En una nueva audiencia del juicio por el fallecimiento de Diego Maradona, los médicos forenses Carlos Mauricio Cassinelli y Federico Corasaniti detallaron los resultados de la autopsia, revelando que el exfutbolista presentaba un deterioro físico avanzado previo a su muerte.
El juicio por la muerte de Diego Maradona sumó este martes un capítulo determinante con la declaración de los médicos forenses Carlos Mauricio Cassinelli y Federico Corasaniti, quienes expusieron nuevamente los resultados de la autopsia ante la Justicia. Ambos peritos habían intervenido el mismo día del fallecimiento del exfutbolista, el 25 de noviembre de 2020, en la morgue de San Fernando.
El primero en declarar fue Corasaniti, jefe de la División Morgue, quien brindó su testimonio de manera virtual. Durante su exposición, desestimó planteos de la defensa sobre el estado del cuerpo tras la muerte y aseguró que presentaba signos compatibles con un cuadro previo grave. “El abdomen estaba globoso, distendido. Si se presionaba la piel quedaba la impronta, lo que indica edema subcutáneo que no puede generarse después de la muerte”, explicó el especialista, al tiempo que subrayó que el cuadro era sistémico.
Además, detalló que el cuerpo presentaba edema pulmonar y generalizado, junto con una importante acumulación de líquidos. Según precisó, Maradona tenía más de tres litros de ascitis —acumulación de líquido en el abdomen— y 130 centímetros cúbicos de derrame pericárdico, lo que demuestra que el deterioro “venía de tiempo atrás” y no se produjo de forma repentina.
En ese contexto, uno de los puntos más relevantes de la audiencia fue la referencia al estado del corazón, que —según indicaron los peritos— presentaba signos de agonía. Sobre el momento de la muerte, Corasaniti estimó que pudo haber ocurrido “alrededor de las 12 del mediodía” del 25 de noviembre de 2020. Sin embargo, aclaró que existe un margen de error de unas 12 horas, por lo que no es posible determinar con precisión la hora exacta.
El juicio busca determinar si la internación domiciliaria en la que se encontraba el exfutbolista, en una vivienda del barrio San Andrés, fue adecuada o si existió negligencia en su atención. La familia sostiene que la muerte podría haberse evitado.
