumidores acceder a información más clara sobre los alimentos ultraprocesados y modificó hábitos de compra en gran parte de la población.
“La ley ayudó a tomar decisiones más conscientes”, afirmó. Según detalló, el objetivo principal de la norma fue informar de manera simple y visible sobre nutrientes considerados críticos para la salud, en un contexto donde crecen los índices de sobrepeso y obesidad.
“Seis de cada diez personas tienen sobrepeso u obesidad y también preocupa mucho la obesidad infantil”, señaló Giordano al referirse a las estadísticas que impulsaron la implementación del etiquetado frontal. Indicó que la presencia de los sellos permitió a muchas personas detectar productos que eran promocionados como “light” o “saludables”, pero que igualmente contenían altos niveles de azúcar, grasas saturadas o calorías.
La nutricionista sostuvo que los cambios en el consumo también impactaron en la industria alimentaria, ya que muchas empresas debieron reformular productos para evitar los sellos de advertencia. “Si la gente empezó a preferir productos sin sellos, eso obliga a mejorar la composición de los alimentos. Eliminar la ley podría significar volver a utilizar más azúcar y grasas porque reduce costos de producción”, explicó. Remarcó que los productos ultraprocesados están diseñados para generar un consumo constante debido a su combinación de grasas, sodio y azúcar, lo que produce una alta palatabilidad y dificulta generar sensación de saciedad.
Giordano advirtió que el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados puede derivar en sobrepeso, obesidad y enfermedades metabólicas como hipertensión, diabetes e hígado graso. “El problema no es solamente estético, sino el impacto que tiene en la salud y en la calidad de vida”, señaló. También dijo que muchos de estos productos generan una sensación de placer inmediato, pero no aportan saciedad a largo plazo, lo que favorece un mayor consumo de calorías.
Uno de los puntos centrales del debate gira en torno al derecho de los consumidores a conocer qué contienen los alimentos que compran. “La decisión final de consumir o no un producto es personal, pero el consumidor tiene derecho a saber qué está comiendo”, destacó la nutricionista. Mientras continúa la discusión sobre el futuro de la Ley de Etiquetado Frontal, especialistas advierten que una eventual eliminación podría representar un retroceso en materia de información alimentaria y prevención de enfermedades vinculadas a la mala alimentación.
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