El ingeniero Carlos Catacata destacó el rol de la ingeniería en el desarrollo de Jujuy, la incorporación de derechos digitales en la Reforma Constitucional de 2023 y la necesidad de construir soberanía tecnológica.
El 6 de junio se conmemora el Día de la Ingeniería y el 16 del mismo mes el Día del Ingeniero. Ambas fechas buscan poner en valor una profesión que abarca múltiples especialidades y que está presente en infraestructura, producción, energía, minería, industria, comunicaciones, sistemas de información y avances tecnológicos que transforman la vida cotidiana.
Según el ingeniero Carlos Catacata, cada rama de la ingeniería —civil, de minas, industrial, eléctrica, electrónica, mecánica, química, agronómica, informática y de sistemas, entre otras— aporta conocimiento, método y capacidad técnica para resolver problemas concretos. “Allí donde hay una obra, una red, una planta productiva, un sistema de control, una base de datos, una comunicación segura o una solución tecnológica, hay también pensamiento ingenieril aplicado al servicio de la comunidad”, afirmó.
Catacata sostuvo que uno de los grandes desafíos actuales es “llevar más pensamiento técnico y productivo a la toma de decisiones públicas”. Señaló que las sociedades que progresan son aquellas que planifican, invierten en conocimiento y convierten la ciencia, la ingeniería y la tecnología en herramientas de desarrollo. “Un proyecto de país no puede construirse únicamente desde la discusión normativa o administrativa. También necesita infraestructura, ciencia aplicada, tecnología, industria, datos, eficiencia, control, innovación y capacidad de ejecución”, declaró.
En ese contexto, el ingeniero destacó el lugar estratégico de la ingeniería en sistemas y disciplinas afines, sobre las que descansan procesos modernos de información, automatización, conectividad, ciberseguridad, inteligencia artificial, gestión de datos y transformación digital de las instituciones. “Ya no se trata solamente de programar o administrar computadoras. Se trata de diseñar arquitecturas, proteger información crítica, integrar sistemas, auditar procesos, asegurar servicios, automatizar tareas y convertir datos en conocimiento útil para tomar mejores decisiones”, explicó.
Catacata afirmó que la ingeniería ocupa un lugar central en la soberanía de un país. “En el siglo XXI, la soberanía también se juega en la infraestructura digital, en los datos, en la conectividad, en los centros de procesamiento, en la inteligencia artificial y en la capacidad de comprender, auditar y gobernar las tecnologías que usamos”, indicó.
El ingeniero señaló que la soberanía digital “no se declama: se construye” y que se construye con ingenieros, técnicos, científicos, universidades, empresas, Estado e inversión sostenida. “Argentina no puede limitarse a ser usuaria pasiva de tecnologías diseñadas y administradas fuera de su territorio. Debe aprovechar las herramientas globales cuando aportan valor, pero también desarrollar una estrategia híbrida, con infraestructura propia, centros de datos locales y regionales, sistemas interoperables, nubes gubernamentales seguras, inteligencia artificial aplicada a problemas nacionales y capacidades técnicas para no depender siempre de decisiones tomadas en otros centros de poder”, sostuvo.
En relación con las nuevas herramientas de inteligencia artificial, Catacata afirmó que “quedarse únicamente en el rol de consumidor tecnológico sería una nueva forma de dependencia”. Advirtió sobre el riesgo de avanzar hacia un “tecnocesarismo, donde el poder real no lo tiene quien gobierna formalmente, sino quien controla la nube, los datos, los algoritmos y las plataformas”. Frente a ese escenario, planteó el desafío de “participar de esta revolución con inteligencia propia, infraestructura propia, gobernanza democrática y un proyecto productivo nacional”.
El ingeniero también subrayó la necesidad de gobernanza de datos. “No alcanza con tener servidores, conectividad, software o inteligencia artificial si no existen reglas claras sobre quién administra los datos, dónde se alojan, bajo qué jurisdicción se procesan, cómo se protegen, cómo se auditan los algoritmos y de qué manera se garantiza la interoperabilidad de los sistemas públicos”, afirmó. Añadió que gobernar datos implica clasificarlos, protegerlos, trazarlos, respaldarlos y convertirlos en una herramienta para mejorar la gestión, la transparencia y los servicios a la ciudadanía.
Catacata recordó que en la Reforma de la Constitución de Jujuy del año 2023 se incorporaron temas vinculados con la democratización del conocimiento, la inclusión digital, la democratización de la tecnología y la innovación, la inteligencia artificial o no humana, la protección de datos personales y la acción de habeas data. Calificó esas incorporaciones como “una señal de época” y afirmó que la Provincia reconoció constitucionalmente que “el conocimiento, la tecnología, los datos y la inteligencia artificial forman parte de los nuevos derechos, de las nuevas responsabilidades del Estado y de las nuevas condiciones para el desarrollo”.
El ingeniero advirtió que reconocer estos derechos implica prepararse para nuevos riesgos. “La inteligencia artificial, los agentes autónomos y las plataformas digitales pueden mejorar procesos, detectar errores y optimizar servicios, pero también abrir nuevas vulnerabilidades, facilitar ataques informáticos o dejar en evidencia dependencias críticas”, señaló. Por ello, consideró que una política tecnológica seria debe prever contingencias, infraestructura local, respaldo de datos, ciberseguridad, planes de continuidad y capacidad de respuesta ante fallas. “No se trata solo de innovar, sino también de garantizar resiliencia”, concluyó.
