viernes, 28 febrero, 2025

Cómo es el único palacio veneciano de la Argentina que está a 40 minutos de CABA

Hay cosas que es difícil que pasen desapercibidas y los edificios con reminiscencias italianas son uno de ellos. En un rincón de la costanera de Tigre, la vista se va rápidamente a un palacio que irrumpe en medio de la calle y hace viajar al país europeo del cual descienden muchos argentinos. La fachada transporta específicamente a Venecia, ya que su arquitectura es una mímesis de las construcciones que se levantan en medio de esta ciudad edificada sobre el agua.

Esto mismo le pasó a Gonzalo Arana, residente de Tigre, que de chico pasaba por este palacio que es sede del Club Canottieri Italiani, remando junto con su familia. “Me llamaba mucho la atención ver ese edificio que parecía un castillo, una fortaleza. Hoy, como arquitecto y ciudadano de la zona, me sigue maravillando esa conjunción de estilos árabe y neogótico en una misma obra arquitectónica; también el trabajo de geometría exquisita que tiene, con líneas rectas que se cortan con el cielo”, cuenta Arana, titular del estudio homónimo. Justamente, es esa mezcla de diseños que llaman la atención del arquitecto, lo que lo convierten en una obra veneciana, que según el registro del edificio, es la única en la Argentina y, según algunos, hasta en Sudamérica, aunque pareciera que en Chile existe otra del mismo estilo. Recientemente, circuló que en Pinamar está en plena construcción una casa de estilo gótico veneciano, a pocas cuadras de la playa, que se roba todas las miradas de los turistas, aunque todavía no está terminada.

Palacio veneciano, sede del Club Canottieri Italiani de Tigre
Los arcos conopiales son típicamente venecianosMariana Eliano
Conjunción de estilos árabe y neogótico DIEGO SPIVACOW / AFV

El edificio, ubicado en la calle Bartolomé Mitre al 74, es de estilo neogótico veneciano. “Ese movimiento nace en Venecia, que en su momento fue el principal puerto de Europa, por lo que constituía un centro de intercambio comercial en el que confluían estilos y culturas de todas partes del mundo”, señala Facundo Asensio, licenciado en Turismo y guía de sitio del club. Explica que esto mismo se puede observar en el palacio de Tigre, “donde se ve una influencia de la arquitectura neogótica en los vitraux y un estilo islámico en el uso de colores como el rojo intenso en la fachada -aunque hoy ya se encuentra desgastado- y los patrones geométricos”, agrega.

Ese diseño también se ve en las ventanas, que no son ni ojivales ni de medio punto, sino arcos conopiales. También, en los marcos de las ventanas, mejor conocida como “trasería pesada”, que aunque están hechas de cemento, simulan ser de piedra y cuenta con estilo arábicos. Por último, la crestería -la ornamentación que se usa en la parte superior del edificio- es otro de los elementos que recuerda a los palacios que se encuentran hoy en Venecia.

El Club Canottieri está ubicado en Tigre y puede alojar 250 embarcacionesDIEGO SPIVACOW / AFV

La obra arquitectónica no sólo cuenta con un estilo veneciano, sino que, además, fue construida por la colectividad italiana a inicios del siglo XX y hoy es sede del club Canottieri Italiani, que cuenta con aproximadamente 500 socios. Todo empezó con una visita del duque italiano de Abruzzi, que fue invitado a la Argentina por el presidente Julio Argentino Roca, según relata un artículo del arquitecto Luis Tosoni, del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas de la Universidad de Buenos Aires. Los paseos por el país incluyeron una regata en el río Luján, a la altura de Tigre, en el cual el duque detectó que había presencia de clubes ingleses o alemanes, pero no de Italia. Terminó la carrera de barcos y en medio del discurso de agradecimiento que dio, animó a la colectividad italiana a crear un club propio para representarlos.

El club se fundó en enero de 1910, pero el edificio como se conoce hoy no estaría listo hasta 1928. La identidad del país quedó plasmada no sólo en los socios que lo integraron, sino también en la fachada, que estuvo a cargo del arquitecto italiano Gaetano Moretti, en la que sería su última obra en América del Sur. Es que, aunque originalmente el edificio se construyó con los proyectos de los arquitectos A. Becú y P. Moreno y el del arquitecto Enrico Jesari, que ganaron el concurso, el frente no fue aceptado por la Comisión Directiva del Club por su carácter “poco náutico”. Becú y Moreno “habían propuesto una imagen más cercana a un palacio florentino, que poco tiene que ver con un edificio para actividades náuticas, y es Gaetano Moretti quien sugiere una solución ‘gótico veneciana’ que ‘acuerda’ con el carácter del edificio”, señala Tosoni en su artículo. También es quien se encarga de hacer el salón de honor, con el mismo estilo.

Los frescos del palacio veneciano fueron hechos por Enrico Albertazzi, quien trabajó de la mano de Gaetano Moretti en este edificio y en el Palacio Legislativo de UruguayMariana Eliano

Hoy, este edificio conforma la sede deportiva del club, mientras que el área social se encuentra en una casa aledaña, que el club adquiere en 1920 a la familia Vivanco. La vivienda, de estilo academicista francés era anterior al edificio veneciano, más precisamente de 1880, y hoy cuenta con un restaurante de acceso al público de Tigre, aunque con una zona exclusiva para los socios del Canottieri Italiani.

La sede social del club es aledaña al edificio venecianoDIEGO SPIVACOW / AFV

El palacio impone por su sola presencia, pero cuenta con tan sólo dos pisos. En la planta baja se ubica el depósito para botes, con capacidad para 250 de estas embarcaciones. Allí también se aloja la carpintería, donde antiguamente se fabricaban botes para los socios y para otros clubes, aunque hoy sólo se utiliza para hacer arreglos.

Entre planta baja y el primer piso, se aloja el salón de honor, que alberga la escalera, hecha con madera de Cuba, y los vitraux elaborados por Casanova e hijos, una reconocida casa vitralista de la época. Estos elementos, en los que se representa al puerto de Venecia y el de Ostia de Roma, muestran una vez más la influencia gótica en el edificio. También hay frescos hechos por Enrico Albertazzi, quien trabajó de la mano de Gaetano Moretti en este edificio y en el Palacio Legislativo de Uruguay; uno muestra los viajes y descubrimientos de Américo Vespucio y otro representa la historia de San Jorge contra el dragón.

Los vitraux representan el puerto de Venecia y de Ostia Mariana Eliano
La escalera, hecha con madera de Cuba, fue obra de MorettiMariana Eliano

En el primer piso se encuentran los vestuarios, un gimnsaio y oficinas administrativas. Por último, la segunda planta está dedicada enteramente a habitaciones, que pueden usar los socios del club o remeros que viajan al lugar cuando se organizan regatas.

“No hay datos exactos, pero probablemente el club se construyó gracias al aporte de los socios, quienes en ese momento eran sólo italianos y familias de muchos ingresos”, explica Asensio, quien detalla que la comisión directiva del club presentó hace un tiempo la solicitud para que el edificio se convierta en Monumento Histórico Nacional. Agrega que se puede conocer el lugar a través de las visitas guiadas que se hacen los fines de semana, aunque sin fecha fija, ya que van variando de acuerdo a la actividad y disponibilidad del club.

Los botes que se alojan pueden ser reparados en el mismo clubDIEGO SPIVACOW / AFV

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