En una audiencia cargada de emotividad, el médico Leopoldo Luque, principal imputado, amplió su indagatoria y se defendió ante el tribunal. Relató su vínculo con el astro y cuestionó los fundamentos de la acusación.
La segunda audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tuvo un desarrollo emotivo este jueves. Leopoldo Luque, el principal imputado por «homicidio simple con dolo eventual», pidió ampliar su indagatoria y habló por primera vez ante el tribunal.
En un testimonio que se extendió por más de media hora, el médico combinó explicaciones técnicas con momentos de gran carga emocional. «Quiero decir que soy inocente y que lamento mucho su muerte», fueron sus primeras palabras, antes de iniciar un relato que postergó las demás declaraciones previstas para la jornada.
Luque recordó el origen de su relación con Maradona, destacando un vínculo basado en la confianza y sus orígenes humildes: «Él era de Fiorito, yo de Caraza; ambas villas. Eso le llamó la atención». Con la voz entrecortada, admitió: «Con el tiempo lo empecé a ver como una persona, pero al principio era Dios».
Sobre los últimos meses de Diego, el médico describió un panorama complejo: «En pandemia lo empecé a ver mal. Estaba triste, tomaba alcohol. Me empezó a rechazar. Yo intentaba ayudarlo porque era mi amigo».
Apoyado en material científico que llevó al estrado, Luque cuestionó los pilares de la acusación fiscal. Respecto a la internación domiciliaria en Tigre, donde se produjo el deceso el 25 de noviembre de 2020, el médico fue enfático al deslindar responsabilidades: «Yo dije explícitamente que era neurocirujano. Nunca hablé con ningún enfermero porque no estaba a cargo de esa internación». Incluso utilizó una frase irónica para describir su rol: «Dicen que ‘Luque define todo’… yo era ‘Luque copera'», sugiriendo que su intervención se limitaba a cuestiones específicas.
El juicio continuará en los próximos días y se espera que Luque vuelva a declarar en varias oportunidades, según adelantó su defensa.
